A través de una carta al director publicada en El Mercurio, Rosa María Espinoza Vigueras se dirigió al hombre en el que se ha centrado la polémica las últimas semanas: Rafael Garay. La mujer, cuya madre murió el pasado 7 de septiembre de glioblastoma multiforme grado IV, misma afección que Garay afirmaba sufrir, contó la conmovedora preocupación de su madre por los que se creían eran los últimos días del mediático economista.

“Rafael, no imaginas cuánto tiempo destinó mi madre enferma a conocer tu historia, a buscar los testimonios de tu enfermedad en internet, a esperar los programas de TV en que aparecerías”, inicia la misiva, agregando que “en la medida en que el glioblastoma multiforme grado IV crecía en su cerebro, le fue más difícil acceder a información tuya y nos pedía a sus hijos googlearte y leerle, siempre preocupada de tu estado de salud”, relata.

Interpelando a Garay, la mujer señala que “no imaginas cuánto de su escaso tiempo destinó a tu fantasía. Ella, incluso durante su agonía, se compadecía de ti porque eras “tan joven y tan preparado”, y de alguna forma sentía que en su propia vida un cáncer de esa magnitud tenía más sentido que en la tuya”, añadiendo que “mi madre murió el 7 de septiembre pasado tras 11 meses de enfermedad, deseando que el milagro de la recuperación ocurriera en ti y no en ella, a sus 64 años”.

La carta finaliza deseando que “ojalá puedas devolver todo el dinero que puedes. Contigo mi familia perdió mucho más que eso, pues, como imagino sabrás, el tiempo es irrecuperable”.