El pueblo de Colombia, en un acto plebiscitario, ha rechazado los Acuerdos de Paz impulsados por el actual gobierno. Se trata, sin duda, del mayor fracaso político del presidente Juan Manuel Santos durante su mandato, pues, quiérase o no, este resultado echa por tierra cuatro largos años de negociación y uno de los pilares de su política. La otra cara del plebiscito es la del polémico y triunfante Álvaro Uribe, antagonista del actual mandatario y líder natural de la derecha dura en la oposición. Por más que se quiera adocenar la realidad con palabras dulces, disfrazadas de legalidad, lo cierto es que estamos frente a un grave retroceso en la política colombiana. De manera irresponsable se ha arrastrado al país a una situación nacional e internacional comprometida.

Las repercusiones de este plebiscito en Colombia se harán sentir tanto a nivel nacional, regional y mundial. En el plano interno, es claro que el líder opositor Álvaro Uribe y su partido de derecha extrema, Centro Democrático, sale más fortalecido en el panorama político colombiano. El rechazo al Acuerdo de Paz abre un nuevo escenario político en el país y llena de incertidumbre el futuro inmediato. Si el Acuerdo ya no existe, nada obliga a las FARC a su desmovilización, arrastrando con ello a otros grupos como el ELN. No son buenas noticias para la democracia colombiana, es más bien una vergonzante tragedia

A nivel latinoamericano, el rechazo al Acuerdo de Paz es un portazo a la diplomacia a todos los países que acompañaron el proceso de negociación, Cuba, Chile y Venezuela. Es más, se trata de un bofetón a la cara a todos los mandatarios que, de buena fe, apoyaron la firma del Acuerdo en Cartagena de Indias hace pocos días. Por otra parte, estamos asistiendo al más bochornoso papelón de la cancillería colombiana que había comprometido a grandes figuras mundiales, incluido el Secretario General de la ONU en esta empresa.

Por último, a escala mundial, lo que ha ocurrido en Colombia es desesperanzador. El triunfo del No significa la negación al cambio; En este país de América del Sur ha fracasado una posibilidad de terminar una guerra, una decisión que nos entristece a todos los que creemos que se puede combatir la violencia con las armas de la Paz. El rechazo al Acuerdo inaugura un periodo incierto en la historia colombiana. En el mejor de los casos habrá que revisar nuevos acuerdos, una cuestión que lleva años y que ya no cuenta con la confianza generosa de la comunidad internacional. En el peor de los casos, este plebiscito marca un punto de no retorno hacia el tortuoso e insensato sendero de la violencia.

 


Académico