Como Juventud Socialista de Chile, de acuerdo con los principios que nos hemos dado para el ejercicio de nuestras relaciones internacionales y comprendiendo la importancia histórica de avanzar hacia la construcción de una Latinoamérica próspera y en paz como condición básica para alcanzar mayor justicia y equidad social, declaramos que:

Durante la última semana hemos sido testigos de la conclusión de un largo proceso de negociación entre el Gobierno de Colombia y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC-EP) mediante la suscripción del “Acuerdo Final para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera”. Éste Acuerdo ha sido rechazado el pasado domingo mediante plebiscito por el pueblo de Colombia con un 50,2% de los votos.

No obstante lo anterior, el resultado no puede dejarnos indiferentes, ya que un mundo sin guerras y sin violencia debemos hacerlo posible entre todas y todos. Esperamos que las y los hermanos colombianos logren consolidar un nuevo Acuerdo, dado que ello sólo puede traer alegría para nuestra Latinoamérica.
Nos sentimos comprometidos con ese camino, dado que nos acerca a aquello que Salvador Allende dijera en 1971, en cuanto a que “Algún día América tendrá una voz de continente, una voz de pueblo unido. Una voz que sea respetada y oída porque será la voz de pueblos dueños de su propio destino”. En ese sentido, instamos a nuestro Gobierno a mantener su participación como país garante de las conversaciones en la medida que ellas continúen, apoyando al mismo tiempo las conversaciones con el Ejército de Liberación Nacional (ELN).
Como militantes de la Juventud de Lorca hemos de tomar lecciones de esta experiencia. El principio de auto-determinación de los pueblos, el respeto por la soberanía nacional y, por, sobre todo, la solución pacífica de conflictos ha sido llevado por la República de Colombia a un nuevo nivel, expresando las buenas cosas que pueden lograr la política por las sociedades. A su vez, tanto el resultado como la participación del domingo recién pasado nos plantean serios desafíos en lo que respecta a la democracia y sus mecanismos en cuanto a la valoración de ella y la convicción en ideas, como también muestra una caracterización certera de la profundidad de una crisis que ya no sólo se expresa en la desafección de la política o de los partidos.
Junto con ello, debemos llamar a reforzar nuestro compromiso con la identidad socialista y el trabajo junto a las y los explotados del continente, defendiendo con más fuerza nuestros principios y valores indoamericanos, ya que hay muchos que hoy falsamente dicen defender la Justicia, los Derechos Humanos y la Democracia en otros países de Latinoamérica pero que nunca han tenido esa deferencia con Chile y su pueblo a lo largo de la historia, en especial durante la dictadura.

Juventud Socialista de Chile