El pasado 20 de Septiembre durante la Asamblea General de Naciones Unidas celebrada en Nueva York, la presidenta Michelle Bachelet suscribió a nombre de Chile el Acuerdo de París. Este aborda a nivel internacional el nuevo régimen climático que pretende no aumentar la temperatura del planeta en más de 2° C hacia fines de siglo. Sin embargo, la firma de la Presidenta es un primer paso y no implica la ratificación del mismo por parte de nuestro país, ya que este compromiso debe ser aprobado por nuestro Parlamento.

El Acuerdo de París logrado en diciembre de 2015, representa un cambio en la política climática mundial. A la fecha, ha tenido un gran respaldo debido a la cantidad de países que ha adherido a este Convenio Internacional con su firma y ratificación. Para que el Acuerdo entre en vigor se necesita dos aspectos: a) que se suscriba y ratifique por más de 55 partes (miembros) la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático; y b) que las partes que suscriban y ratifiquen sumen entre si más de 55% de las emisiones totales a nivel mundial. Al 23 de septiembre, había 191 firmas del Acuerdo, pero sólo la ratificación de 61 estados, equivalente al 47.79% de las emisiones globales de gases efecto invernadero.

China y Estados Unidos -dos de los principales contaminantes- ya se incorporaron a este proceso, por lo que solo falta la suma de pequeñas partes/estados contaminantes ratifiquen el Acuerdo de París para aplicar la urgencia que el planeta necesita a frenar el aumento de la temperatura mundial.

Desde Fundación Terram consideramos que este es un tema urgente y por ello nos preguntamos cuándo será enviado el Acuerdo al Parlamento para que este sea ratificado. Si bien Chile emite un 0,26% de las emisiones globales, justamente la suma de las partes puede generar el delta necesario para el cambio que el planeta necesita. Nuestro país no está lejano de los efectos del calentamiento global, aún más, su vulnerabilidad aumenta no solo por nuestra especial geografía, sino que también por el gran nivel de desigualdad socioeconómica que tenemos, variable que resalta la OCDE en su informe de Desempeño Ambiental entregado en Julio de este año para nuestro país en materia de cambio climático.

La crisis climática mundial requiere de urgencia y es necesario que nuestros tomadores de decisiones actúen a la altura de las circunstancias; grandes líderes mundiales ya están en sintonía, sin embargo, Chile aún no está a la altura. Queremos que la presidenta envíe cuanto antes la ratificación del acuerdo de París al parlamento. Como organización de la sociedad civil estaremos vigilantes para que la ratificación de este Acuerdo se apruebe cuanto antes, porque no podemos permitir que se quede durmiendo en el Congreso por años, como lo estuvo la ley del bosque nativo, o lo está el proyecto de ley para creación del servicio de biodiversidad y áreas protegidas,  por mencionar algunas.

Si nuestro país quiere sentirse dentro de las grandes ligas por ser parte de la OCDE, es necesario ser coherente entre lo que se muestra al mundo y cómo actuamos en casa. Desafíos tenemos muchos: por ejemplo, aumentar el nivel de ambición en lo comprometido a disminuir nuestras emisiones; Chile puede dejar de contaminar mucho más si aplicamos voluntad, eficiencia, cambios culturales, tecnología y sentido común. Por otro lado, nuestro nivel de adaptación al cambio climático requiere de pensar hoy los impactos que veremos en unos años más, situación que urge no solo para los grandes sectores industriales públicos/privados de nuestro país, sino que también, para todos los ciudadanos sin distinción de edad, nivel socieconómico o educacional.

Entre otros aspectos, Chile comprometió a disminuir en un 30% la intensidad de nuestras emisiones de gases efecto invernaderos en relación a lo que emitimos el año 2007, año en que se contaminaba menos dado que, el sector energía y transporte que es el principal sector contaminante, era mucho menor que hoy.

El tiempo avanza y el primer desafío en el corto plazo es que el ejecutivo envíe cuanto antes el Acuerdo de París al Parlamento y luego que sea ratificado. Aun así, Chile puede y debe aumentar su ambición y su compromiso; no sólo por cumplir internacionalmente, sino porque los efectos ya se están viendo reflejados en la agricultura, disponibilidad de agua o eventos extremos, situación que nos afecta a todos los chilenos por igual, aunque a los más vulnerables siempre los afecta más.


Javiera Valencia, Geógrafa de Fundación Terram.

Géografa y especialista en cambio climático de la Fundación Terram