“Lamentamos informarles la suspensión del show agendado para hoy miércoles 5 de octubre de 2016, en la Universidad Adolfo Ibáñez, debido a la actitud hostil que adoptó la seguridad del recinto con los miembros de la banda”.

Así comienza un comunicado publicado hoy por Villa Cariño, banda nacional de cumbia, para denunciar malos tratos por parte de los guardias de seguridad de la sede de la Adolfo Ibáñez, ubicada en Avenida Diagonal Las Torres 2640, comuna de Peñalolén, cuando iban camino a realizar un show organizado por el centro de estudiantes de dicha casa de estudios.

El hecho ha suscitado una polémica que ha involucrado a la comunidad entera de la universidad, donde tanto alumnos como autoridades han debatido respecto al hecho que terminó con la decisión de los músicos de no presentarse a tocar en vivo en el evento.

En conversación con El Desconcierto, Max Vivar, vocalista de la agrupación relató lo sucedido de esta forma: “Íbamos llegando en nuestra van a nuestra presentación de hoy en la UAI. Al intentar ingresar fuimos detenidos por el guardia de portería, quien al parecer desconocía de la existencia del evento. Cuando le comentamos que éramos la banda que se iba a presentar y que necesitábamos entrar hasta el lugar del escenario con los músicos en la van, la respuesta fue la siguiente: ‘si traen instrumentos pueden pasar con la van, si no traen instrumentos y solo personas, deben pasar caminando’ procediendo inmediatamente a encadenar el acceso y llamar a un auto de seguridad que se nos puso al lado de la van impidiéndonos movernos. Intentando que se tranquilizara y, entiendiendo que el solo recibe órdenes, decidimos no hablar más con él y nos comunicamos inmediatamente con nuestro equipo técnico que estaba adentro. Hasta aquí no había problema”.

“Pero en el momento en que nosotros decidimos no hacer sintonía con su actitud, él se acerca a la van, se asoma a la ventana del chofer y comienza a amedrentarnos y juzgarnos con frases como ‘¿no entiendieron la orden?’ o ‘ya les dijeron ya que tienen que caminar’. A mí, personalmente, caminar me causa dolor porque tengo una osteonecrosis femoral, pero no correspondía que se la llorara a un guardia, persona que está solo entrenada para obedecer órdenes de un superior que por supuesto no era yo y jamás seré yo porque jamás quiero subordinar a nadie. Le volvimos a decir que ya estábamos hablando con la producción y que por favor no se preocupara. Entonces él hizo caso omiso a nuestras palabras y derechamente nos amedrentó y nos insultó“, añadió.

Vivar cuenta que el guardia agarró una actitud de matonaje y les ofreció combos. Ahí fue cuando la banda tomó la determinación de no realizar el show en ese lugar. “Es lamentable porque los alumnos no tienen la culpa, pero ¿cómo es posible que una universidad contrate guardias privados matones? ¿Para cuidar a quién, a los alumnos, a los profesores? Ellos están ahí solo para defender a los dueños de la universidad, que seguro sienten temor de tener su casa de estudios a menos de 500 metros de la extrema pobreza que habita en Peñalolén. Curioso que una de las universidades más caras de Chile coexista con gente que ni puede soñar en la posibilidad de estudiar, sólo para conformarse con ver esos coloridos autos nuevos que bajan para contrastar con las casas Chubi que adornan el camino enfilando a la cordillera”, dijo.

Luego de que se hiciera publico el comunicado, el músico recibió el llamado de uno de los decanos de la UAI para ofrecerles disculpas. También se comunicaron con el centro de alumnos, a quienes explicaron la situación y como grupo ofrecieron darles una solución. “Los alumnos no tienen la culpa, por eso le propuse hacer el show de nuevo, enmarcándolo ahora en los derechos humanos, en la memoria, en contra de las políticas de hostigamiento. Los alumnos se lo merecen, siempre contarán con nosotros”, aclaró.

Para finalizar, Max Vivar hizo una crítica a universidades como la UAI, donde se da la posibilidad de actitudes de matonaje de parte de sus guardias para, según sus palabras, “salvaguardar los intereses de sus dueños. El centro de alumnos me dijo que esto sirvió para quejarse de los malos tratos que reciben los alumnos por parte de la empresa de seguridad en el día a día. Cuando cancelamos el show, una persona se subió al escenario para decir que por problemas de logística Villa Cariño no se iba a presentar, pero muchos lo entendieron y nos apañaron. Esta era la tercera vez que íbamos a tocar a la Adolfo y les pedimos perdón a quienes nos querían ver. Prometemos encontrar una solución”, remata.