Se hizo famoso en 2009, cuando como médico del hospital infantil Calvo Mackenna hizo público el tratamiento que le daba al entonces menor de edad C.C.M, joven bajo tutela del SENAME más conocido como “El Cisarro”. Desde entonces su carrera en los servicios públicos de salud se ha ido a pique, según denuncia, por los enemigos que se ha hecho entre los funcionarios de los Ministerios de Salud, Justicia y Sename, a los que ha calificado públicamente como “corruptos, canallas, insensibles e interesados en sus pegas y no en los niños”. 

Sin embargo, los resquemores que causa en el servicio público no se deben sólo a sus denuncias, que lo han traído de vuelta a la palestra pública ante la actual crisis del Sename. Según confirmaron desde el Colegio Médico a El Desconcierto, en 2014 ingresó un requerimiento al Tribunal de Ética del ente gremial. ¿La causa? Revelar a distintos medios de prensa el diagnóstico clínico del joven “Cisarro”, que por ley está reservado a la relación paciente-médico, sobre todo cuando se trata de menores de edad y más aún cuando han cometido infracciones a la ley.

Otro polémico episodio lo vivió en Alto Hospicio el 2005, donde enfrentó una dura disputa con las familias de las 14 víctimas del psicópata de esa localidad. Ese año Rodrigo Paz, con al aval del diputado Hugo Gutiérrez (PC), pidió ante la Corte Suprema la reapertura del caso Alto Hospicio denunciando una “red de prostitución infantil” (sic). La tesis de la explotación sexual infantil y redes de trata fue la que despectivamente dieron tanto las policías como el entonces Subsecretario del Interior, Jorge Burgos (DC) cuando las desapariciones de las jóvenes ocurrieron y fue desbaratada cuando se atrapó al sicópata Julio Pérez Silva. Las madres de las víctimas firmaron en 2014 una declaración señalando que a Rodrigo Paz “no lo conocemos, no nos representa y repudiamos su accionar”, añadiendo que “no queremos que nuevamente las relacionen con redes de prostitución (…) como lo hizo el gobierno de Ricardo Lagos cuando violó nuestros derechos humanos”.

De acuerdo a los datos que ha entregado en sus distintas apariciones en la prensa y su sitio web, Rodrigo Paz Henríquez es médico siquiatra de la Pontificia Universidad Católica de Chile, donde obtuvo la especialidad entre 1992 y 1994. Sin embargo, de acuerdo a los registros de prestadores individuales de salud, el doctor Paz sólo se encuentra acreditado como médico cirujano:

Una ex paciente, M.J.O. (30), relató a El Desconcierto una atención que se realizó en la consulta individual del supuesto psiquiatra en el sector de Baquedano, Santiago, misma dirección que registra la corporación SOFINI (Nuestros Hijos), en la que junto a la psicóloga Iris Morales trabaja por establecer que el tema de la delincuencia juvenil es un problema de “salud pública”. Según relata, “necesitaba una atención de urgencia y me recomendaron ir a su consulta en Plaza Italia. Llegué al lugar y había mucha gente, como a los 15 ó 20 minutos de espera me llamó. En todo ese rato entraron y salieron unas 4 personas de su oficina, y cuando entré se quedó callado como 2 minutos mientras miraba el computador, después me dijo ‘ya, ¿por qué estás aquí?’. Le empecé a explicar que estaba deprimida, que tenía problemas en la pega y me interrumpió en la mitad de la  historia. Me dijo ‘ya, tómate esto, esto y ven en 15 días. Pide tu licencia afuera’. Eso duró la consulta. Cuando salí mis papás estaban extrañados por la atención express, pero como yo estaba con una fuerte crisis de ansiedad, tampoco nos lo cuestionamos mucho. Después conseguí hora con otro psiquiatra con el que me seguí tratando”, relata. En sólo 5 minutos Paz le recetó Eleval, un antidepresivo compuesto de sertralina, dosis que su siguiente terapeuta desestimó.

De acuerdo a los registros del Poder Judicial, en este caso el Octavo Tribunal de Garantía, el doctor Rodrigo Paz también debió pagar una multa de 1 U.T.M. por agredir a una paciente, trámite que intentó evitar recurriendo incluso al Tribunal Constitucional, que rechazó su recurso en 2014. Según consta en la causa rol 1804-2014, la forma de atención del doctor Paz a la víctima, C.A.V., fue similar al anterior testimonio: a la primera consulta le extendió una receta médica al cabo de unos minutos de conversación. Dos semanas después, al prescribir la primera receta, C.A.V. se dirigió a la consulta de Paz, quien nuevamente la atendió sólo por un par de minutos, recetándole esta vez un medicamento distinto.

En el relato a la Fiscalía, C.A.V. explica que “el 27 de enero volví a su consulta, indicándole al profesional que me sentía mal porque al parecer los remedios que me había prescrito eran muy fuertes”. Ante el reclamo, el doctor Paz le pidió de vuelta los remedios y le arrojó otra caja sobre la mesa, indicándole que volviera el próximo martes. “En ese instante me pongo a llorar y le suplico que por favor me ayude, puesto que lo que necesitaba era que me escuchara y me diera una ayuda profesional basada en comentarios y técnicas más que sólo recibir recetas para fármacos y remedios. Asimismo le comento que no puedo volver el martes por no tener el dinero para pagar una tercera consulta, y que no me iría en dicha oportunidad hasta recibir la ayuda profesional adecuada de su parte”, se lee en la declaración.

Según explica C.A.V, el doctor Paz abandonó la sala de atención visiblemente molesto, ingresando su secretaria, quien le dio un vaso de agua y le pidió a la mujer que abandonara la consulta, a lo que ella volvió a llorar. “Momentos más tarde vuelve el querellado muy molesto, y al verme aún en su consulta, llorando, toma en sus manos la silla en la cual yo estaba sentada en esos momentos y me empuja junto con ella hacia la puerta de dicho despacho para forzarme a que abandonara la consulta. Al llegar esta a la puerta y ver el querellado que yo aún no me levantaba de la silla, me toma por mi cabeza y nuca y me empuja, parándome a la fuerza de la silla, y acto seguido me empuja violentamente hacia afuera de su consulta, momento en que me golpeo en un brazo en el marco de la puerta, la cual cierra detrás mío de un golpe”. Mientras C.A.V esperaba a que llegaran Carabineros, Rodrigo Paz pasó al lado de ella con una cajetilla de cigarros. Fue condenado por el delito de lesiones menos graves, pero luego accedió a un proceso de sobreseimiento a condición de pagar la multa y no ser formalizado por ningún delito en los siguientes seis meses, lo que se cumplió según consta en los registros de la Justicia.

Consultado el Colegio Médico al respecto, señalaron a El Desconcierto que no podían entregar los resultados de los requerimientos ante el Tribunal de Ética.

N. de la R. Rodrigo Paz respondió que pese a que lamentaba que el medio se hiciera parte de lo que él llama una campaña de desprestigio, no respondería a “los infundios que aquí aparecen porque sería darles relevancia”, añadiendo que para él es mucho más relevante seguir conversando respecto de la crisis del SENAME y las querellas de las que la Corporación SOFINI es parte.

En tanto, desde el departamento de registros de la Pontificia Universidad Católica de Chile especificaron que, a diferencia de lo señalado en su sitio web, Rodrigo Paz no es médico psiquiatra de tal casa de estudios. La funcionaria a cargo señaló que se tituló como médico cirujano y no cursó especialidades de psiquiatría al alero de esa universidad.