El 18 de agosto, la Secretaría General de la Pontificia Universidad Católica formalizó la constitución del comité de búsqueda para nombrar a un nuevo decano de la Facultad de Matemáticas. Entrevistar a cada uno de los estamentos de la facultad es parte de las tareas que cumple dicho comité, que revisa el historial y decide sobre la persona más indicada para liderar la escuela de acuerdo a los principios de la universidad. Por ahí pasarán académicos, estudiantes y administrativos, quienes plantearán sus puntos de vista que serán insumos para el comité.

Martín Chuaqui, quien lleva dos períodos como decano, se perfila como una de las cartas para ocupar el cargo, según afirma una fuente cercana a la facultad. Hasta la fecha, no ha llegado el turno de Chuaqui en la ronda de entrevistas, ni como actual decano ni como posible candidato, por lo que él mismo afirma que no puede referirse al proceso sin desmentir ni asumir la posibilidad de postular por tercera vez al cargo. 

La historia de violencia

El día 21 de julio ingresó al 4° Juzgado de Garantía de Santiago una querella criminal por delitos de lesiones menos graves, en contexto de Violencia Intrafamiliar. Amparada por el programa de prevención en atención y protección de violencia contra la mujer del Servicio Nacional de la Mujer (Sernam) del Ministerio de la Mujer y la Equidad de Género se acusa al actual decano de Matemáticas de violencia física, psicológica, sexual y económica contra Marcela López, quien trabaja como secretaria en la misma casa de estudios.

El año 2013 Marcela quedó embarazada y contrajo matrimonio con Chuaqui, yéndose a vivir juntos a un departamento de propiedad del decano en la comuna de Las Condes. Él ya mostraba rasgos de personalidad violenta, que empezaron a adquirir fuerza con el tiempo. En la querella puede verse un relato de López previo a la denuncia, en donde cuenta que tras llegar molesto del trabajo, se irritó por los ruidos y la empujó contra la cuna de su hijo en común mientras ella lo tenía en brazos, con tal fuerza que la cuna quedó destrozada. Fue la primera vez que Marcela pensó en realizar una denuncia, pero según queda escrito en el papel, el querellado la convenció de que no se volvería a repetir.

Foto: Extraída de www.mat.uc.cl

Foto: Extraída de www.mat.uc.cl

Los celos eran parte de las conductas habituales de Chuaqui. Claudia López, hermana de Marcela, cuenta que en varias ocasiones fue testigo de las violentas escenas que montaba. “Ya se van a ir a hueviar” le decía, “quizás qué hueones te presenta”, las increpó una noche que pasado las 20:00 ambas querían salir a comer y a tomarse un trago. Cuenta que la vida de su hermana se limitaba a ir de la casa al trabajo, y que en las pocas ocasiones que ella quería salir, las consecuencias no se hacían esperar.

“Era terrible ir a verla, muy incómodo. Él le decía que ella se lo cagaba, que salía a conocer tipos, y nosotras solo nos juntábamos a conversar menos de dos horas, porque yo vivo en el centro y tenía que tomar el metro antes de que este cerrara”, explica, contando que una de las cosas que provocó Chuaqui en la vida de su hermana fue que se quedara sola. “Hasta yo dejé de ir a verla, porque siempre se generaban esas situaciones. Él puede verse tranquilo, pero su personalidad cambia totalmente entre cuatro paredes, se pone muy violento”, relata.

Dentro del relato que brinda López en la querella, también dentro del ítem de agresiones psicológicas, cuenta que la denostaba haciendo referencia a aspectos físicos que para él parecían defectos, o incluso algunos vinculables a la posición social, con frases como “con suerte conoces Viña, hueona ignorante”.

Actualmente Marcela se encuentra trabajando en el Instituto Confucio que, vinculado a la PUC, tiene la misión de acercar la cultura de China al mundo. Hongjuan Gu, directora académica del lugar, cuenta que Chuaqui solía llamarla varias veces al día a la oficina, de manera controladora. “Primero llamaba al celular, a veces ella lo tenía lejos, o se había parado al baño. Yo no contestaba, porque era su teléfono personal. Apenas colgaba, llamaba de inmediato a la oficina, ahí yo contestaba y era él, preguntando dónde se encontraba Marcela”. Además, cuenta que llegaba a la oficina a cualquier hora, solo para verla. Ambas afirmaciones se condicen con lo narrado en la querella.

Marisela Santibañez, quien actualmente es candidata a alcaldesa por el Partido Progresista en San Bernardo, cuenta que su madre vive en el edificio en el que el matrimonio residía, por lo que pasó gran parte de su vida ahí. Asegura que desde sus primeros encuentros la actitud de Chuaqui le pareció hostil “¡Saluda a la señora! Le ordenaba a su hijo cada vez que me veían y a mi me daban ganas de decirle que no le hablara así, que era un niño chico”, cuenta Santibáñez.

Marisela se fijó primero que nada en la actitud sumisa que tenía su vecina al caminar. Siempre detrás de su esposo, casi no hablaba y se perdía detrás de la voz que Marisela describe como muy fuerte. “Te dabas cuenta al tiro de que entre ambos existía una tensión, algo raro, como de maltrato”, recuerda.

Hace más o menos dos meses, cuando la relación ya se había terminado, Marisela fue testigo de una discusión porque Chuaqui quería llevarse al niño, a lo que Marcela no estaba de acuerdo pues el menor se encontraba con fiebre. Las formas que tenía el decano preocuparon a Marisela al punto de que decidió acercarse a su vecina, pues la veía muy mal, enterándose así de la querella e historia de violencia.

La postura de la Pontificia

La relación entre ellos estuvo marcada por las tensiones provocadas por la asimetría de poder. Por eso, apenas se supo del conflicto, Marcela temió por su trabajo. En la querella se menciona el temor que ella sentía, pues parte de las amenazas catalogadas como maltrato psicológico apuntaban a hacerla sentir insegura en ese espacio, pues él podía provocar que la echaran con facilidad. Buscando apoyo, se acercó a distintos estamentos de la universidad, como el Sindicato N° 5 de trabajadores de la Universidad Católica y según informan fuentes que mantendrán su identidad en reserva, también con el rector Ignacio Sánchez y la directora de personal, María Rosa Millán.

La Pontificia Universidad Católica es una de las instituciones que con más vehemencia defienden la familia, incluyendo al Centro UC de la familia. Para una de las fuentes reservadas, que ejerció durante años como académico en la Facultad de Matemáticas, calza mucho con lo que denomina “estilo PUC”: decidir “ignorar asuntos que empañarían la pureza moral a la que aparentan ceñirse, pero que en muchos casos se empaña, en este caso al estar al tanto de acusaciones de violencia intrafamiliar que involucraría a una de sus autoridades, decidiendo no mezclar el ámbito laboral, por mucho que implique atentar con sus valores o incluso con la ley”, explica.

Héctor Flores, del Sindicato de Trabajadores n° 5 de la Universidad Católica cuenta que ellos toda la información que manejan proviene de lo que Marcela López contó cuando les pidió protección. El dirigente afirma que ellos están dispuestos a garantizar que se respeten sus derechos como trabajadora, más no quiere prestar declaraciones refiriéndose a las acusaciones que se levantan contra Chuaqui “mientras no exista una sentencia por parte de tribunales”.

Las elecciones de decano en dicha casa de estudios conllevan un extenso proceso de consulta. Como explica el ex académico, el candidato debe ser visado por el rector y gran canciller de la universidad, pasando una suerte de test de blancura. La intención de eso es comprobar que quien accede al cargo es una persona intachable.

Al ser consultada sobre la reunión que mantuvo con Marcela López, María Rosa Millán (directora de personal de la casa de estudios) señala que esta efectivamente se llevó a cabo, indicando que escucharon las versiones de ambos, sin contestar las preguntas sobre la compatibilidad del cargo que actualmente ostenta Chuaqui con la denuncia que existe en su contra, teniendo en cuenta el apego a la familia y los valores esgrimidos por la universidad. 

La respuesta de la Universidad fue la siguiente:

  1. Frente a casos que se encuentren en trámite en la justicia ordinaria, es política de la institución respetar el funcionamiento y la autonomía de las instancias judiciales. En atención a ello, la universidad no interviene ni hace declaraciones que puedan afectar procesos en desarrollo.
  1. Frente a casos judiciales que afecten funcionarios de la UC, y de los cuales la Universidad no es parte, la institución cuenta con una política de permisos de trabajo, a objeto que cualquier persona pueda defenderse y aclarar su situación judicial.
  1. En las últimas horas, la Universidad ha tomado conocimiento de nueva información referida al caso en consulta, a la luz de la cual ha decidido aceptar la solicitud del profesor de permiso transitorio respecto de sus labores como decano.

Al ser consultado por El Desconcierto sobre las acusaciones contra él que presenta la querella interpuesta por el Sernam, Martín Chuaqui decidió no hacer declaraciones.

Hoy el decano Chuaqui está con medidas cautelares: una orden que no le permite estar a menos de 200 metros de Marcela busca protegerla, al igual que rondas periódicas de Carabineros y la calificación como número preferente a la hora de llamar al plan cuadrante frente alguna emergencia, que provocaría la detención inmediata de Chuaqui por desacato.