No fueron las palabras, sino la música que ellas encierran. No fueron las promesas o mensajes que esos vocablos transmitieron en su momento, sino la emoción que aún persiste en ellos. Sea en su clave melódica, su gesto armónico o atonal, lo que el compositor y músico José Manuel Gatica buscaba encontrar como perlas en un gran mar de palabras pronunciadas por los mandatarios chilenos en los últimos 40 años. Para ello se sumergió en la oralidad histórica de los más recientes moradores de La Moneda, haciendo un viaje en reversa, desde Michelle Bachelet hasta Salvador Allende, pasando por Sebastián Piñera, Ricardo Lagos, Eduardo Frei, Patricio Aylwin y Augusto Pinochet.

Una oratoria emotiva, asociada a momentos particulares de la historia de Chile, cuando cada uno de estos mandatarios, con sus particulares tonos de voz, declinaciones y acentos las pronunciaron y las dejaron instaladas en nuestros oídos, permitiendo que aún resuenen en el inconsciente colectivo como una musiquilla perfectamente distinguible.

El músico armó una gran partitura de la oralidad presidencial chilena que es representada por cuatro actores frente a sus respectivos atriles, los que reproducen esos retazos de discursos, de entrevistas, de alocuciones que quedaron grabadas en cintas magnetofónicas y también en nuestras memorias. Estaban en ese gran pentagrama de la palabra que hoy conserva el Museo de la Memoria y de los Derechos Humanos y que facilitó al músico para realizar su propia versión y con la ayuda de cuatro actores despertar en la audiencia el sonido de un pasado que aun es posible revivir.

Rosario Farías, Macarena Rozic, Jorge Arecheta y Felipe Lagos son los intérpretes, los que debieron escuchar atentamente todas esas voces, captar sus detalles, aprender sus peculiaridades e interpretarlos según la composición asignada en la modalidad de una obra de teatro coral llamada Queridos Compatriotas.

La astronomía nos ha enseñado que el universo es silente. Que el sonido no viaja por el espacio vacío, de modo que nada es posible de ser escuchado por el oído humano más allá de nuestra atmósfera; que esas explosiones de colosales supernovas que hoy podemos ver, jamás las podremos oír. No por la distancia, sino que por el vacío… y esas palabras que fueron pronunciadas por todos esos hombres y esa mujer que han tenido la responsabilidad concedida o arrebatada de regir nuestros destinos en los últimos 40 años, estarán por siempre en nuestro planeta, cautivas de las reglas de la física. Y nosotros tenemos poca veces la oportunidad de escucharlas reunidas de esta manera, de sensibilizarnos con la misma melodía con que fueron pronunciadas por primera vez.

Queridos compatriotas no es un susurro al oído, es una alarma que sacude en medio de la noche, es un remezón emocional que hace reír al tiempo que dan ganas de llorar. Es una experiencia sensorial que puede confundir a los más jóvenes y que puede irritar a los mayores, que no disponen de un control remoto a mano para acallar esas voces que aun duelen, esa musiquilla de las altas esferas que aun hiere la epidermis de la memoria de un país que no para de sangrar.

Dirección: José Manual Gatica
Elenco: Rosario Farías, Macarena Rozic, Jorge Arecheta y Felipe Lagos.
Producción e investigación: María Paz González
Diseño integral: Javier Alvarado
Asistente de Dirección. Diego Nawrath
Hasta 16 de octubre de 2016 en Teatro del Puente


Periodista y conductora radial, directora del programa "Vuelan las Plumas".