Dimensión oficial

Seguramente si algún chileno poco adepto a las redes sociales y noticias, luego de una  ausencia de un par de meses, regresara en  estos días al país, y gozara de la paciencia necesaria para seguir los noticieros televisivos, quedaría convencido de que hemos traspasado la etapa de los anuncios de corrupción  y las investigaciones judiciales  en el mundo de la política y que,  más allá de las encuestas y predicciones de baja participación en las próximas elecciones, se han ido resolviendo los problemas que aquejan a los chilenos que pertenecen a la clase que vive del trabajo y a la sociedad en general.

Por supuesto que es comprensible que ocurra,  lo que al viajero recién llegado,  cuando se vive en la dimensión que es parte de la realidad, que la clase que sustenta el poder y se lleva la gran tajada de la torta de la riqueza nacional,  en conjunto con  quienes administran sus intereses públicamente, es decir la casta burocrática, especialmente del ejecutivo, legislativo y de los ejecutivos corporativos  que manejan el país,  con el apoyo de la complicidad de un sector académico arrodillado frente a la mercantilización.

La dimensión a que me refiero, está compuesta por la saturación del día completo en los medios de comunicación, especialmente la TV,  (que la mayoría de los chilenos sigue) de los siguientes temas:

-El caso Garay, sin que nadie comente que ese es el típico personaje, que ha producido este sistema que exhibe a los y las exitosas que aprovechan la mercantilización en que viven los chilenos.

-La carrera presidencial, en que Lagos y otros hacen gala del cinismo en público, presentando el tema con la importancia que no ha tenido en los últimos 25 años, donde cualquier persona medianamente informada sabe que todo ha sido manejado por el ministro de hacienda de turno, con dogmatismo ideológico de un modelo de acumulación de capital despiadado, presentado como “responsabilidad fiscal” y otros eufemismos.

Lo anterior se hace con el complemento de las noticias rojas que abren los informativos y todo lo que la televisión presenta en programas en vivo y de conversación, con la participación de todos los personajes que ocupan la pantalla transversalmente, donde se invitan a congresistas, para que confirmen la existencia de la dimensión que se construye editorialmente. Incluso al cortesano Villegas lo han incluido en un canal de cable, para hacerlo aparecer nuevamente con sus comentarios de un trasnochado darwinismo social.

Por otro lado instituciones como la C U T, gasta energía en sus luchas por el poder interno, e intentan participar de la política, mientras tanto,  transcurren los días en que se comenzará la aplicación de la reforma laboral que significará un mayor retroceso para los trabajadores chilenos, sin preocuparse de la lucha por los salarios en una economía que se ha encargado  de postergarlos a cambio de subir los ingresos, mediante bonos, subsidios   y especialmente créditos a destajo produciendo a estas alturas once millones de endeudados.

Dimensión real

Mientras tanto, se envía un presupuesto de la nación que contrae más aún la actividad económica, sabiendo que en ese escenario la clase dominante no deja de ganar, porque concentra en sus manos los servicios que la mayoría de los chilenos no puede dejar de consumir, que en cualquier país civilizado siguen siendo derechos, como la salud, la educación y la seguridad social. Quien escribe como cualquier persona interesada en los temas del presupuesto, hoy ingresé a la página de la Dirección de Presupuesto (DIPRES) y me encuentro con la siguiente jugada de los congresistas: “A solicitud de las autoridades de la Cámara de Diputados se ha retirado la información relacionada con el Proyecto de Ley de Presupuestos para 2017 y será repuesta una vez que se dé cuenta de dicho Proyecto en la primera sesión de la Cámara”.

Se sigue el estilo de postergar todo sin solución, mientras se montan mentiras y cantos de sirenas como en el caso de las A F Ps, para finalmente hacer un anuncio que estará basado seguramente en un arreglo que no provoque daño en los negocios de la clase dominante,   sin que se reconozcan que es con los ahorros de los trabajadores que cotizan y que reciben pensiones de hambre se hace funcionar una economía embustera.

Se postergan las legítimas reivindicaciones de los trabajadores del sector público, insistiendo en la cantinela de la falta de recursos, continuando con la precarización del trabajo, mediante modalidades de contratación que solo producen incertidumbre en la vida de los trabajadores del Estado.

Se anuncia con soltura de las centenas de muertes de niños chilenos en el SENAME, sin que nadie se refiera al tema de fondo, que tiene que ver con los traspasos a privados de las platas para la administración de los programas para los niños que este año alcanzaron al 94% del presupuesto de la institución.

El resto de la realidad que todos vivimos constituye el resto de una larga lista, que ustedes podrán seguir construyendo.

 

A la memoria de mi Hijo Felipe

 


Sociólogo, Fundación Sociedad y Trabajo