El 25 de agosto de 2016 Niki Raveau caminaba junto con su amiga trans migrante Briggite Viola por Santiago Centro, comuna por la que postula para ser elegida concejala en las próximas elecciones municipales. Desde un inmueble, ubicado en calle Diagonal Cervantes 744, tres hombres que realizaban reparaciones les gritaron a causa de su vestimenta e identidad de género: “Maricones culiaos / cacha el par de maricones / váyanse maracos culiaos / caminen rápido sidosos / muéranse fletos / por qué chucha existe gente como ustedes / los mataría / los vamos a matar”. Ellas exigieron respeto, pero en respuesta a su defensa, uno de los hombres las amenazó con fierros: “Soy homofóbico y me importa una huea sacarte acá mismo la conchatumadre, a vo’ y al otro maricón. Salpiquen de acá, viren maracos culiaos”. Las rodearon, se sumó un cuarto hombre encima de Niki, ella se defendió de sus insultos y pidió que se hiciera a un lado, a lo que el hombre respondió con un combo en su mejilla. Les lanzaron agua y les tomaron fotos, mientras la gente de la calle se reía y carabineros, a pesar de ser notificados, no aparecían.

A más de un mes de este episodio, Niki Raveau no se queda callada y se alza con más fuerza a luchar por un país más inclusivo y justo, por aquellas personas que son invisibles ante los ojos del Estado, empezando por su compañera Briggite Viola. “Ningún político en Chile de los tantos que me llamaron a mí, ninguno la llamo a ella, porque ella fue agredida por un grupo de hombres chilenos y Briggite es peruana. Ella me comenta que en Perú también hay transfobia, pero que el nivel de odio que hay acá, en la calle, a veces es muy grande”, comenta Raveau.

Transitar, PETRA y Las Travestis Rabiosas

Afuera del Metro Cal y Canto un sol de diciembre perdido en septiembre levanta el fuerte hedor reseco de orina que dejan los hombres que han perdido su camino. Niki, desde más allá del piso 20 de un edificio que se extiende por un par más de ventanas, no lo alcanza a percibir. Con ella el saludo es cordial, un beso en la mejilla, quizás la misma en la que fue golpeada.

Extendida en uno de los muros de su departamento la bandera de franjas celeste, rosada y blanca, símbolo del orgullo transgénero y en la pared que le sigue un espejo con un papel sostenido detrás del marco, el que dice: aborta al macho.

-¿Cómo nace Transitar y cuáles son los enfoques y objetivos principales de la fundación?
-Transitar lo formamos hace un poquitito más de un año con la mamá de Selenna (Evelyn Silva). Selenna es la primera niña trans que hubo en el país, quizás hubieron antes, pero fue la primera de la cual hay información que vivió 24/7 el género sentido, o sea no solo en la casa sino que en todos los ámbitos sociales, con el pronombre elegido por ella, la vestimenta elegida por ella, etc. Entonces a raíz de la necesidad de estas madres y padres de niños trans que hacían reuniones y se apoyaban entre ellos, como una cosa de contención solamente, quisimos parar una organización que tuviera incidencia en salud, política y en educación, de manera más contundente y que a la vez fuese una organización trans, que no fuese solamente un grupo de familias y de papás donde, finalmente, su discurso se sobrepone a las realidades y a los temas trans. Sin embargo, buscamos también que esa familiaridad y comodidad, más allá de la familia nuclear tradicional, estuviesen en una organización que presente todas estas alas de trabajos más allá de la simple reunión de apoyo. Entonces era interesante tener el peso entre activista trans: yo, más Evelyn: madre de niña trans, y complementar esos discursos que a veces tienen diferencias, pero que hemos logrado complementar para hacer lo que es esto.

Además de su trabajo en Transitar, Niki se desenvuelve en otras dos organizaciones culturales no gubernamentales.

Por un lado, PETRA, donde para efectos legales figura como Presidenta, aunque en la práctica se considera una participante más. “La idea era hacer un observatorio de pensamiento, así se llama, pero en el fondo es un proyecto donde empezamos a sacar una serie de artículos de distintas temáticas, hay alguien que trabaja en derecho, en cultura, anti-especismo, veganismo y ahora tenemos grandes ganas de que entre una persona del mundo sindical a colaborar”, afirma.

Y por otro lado, Las Travestis Rabiosas, una agrupación más disidente en la que también se mantiene bastante activa. “Hace un tiempo hicimos un ‘Bloque por la Educación No Heterosexual’, para decir, en el fondo, que es la base ideológica de la educación lo que hay que cambiar, además de la gratuidad. Si seguimos enseñando en este sistema binario de hombre y mujer, con gratuidad o no gratuidad no vamos a avanzar mucho más allá del mundo que ya estamos mirando (…)”.

Foto: Facebook Niki Raveau

Foto: Facebook Niki Raveau

Qué va a pasar cuando…

El proyecto de Ley de Identidad de Género fue ingresado el año 2013 y aún está en su primer trámite legislativo en la Comisión de Derechos Humanos, Nacionalidad y Ciudadanía del Senado. Mientras tanto, en Transitar se han preocupado de llevar la voz en términos de ley para menores de 18 años.

-“La primera etapa fue luchar para que los niños no fuesen sacados del modelo de ley y ahora la segunda pata tiene que ver con cómo agenciar la mejor figura, porque no basta solamente con que vayas y cambies administrativamente algunos papeles. En Argentina, por ejemplo, se han hecho unos seis cambios de nombre en menores, pudiendo hacerse por Registro Civil de manera muy expedita, pero no han ocurrido más y nosotros conversamos y pensamos: ¿por qué pasa esto? porque muchos papás y mamás de hijos o hijas trans lo único que quieren es tener el nombre cambiado, que el niñito o niñita pase piola y olvidarse de esta historia de que es trans. Pero qué va a pasar cuando crezca, qué va a pasar cuando tenga que entrar a algún gimnasio y cambiarse ropa, qué va a pasar cuando lo inviten a alojar y nunca pueda quedarse afuera por un asunto de los genitales, qué va a pasar cuando crezca y los caracteres sexuales secundarios se empiecen a notar”, se cuestiona.

-¿Qué alcances le harías a la ley?
-Falta todavía educar mucho a las familias y a las comunidades que conviven con menores de edad trans (…). Yo agregaría de todas maneras un modelo de acompañamiento y educación por parte de organizaciones trans, en el caso de menores de edad. Que en todos los términos siempre sea una ley que no patologice, que no tengas que ir a tribunales, que no tengas que ir al Servicio Médico Legal a un sexólogo, como me tocó ir a mí, que no tengas que llevar un certificado psiquiátrico, que son cosas lesivas a los derechos humanos.

Un circo romano

En Chile el pueblo transgénero vive encarcelado y sometido en la relación entre lo escrito en su cédula de identidad y su género sentido. Actualmente el trámite para el cambio de nombre y sexo en los documentos oficiales está sometido a una serie de requisitos que bien los resume la historiadora trans Valentina Verbal, en una columna escrita para el diario The Clinic: “Hey, soy transexual y existo”, hace algunos años: “Para trabajar, el documento nacional de identidad debe concordar con la apariencia externa, para modificar este documento, hay que someterse a una cirugía de reasignación sexual; para acceder a esta cirugía, hay que disponer de recursos; y para tener recursos, hay que trabajar”.

El pasado tres de agosto se sometió a la Ley de Identidad de Género a una revisión de indicaciones, para luego despacharse a la comisión del Senado. Si bien esto es un avance, cabe preguntarse, si en el caso en que se llegara a aprobar definitivamente el cambio de nombre y sexo en la cédula de identidad mediante un trámite simple, ¿cesará la discriminación laboral?, ¿podrán las personas trans salir de la marginalidad en la que las tenemos arrinconadas?, dejándoles pocas y, generalmente, peligrosas opciones para vivir, como lo es el trabajo sexual.

-¿Basta con la aprobación de este trámite?
-No, no basta. (…) Lo que ha estado pasando es que todo este tiempo ha habido que mejorar el proyecto original que era muy mediocre y, por otra parte, se ha demorado mucho porque citan a personas que aluden a la biblia, a grupos evangélicos. Se presta para que sea una cosa de circo romano a favor y en contra, esto no se trata de un asunto a favor o en contra, es un derecho humano.

-El cambio con el proyecto de ley simplemente va a reconocer, va a legalizar el derecho a tu identidad, pero no te va a garantizar ningún mejor acceso a salud, ningún mejor acceso a trabajo o educación, pero es un primer paso que hay que tener ya. Estamos también trabajando para levantar una bolsa laboral con diversos grupos, tratando de hacer capacitaciones en salud donde efectivamente se aplique la circular 21 (sobre la atención de personas trans en la red asistencial), transformar el protocolo de ingreso informático de los hospitales públicos para que sea obligatorio el uso del nombre social y no quede solamente en firmas y en papeles que después se botan y cosas chicas. Por ejemplo, a mí me entregaron esto (una tarjeta del Banco Estado) para la chequera electrónica de candidata a concejal, que va con mi nombre social, acá me lo permiten, también en la tarjeta del INJUV, entonces al final decimos: bueno, si todo el mundo se está moviendo para que esto pase, por qué la ley lleva tres años y medio detenida, porque el Gobierno irresponsablemente cita a gente que no tiene nada que hacer en esta conversación.

-¿Cómo quiénes?
-Iglesias evangélicas, la misma ex Presidenta de la Comisión de Derechos Humanos en la Cámara del Senado, que es una conservadora recalcitrante y una mujer muy ignorante en el área psiquiátrica, entonces son personas que no les interesa votar un derecho y ver las mejoras en torno al derecho, sino que imponer su visión ideológica al respecto, que no tiene nada que ver con una votación de ley ni con mejoras para la comunidad.

Inclusión en el sistema educativo

Durante este año, Raveau ha proyectado en cada charla, taller y conversatorio al que la han invitado el documental: “Niños Rosados y Niñas Azules”, proyecto nacido en Transitar donde se exponen diferentes problemas que familias de la fundación han vivido desde que decidieron acompañar a sus hijxs en su transición, como por ejemplo, en la inclusión en el sistema educativo.

Facebook: Fundación Transitar

Facebook: Fundación Transitar

La Constitución Política de la República de Chile asegura que todas las personas nacen libres e iguales en dignidad y derechos, además, afirma que todos y todas tienen el derecho a la vida y a la integridad física y psíquica, del mismo modo, protege la vida privada y la honra de las personas, donde al no existir distinción alguna, se incluye a todo el mundo: heterosexuales, homosexuales, lesbianas, transgéneros, bisexuales, etcsexuales. Existiendo también una Ley Antidiscriminación y de Inclusión Escolar, la cual señala que “en ningún caso se podrán implementar procesos (de admisión) que impliquen discriminaciones arbitrarias, debiendo asegurarse el respeto a la dignidad de los alumnos, alumnas y sus familias”.

-¿Por qué, entonces, existe esta permanente discriminación en el sistema educativo?
-Se debe a la poca fiscalización y al vacío que existe en torno a todos los elementos de infancia, no solo en niños trans. En Chile para los niños no hay una escucha administrativa, todo está judicializado en materia de niñez, los niños son prácticamente esclavos y rehenes de sus padres, no tienen ningún derecho, entonces todas esas situaciones van en desmedro de los derechos que se supone están establecidos por la constitución, finalmente la constitución y estas circulares si es que no son fiscalizados, si es que no son enseñados a ser implementados en las escuelas, no tienen ningún efecto.

-¿Cuáles crees que serían las medidas preliminares para poder acabar con esto?
-La persona que te agrede en la calle es el último eslabón de la cadena, pero quién viene atrás: el Gobierno, la ley, los colegios, el Ministerio de Educación, toda esa gente tiene que hacer un trabajo de fiscalizar, que se cumplan reglas más concretas y específicas a favor de las comunidades que son vulneradas.

-Educar y tener leyes que sancionen firme, o sea si alguien hace una acción de discriminación que, por lo general, son sobreseídas y quedan sin resultado o se paga una multa y listo, entonces implementemos multas más grandes, cárcel si alguien discrimina o golpea a alguien por su identidad de género, sanciones más fuertes y que se enseñe socialmente que hay que respetar, pero acá la falta de respeto claramente no pasa solo por la población trans. Una cultura que inculque el respeto pasa por medidas concretas de parte de la gente que tiene el poder.

-Ahora estamos haciendo una circular de convivencia escolar trans con el Ministerio de Educación que también se ha demorado mucho tiempo. Recién ahora nos vienen a incluir en procesos de trabajos conjuntos porque evidentemente estas cosas las van a poder levantar bien si es que nos involucran a nosotras en los relatos, si nosotras escribimos nuestro propio relato, ahí va a resultar, pero soy optimista que a nivel institucional este año hayan varios cambios, ahora se nos han acercado harto el Consejo Nacional de la Infancia y algunos ministerios, esperamos que durante el 2017 hayan cambios muy precisos.

Hay que contaminar todo

El 25 de julio de este año, el Partido Ecologista Verde de Chile presentó sus candidaturas a alcaldías y concejalías del país. Niki Raveau postula como independiente al cargo de Concejala por Santiago Centro. El Partido Ecologista estaba en busca de personas provenientes del mundo social, cuyas banderas de lucha se pudieran extrapolar a demandas más universales, como las de Niki. “Hay muchos aspectos de las demandas trans que también tocan a migrantes, a personas del mundo sindical. Yo tengo apoyo, por ejemplo, de Rodrigo Jiménez, dirigente sindical de la Mina Los Bronces, trabajo también con el director de la Red de Psicólogos de la Diversidad Sexual, José Luis Díaz y con Víctor Hugo Robles, mis jefes de campaña.

-“A mí nunca se me hubiese ocurrido entrar por mi cuenta en política, en este formato de política, pero me parece interesante porque es un espacio en el que a veces dejamos de participar, en la política oficial, de la que yo soy muy crítica. Finalmente le estamos regalando ese espacio a la misma gente de siempre, entonces era bueno entrar en ese espacio más oficialista. (…) Creo que sí se pueden hacer cambios en la institución, hay que contaminar todo, ser consecuente”, sostiene.

La candidatura de Niki es más transversal, no tan solo se focaliza en las demandas LGBTIQ+, pues tiene incidencia también en migrantes y organizaciones barriales. ¿Su enfoque? Siempre la educación. Busca que se apliquen protocolos de convivencia escolar no sexistas, quiere acabar con las actividades segmentadas para hombres y mujeres e instaurar un modelo educativo similar al de Suecia, donde en las primeras etapas no hay actividades particulares para hombres y mujeres. Cambios que afirma no solo beneficiarán a las personas trans, pues asegura que una actividad no sexista es mucho más enriquecedora y entrega más creatividad y herramientas.

En definitiva, Niki Raveau se levanta como un manifiesto de lxs sin derecho, de lxs invisibles, proponiendo una modificación de raíz en el sistema educativo, que genere conciencia de las diferencias sexuales, de género, raciales y de clase, motivando a la convivencia en una cultura de respeto, para que nunca más nadie tenga que poner la mejilla.

Facebook: Niki Raveau

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