Este miércoles se lanza el libro de Lily Zúñiga, la ex jefa de prensa de la UDI. Titulado “Imputada, la historia de la negra tatuada de la UDI”, promete contar toda la trastienda del partido de ultra derecha complicado en los últimos años por escándalos de corrupción.

Uno de sus capítulos, “El Rottweiler, la jefa y el acosador”, publicado en parte por El Dínamo, relata algunas de las historias, en este caso, de tres pintorescos personajes en la tienda de avenida Suecia.

El Rotweiller, es el cuidador de autos del lugar; la jefa es Marisol Caviedes, secretaria vinculada al caso Penta; y el acosador vendría siendo Jorge Manzano, el secretario ejecutivo del partido.

Borracheras, acoso e insultos, son los condimentos del primer capítulo del libro que ve la luz.

Sobre Caviedes, explica que es “una pieza clave de todas las administraciones desde el inicio fundacional de este partido con el apellido de «popular». Se dice que estaba en su oficina, ubicada en el segundo piso, cuando el auto de Jaime Guzmán llegó luego de haber sido atacado el año 1991 en el Campus Oriente de la Universidad Católica”.

Según publica El Dínamo, el libro cuenta que “Marisol estaba enterada de cada movimiento al interior de la UDI, sabía hasta el último detalle y nadie se atrevía a contradecirla o enfrascarse en una discusión con ella. Todos sus subalternos le temían y muchas veces encontré a algunas mujeres llorando en el baño por el trato que recibían de ella”.

“El mismo año de mi llegada, la encargada de la cocina, a quien todos llamaban muy cariñosamente ‘señora Juanita’, desapareció de la noche a la mañana. Cuando pregunté por ella, después de varios días sin verla, me comentaron que había renunciado por problemas siquiátricos provocados por el maltrato sufrido en el trabajo, y que había demandado a Marisol Cavieres en la Inspección del Trabajo”, agrega.

Pero las cosas se ponen aún más turbias cuando se trata del secretario del partido. Sobre él, Zúñiga habla sin filtro y revela sus delirantes borracheras en eventos del partido.

“Vivía y vociferaba sus lujos constantemente. Solía ir vestido a imagen y semejanza de los ‘próceres’ –aunque se burlaban de que la ‘percha no le daba’– y siempre se codeaba con ellos, participando de sus celebraciones más íntimas, como cumpleaños o bautizos”, explica en el libro.

“Otra arista principal tenía que ver con las mujeres. Muchas fueron víctimas de sus descontroladas reacciones, originadas por simples excusas que ellas daban para sortear sus múltiples acosos. No obstante, él se las arreglaba para de algún modo justificar esa violencia. Cuando el alcohol lo dominaba, su vocabulario se concentraba en descalificativos tan fuertes que muchas de sus víctimas terminaban en llantos descarnados. «Puta», «fea», «maraca», «hueona», «lesbiana», «mantenida», eran sus principales armas de ataque”, agrega.

Zúñiga cuenta que durante uno de los eventos del partido, Manzano hizo gala de su descontrol.

“Pero, para variar, Manzano tomó más de la cuenta y empezó a molestar a Marisol Cavieres. Me acuerdo que modulaba pésimo y reía como «Patán», el perro de Pierre Nodoyuna. De pronto se excedió y violentamente le dijo a Marisol ‘cállate, vieja culiá’. Mónica Mac-Carte no se quedó atrás e intervino tratando de defenderla, pero el secretario ejecutivo sin ningún miramiento le gritó en su cara: ‘Tú no te metas, lesbiana’ y un sinfín de improperios más”, cuenta”, relata Zúñiga.

Cabe destacar que la experiodista de la UDI, “la negra tatuada” como se la llamaban en el partido, lanzará su libro -al que le ha hecho amplia promoción- este miércoles y puede ser adquirido en este sitio web.