Bob Dylan, el reciente ganador del Premio Nobel de Literatura, era un hombre de difícil categorización. Siempre tuvo ideales en línea con los movimientos sociales de los años 60 y 70, pero siempre rehuyó de convertirse en un artista que luchara por “causas”. 

Si su compañera y amiga Joan Báez sí siguió ese camino tras quebrar con el cantautor de Minnesota, Dylan caminaría por los senderos de un rock desenfadado, lejano a sus primeros años de cantautor folk cuando lo inspiraba el mítico Woody Guthrie. 

Sin embargo, siempre coqueteó con ese mundo. Como en 1974 cuando cantó en un homenaje a Salvador Allende. Fue en Estados Unidos, en el Felt Forum en Madison Square Garden, un 9 de mayo, en un evento que pretendía juntar dinero para los que escaparon de la persecución pinochetista.

Habían transcurrido sólo meses del golpe de Estado, organizado en parte por la CIA, que derrocó al líder de la Unión Popular, y Dylan por esos días ya era una estrella mundial. En 1971 había lanzado el segundo volumen de sus Grandes Éxitos, con apenas 8 años de carrera discográfica.

Era la máxima estrella del cartel esa noche.

El evento, llamado “An Evening With Salvador Allende: The Friends Of Chile Benefit” (Una tarde con Salvador Allende), contó con la presencia de Pete Seeger (con cierta cercanía con Víctor Jara), Arlo Guthrie (hijo del cantautor de raíz Woody Guthrie), Dave Van Ronk, Dennis Hopper, Mike Love y Melanie.

Esa noche, el ahora Premio Nobel de Literatura, cantó “Deportee” (Woody Guthrie) junto a Arlo Guthrie, la tradicional “North Blues Country”,  el cover “Spanish Is The Loving Tongue” y a coro “Blowin’ In The Wind” y “Change In The Weather”.

Sin embargo, el momento tuvo sus bemoles. Según apunta el libro de Tracy Johnson Encounters with Bob Dylan -apunte rescatado por La Nación-, el cantautor pidió alcohol y consiguió que llevaran jarrones de whisky y vino al backstage. 

Muy en línea con su vida bohemia de esos años, Dylan cantó a medias “Blowin’ in the Wind”, que se extendió por 10 minutos. Según el libro, un invitado tuvo que recordarle la letra mientras este cantaba.

Joan Jara, presente en ese momento, explica que “aunque existía una gran solidaridad, vimos que había mucha gente bebiendo detrás del escenario, con groupies, lo que era muy chocante, ya que nosotros no sabíamos ni de fans ni de shows. Si hasta en un momento me sustrajeron la cartera. Creo que nadie de los presentes, ni nosotros, intuíamos la terrible tragedia que ocurría acá”.

Como sorpresa, en este enlace pueden escuchar la versión de esa histórica noche del éxito de Dylan.