-Tanto las cifras como el sentir ciudadano manifiestan la incompetencia del modelo en cuanto a protección social. ¿Crees que el problema radica en la esencia de nuestro sistema o en su mala administración?
El problema radica en la médula del Estado chileno y, desde allí, se expande a todo el sistema de salud. Nuestra actual Constitución Política, nacida en dictadura, no garantiza el derecho a la salud, sino que protege el libre e igualitario acceso a las prestaciones sanitarias. A partir de ello va construyendo un sistema sumamente fragmentado en donde, por un lado, tenemos a las Fuerzas Armadas con un modelo solidario y eficiente en sí mismo. Por otro, tenemos el sistema que atiende las enfermedades profesionales y accidentes del trabajo a cargo de las Mutuales y, finalmente, el binomio Fonasa e Isapres.

-Una desigualdad tremenda.
Se dice que una sociedad se define por cómo distribuye sus recursos. A partir de esta frase, y tomando en cuenta al sistema de salud, podemos definir a la sociedad chilena como sumamente inequitativa. Mientras en una cara de la moneda está un poco menos del 20% de la población más rica, con menos carga de enfermedad, más joven y con más índice de masculinidad cubierta por seguros privados denominados Isapres, en la otra cara está el 80% de la población más pobre, con más carga de enfermedad, de mayor edad y con un porcentaje significativo de mujeres cubierta por Fonasa. Es decir, tenemos una gran torta que se reparte entre unos pocos en un modelo de aseguramiento individual, y una torta que se reparte entre la mayoría de los chilenos en un modelo solidario.

-En los últimos seis años Chile se ha movilizado multitudinariamente por la educación y ahora por el sistema de pensiones. ¿La salud es lo que sigue?
¡Ojalá fuera así! Claramente es una deuda pendiente que han tenido todos los gobiernos desde la vuelta a la democracia. Aunque para que pueda levantarse como una legítima demanda hay que organizarse, generar masa crítica y articular a los actores del sector salud, que están muy divididos, con las comunidades y la ciudadanía. Hay que hacer mucho trabajo de educación, al igual como se ha hecho en el tema pensiones, para que las personas comprendan que el financiamiento de la salud es parte de la seguridad social y que debe regirse por el principio de solidaridad. No de subsidiariedad como lo hace actualmente.

-¿Cómo y por qué surge Fundación Equidad?
Todo nació el 2010 de la frase “¿De qué sirve entregarle el antibiótico de última generación a un niño con una neumonía si después de recuperarse volverá a su casa donde existe violencia intrafamiliar, en un barrio con narcotráfico, etc.?”. Nos dimos cuenta de que para trabajar por el bienestar de las personas debemos actuar desde muchos flancos y que no basta con los esfuerzos que se hagan desde el sector salud. A partir de ello hubo un trabajo de maduración hasta que fundamos esta iniciativa en 2013. Queremos que la Fundación sea una propuesta de lucha contra las inequidades con un enfoque de derechos humanos y de determinantes sociales, mostrar la realidad que está invisibilizada en este país y trabajar para que se legisle y se creen políticas públicas que resuelvan estos problemas. Nunca olvidando la participación de las personas obviamente.

-En el contexto actual, ¿qué viene a aportar el Festival por el Derecho a la Salud (FESAL) que no estén aportando otras instancias?
Primero que todo, lo que aporta lo hace en un ambiente libre del modelo neoliberal, sin las farmacéuticas promocionando sus productos, sin las clínicas, empresas de tecnología ni aseguradoras. Es un lugar común protegido de los intereses de privados para construir colectivamente salud. Segundo, las mismas organizaciones adherentes, aunque llevan sus temas y legítimas demandas, comprenden la existencia de una demanda superior que es el derecho a la salud. Nos congregaremos y reuniremos ante ese anhelo en una actividad que no sólo está enfocada a nosotros mismos, sino que también a las comunidades y ciudadanía. Queremos que todos se hagan parte del debate y este 30 de octubre habrá mucha construcción colectiva.

-Cuéntanos qué podrán encontrar quienes asistan al festival.
Hay para todos los gustos. Tendremos cinco conversatorios sobre temas sumamente relevantes como derecho a la salud, determinantes sociales de la salud, acceso a medicamentos, recursos humanos y género. Intercaladas estarán cinco bandas entre las cuales está Chinoy, Sondelvalle, Golosa la Orquesta, Render. Habrá cuatro presentaciones de libros donde contamos con parte del equipo editorial del libro “100 preguntas sobre sexualidad adolescente”. También estará montada una feria de stands donde ya tenemos más de treinta organizaciones, entre las que se encuentran agrupaciones de pacientes, colegios profesionales, ONGs etc. Cada día se están sumando más. Hace un par de días se sumó una organización de Clown terapéutico. Esperamos que las personas puedan ir a FESAL y pasar un día agradable mientras toman conciencia de las problemáticas y propuestas en salud.

-Chile está considerando aprobar el TPP, ¿cómo afectaría este acuerdo a nuestro sistema de salud?
Chile no lo está considerando, sino que es el gobierno el que lo firmó pasando por sobre las recomendaciones de organismos internacionales y las cerca de 150 organizaciones que componen la plataforma ciudadana Chile Mejor Sin TPP. Ahora debería ser enviado al Congreso Nacional para su ratificación o rechazo. En el caso que lo aprobara el parlamento, estaríamos aumentando la brecha de acceso a medicamentos asequibles e imponiendo costos adicionales al sistema de salud que no se justifican, tal como ha dicho la directora de la Organización Mundial de la Salud y los relatores de Naciones Unidas. Ya cometimos el error de firmar un Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos que profundizó los monopolios de las transnacionales farmacéuticas. Tropezaríamos por segunda vez con la misma piedra.

-Hoy se percibe un fuerte interés social por técnicas medicinales conocidas como “alternativas”, al mismo tiempo que la medicina académica ya no parece ostentar su antiguo sitial de autoridad. ¿Cómo se integra esta realidad con las demandas históricas?
Hay que diferenciar varios aspectos. Por un lado está la medicina intercultural que trabaja fuertemente con los pueblos originarios, la medicina complementaria que es un desafío para el paradigma tradicional y también hay movimientos y personas que en base a la desinformación provocan daño o retrocesos. La acupuntura es un ejemplo extraordinario de medicina complementaria y se transforma en una demanda legítima integrarla a nuestro sistema de salud para los pacientes que lo necesiten. Sin embargo, existen movimientos basados en la desinformación como es el antivacunas, que hacen día a día un gran daño. En gran parte es nuestra responsabilidad por no haber sido capaces de explicar mejor a los padres y a la sociedad lo necesarias que son las vacunas. Estamos a tiempo aún.

-¿Existen proyecciones del FESAL a futuro?
Todo depende de cómo nos vaya este 30 de octubre. De seguro trataremos de que haya una segunda versión el próximo año para que como sector salud podamos continuar congregándonos ante la legítima demanda de que el Estado garantice el derecho a la salud a las chilenas y chilenos.

El Festival por el Derecho a la Salud se celebrará el próximo 30 de octubre en el anfiteatro del Parque Bustamante, a partir de las 10:00 am. La entrada es liberada.

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