“Grupo Bethia habría cerrado la compra de Radio Zero y Carolina a Copesa”, tituló el Diario Financiero el pasado viernes 7 de octubre. La información, que hasta el cierre de esta nota la gerencia del grupo Dial seguía sin confirmar, trascendió luego de que trabajadores de las dos emisoras fueran informados de la venta durante la mañana del mismo día.

A la posible venta de dos de las señales de Dial (que aparte de Zero y Carolina también posee las radios Beethoven, Paula, Duna y Disney) se suman nuevas señales de un cambio en la disposición del Grupo Saieh hacia su participación mediática: los anuncios de “sinergias” entre el diario Pulso y la revista Qué Pasa hechas por editores a miembros del equipo del diario y la disminución de su aporte al presupuesto del Centro de Investigación Periodística, Ciper. 

Bajo el titular “CIPER asume nuevos desafíos”, el medio fundado en 2007 y financiado principalmente a través de aportes de Copesa explicitó que el fortalecimiento y desarrollo de Ciper a contar de 2017 dependerá de cuántos aportes le entreguen los ciudadanos e instituciones públicas y privadas”, e inició una campaña de financiamiento utilizando el sistema de pago en línea Web Pay.

En cuanto al diario Pulso y Qué Pasa, al igual que en el caso de las dos radios, aún no hay anuncio oficial. Sin embargo, al equipo de periodistas de Pulso ya se les solicitó escribir también para la revista de actualidad política fundada en 1971. “Se nos dijo que algunos tendrán que asumir tareas dobles, pero es caso a caso, aún no es obligatorio escribir para Qué Pasa”, explica un miembro del equipo periodístico de Pulso, agregando que estas dobles tareas son “sin pago por producto ni pago de horas extra, sino que compensan con un día libre”.

En específico, respecto al futuro de la revista Qué Pasa existen distintas versiones: la primera es que podría pasar a ser una edición web, “con la idea de no matar la marca”, explica otra periodista, agregando que otra posibilidad es que pase a ser un suplemento de La Tercera o Pulso. La contracción de la revista también se expresa en la eliminación de su versión Qué Pasa Minería, cuyo último número salió en abril de este año. “Es tanta la reserva que ni siquiera dicen si es fusión o traslado. Todo el tiempo hablan de sinergia”, explica la misma periodista.

“La verdad es que no hemos tenido ninguna información y nuestra última reunión fue antes de que trascendiera toda esta información”, explicó a El Desconcierto Pedro Aguilera, presidente del Sindicato 3 de Copesa. Entre los trabajadores del consorcio periodístico de Álvaro Saieh Bendeck se teme que se repita el escenario del fallido proyecto 3TV, que se canceló por problemas financieros en una de las aventuras empresariales de Saieh, SMU. En esa ocasión, en 2013, la crisis en el negocio del retail del empresario generó el despido de 100 periodistas, pese a que una semana antes el editor general, Alberto Luengo, aseguró la viabilidad del proyecto.

La contracción de uno de los dos actores dominantes en la industria de medios en Chile es un reflejo del actual momento del Grupo Saieh, que luego de sortear la crisis de 2013 de SMU, la venta de CorpBanca a Itaú y la enajenación de sus intereses en el negocio de los seguros se prepara para ver los frutos de décadas de inversión. Al igual que en el 2013, cuando se canceló el proceso de 3TV y hubo un gran proceso de despidos y reestructuraciones, el grupo propietario de Copesa enfrenta transformaciones. 

Los últimos mix de negocios, comunicaciones y política de Alvaro Saieh

“No podías tocar a las AFP”, explica una ex periodista del área de Negocios de La Tercera sobre su experiencia el año 2013. Ese año el grupo Saieh pasaba por un complejo momento: en agosto Corpbanca sufrió una crisis de liquidez que puso en alerta a todo el sistema financiero, aumentó su clasificación de riesgo de inversión y motivó una solicitud de información de la Superintendencia de Pensiones, que solicitó a las AFP que detallaran qué tan expuestos estaban los fondos de pensiones de los chilenos a los vaivenes del grupo Saieh. “El último trimestre del 2013 conseguí una muy buena información sobre su rentabilidad y retirada en masa de Corpbanca, pero no me dejaron publicar”, relata.

La forma en que Saieh mezcla su control editorial del 42% de la prensa impresa de Chile junto con sus intereses comerciales ha sido un punto permanente de crítica. En 2011, en pleno auge del movimiento estudiantil por la educación, el entonces gerente general de Corpbanca, Mario Chamorro, publicó en revista Qué Pasa la columna “El mito de la gratuidad”, criticando la principal demanda de los estudiantes: educación gratuita. A eso se sumó la página editorial de La Tercera, que ha defendido el acceso a la educación superior vía créditos y becas, sin explicitar que comparte dueño con Corpbanca, banco que junto a Itaú (con el que luego se fusionó) y Scotiabank concentran el 50% de las adjudicaciones de créditos con aval del Estado otorgados entre 2006 y 2015:

Ya en 2010 el Banco Estado había otorgado un multimillonario crédito para la capitalización de SMU. Luego, en 2013, las dudas sobre el actuar de Banco Estado y el gobierno de Piñera ante la crisis de liquidez de Corpbanca -cuando se revelaron sus créditos al borde de la legalidad a sus otras empresas- quedaron instaladas. Así, en esos días, circuló fuerte el rumor de que fue Banco Estado quien compró los depósitos de Corpbanca cuando se transaban en el mercado secundario, algo que se publicitó en la prensa de la época, pero que en la práctica es imposible de probar. Lo que sí quedó claro fue el apoyo del gobierno de Piñera, como grafican la intervención del ministro de Hacienda de la época, Felipe Larraín, ante las AFP para que no se retiraran de Corpbanca. En tanto, desde sus medios, la cobertura para Banco Estado ese segundo semestre de 2013 no incluyó críticas a su presidente en ese entonces, Segismundo Schulin Zeuten, hoy presidente de la Asociación de Bancos. Esto se revirtió cuando asumió Bachelet. Para el actual ministro de Hacienda, Rodrigo Valdés, quien asumió en marzo de 2014 como presidente de Banco Estado, no hubo elogios. Apenas iniciado el gobierno de la Nueva Mayoría se pudo volver a titulares como “Cae expectativa de empresarios sobre el futuro de la economía”.

Dos han sido los últimos “recados” enviados por el grupo Saieh a través de sus medios. En octubre del 2015 la justicia dictaminó que el Servicio Electoral debía entregar el listado de políticos que recibieron aportes reservados desde Cencosud (grupo Paulmann), Quiñenco (grupo Luksic) y AntarChile (grupo Angelini). En la editorial inmediata a la decisión, La Tercera calificó el dictamen como “grave” ya que “de aprobarse lo solicitado por el fiscal se violaría la reserva garantizada a las personas naturales y jurídicas, que, confiadas en esta disposición, aportaron a las campañas entendiendo que quedaban protegidas de las represalias u otros efectos que esa revelación pudiera causar”. Una vez más, omitía que desde que se consagró la figura legal de los aportes reservados de empresas, en 2004, el grupo Saieh ha aportado millonarias cifras. En 2014, producto de la fusión con Itaú, Corpbanca los transparentó ante los organismos fiscalizadores de EE.UU, donde se constata que Saieh donó 866 millones a través de Corpbanca, además de otros 139 millones a través de distintas empresas integrantes de su holding.

El pasado mes de septiembre, La Tercera publicó un perfil de Rafael Guilisasti  en su sección de Negocios. “Franco, directo, pero a la vez afable, el ex presidente de la Confederación de la Producción y del Comercio (CPC), ex consejero de Corfo y director de empresas, ha marcado su sello en la dirección de las sociedades de inversión a través de las cuales Ponce controla a SQM”, se leía. Guilisasti dejó su cargo de consejero de CORFO en septiembre de 2015 y asumió como presidente de las sociedades cascada de Julio Ponce Lerou, a través de las que controla SQM, mientras todavía era parte del directorio de Corpbanca. A través de su banco, Saieh orquestó un “salvataje financiero” a las cascadas de Ponce Lerou que hasta el día de hoy lo tiene enfrascado en una disputa legal con la Superintendencia de Bancos e Instituciones Financieras (SBIF), que le aplicó una histórica multa de US$ 30 millones por superar el límite de créditos que se le pueden otorgar a una misma empresa.

Pese a la ofensiva editorial que ha tenido respecto al caso Cascadas, Saieh se ha retirado paulatinamente de varias de las áreas de negocios por las que luchó por años y ganó fama de arriesgado. En mayo de este año concretó la venta de la participación que le quedaba en Aseguradora Confuturo y Corpseguros a Inversiones La Construcción (ILC) de la Cámara Chilena de la Construcción. Además, con la venta a Itaú mantiene una participación minoritaria en Corpbanca-Itaú, pero pasó de dueño de banco a accionista minoritario, un escenario difícil de imaginar hace diez años, cuando impulsaba el crecimiento de su fortuna a través del retail, los supermercados, la industria financiera, los seguros y sus proyectos de dominar la industria de medios en Chile.

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Eso se ve en la evolución de las transacciones entre sus empresas y las integrantes de Copesa. De acuerdo a los estados financieros de SMU y Corpbanca, el punto más alto de los aportes de SMU a los medios de Saieh fue el año 2014, cuando transfirió $1.164 millones por concepto de compra de publicidad y similares. En cuando a Corpbanca, el punto más alto fue el año 2015, cuando se transfirieron $886 millones por los mismos ítems. En ambas empresas las compras de publicidad y servicios a Copesa, Dial y Diario Concepción ha bajado. 

Con la compra por concretar de Zero y Carolina, Carlos Heller y el grupo Bethia empiezan a perfilarse como el próximo actor dominante. “Tenemos que ser un grupo multimedial, para allá vamos”, manifestó el empresario en junio a La Tercera. Hijo de Liliana Solari de Falabella, Carlos Heller compró Mega en 2012, pagando $68 mil millones por la estación televisiva. A mediados de año concretó el ingreso del grupo transnacional Discovery (Animal Plannet, Discovery Channel, Discovery Kids) a Mega, con un 27,5% de la propiedad, que se valorizó por un total de $147 mil millones de pesos.

Heller, quien además es accionista mayoritario de Azul Azul, la sociedad anónima que controla el equipo de fútbol Universidad de Chile, ya tiene a su haber la radio Candela. De concretarse la compra anunciada de Zero y Carolina no sólo entraría como nuevo actor a la industria radial chilena, una de las más concentradas del mundo, sino que empezaría a cumplir su promesa de transformar Bethia en un holding multimedial. Así, se sumaría a actores como el mismo Saieh con Copesa, Luksic con Canal 13 y el holding 13 Radios (Oasis, Play, Sonar, Tele13, Horizonte, Top), todos con dos cosas en común: poderosos intereses en distintas industrias y una fuerte presencia en distintas plataformas de medios.