“La mayoría de los ciudadanos están hoy perplejos o molestos y tienen sobradas razones para ello. De la perplejidad y molestia a la desesperanza hay un solo paso. Pero a los corruptos e ineptos les conviene esa desesperanza colectiva, porque así se apoderan de la política, mientras nosotros nos encerramos en nuestro cómodo metro cuadrado”.

Así Cristián Warnken comienza su usual columna en El Mercurio, donde esta vez, abogó por las nuevas candidaturas fuera del clásico duopolio. Lo hizo en general pero también en particular. El exanimador de la Belleza del Pensar entregó su apoyo al militante del Movimiento Autonomista y miembro de la organización La Matriz, Jorge Sharp.

Aunque sin mencionarlo, Warnken resaltó lo que se ha hecho en Valparaíso.

Allí “un grupo de ciudadanos, cansados de la eterna y “santa alianza” entre la derecha, el centro y la izquierda -que se han repartido la ciudad como botín político durante décadas y que la tienen al borde del abismo-, organizaron primarias, con programas y candidatos, y sin recursos de los partidos”.

“Dieron un impresionante ejemplo de trabajo prolijo y planificado a una clase política que se ha caracterizado por su improvisación y chambonería. Eligieron su representante en primarias y hoy llevan un candidato propio a alcalde en la papeleta electoral. Casi un milagro. Un ejemplo de cómo la indignación se puede transformar en esperanza. Y sin ofrecer wi-fi ni clases de inglés gratis para todos, como ha prometido un candidato DJ”, agregó.

Ya más específicamente, Warnken dijo que “el movimiento se llama “La Matriz”, nombre de un barrio tradicional de Valparaíso. Si el candidato ciudadano gana esta elección -hecho muy difícil, pero no improbable-, estaríamos ante un acontecimiento en la política nacional. Un verdadero “tsunami” porteño: más movimientos como estos podrían ser replicados a lo largo del país”.

Para el escritor, el triunfo de Sharp podría tener significancias mayores. “Sería quitarle una ciudad emblemática a las fauces devoradoras de la desesperanza y recuperar la política -fundamental para la vida en común- secuestrada por los mediocres, los cínicos, los frescos y los ineptos. ¿Podrán los porteños torcerle la mano al peso de la noche? Yo creo que sí: por algo existe un cerro en Valparaíso que se llama Esperanza“, concluyó.