Nacido y criado en la comuna de Hualpén, ubicada en la Octava Región del Bío-Bío. Bajo el alero de sus abuelos paternos, a quienes agradece la labor cumplida, hoy Matías Godoy (26) relata con seguridad los pasos que lo han llevado hasta la cúspide de lo que alguna vez soñó para su página web. “Esto es más de lo que yo esperaba”, relata al recordar cómo Economía Para Todos (EPT) empezó por un interés personal de informar, pero que hoy se convierte en uno de los pioneros de la economía “explicada con manzanitas”.

De fe cristiana, el precursor de EPT ya cuenta con un Magíster en Finanzas en la Universidad del Desarrollo, casa de estudios donde se desempeña como docente. Con un estilo innovador, Godoy decidió un día de marzo del 2015 escribir sobre los casos de corrupción que se tomaban los medios de comunicación del momento. Actualmente sus columnas son material obligatorio para quienes intentan explicar en “fácil” los complejos casos de malversación económica. Fruto de su trabajo, hoy el sitio cuenta con más de 2 millones de visitas y 20 mil seguidores en la página de Facebook, posicionándose en la esfera comunicacional a través de sus intervenciones en medios como The Clinic, Radio ADN, Radio Bío-Bío, MQLTV, TVN y Publimetro, de donde hoy es columnista semanal.

Actualmente reside en un humilde hogar en Hualpén junto a sus abuelos, quienes reciben una baja pensión, destaca Godoy. Desde pequeño que sus inicios están marcados por ellos, quienes se hicieron cargo de criarlo puesto que madre, con tan sólo 17 años, quedaría embarazada del padre de Matías, quien gracias a su constante estudio pudo ingresar a la universidad y financiarse su carrera con becas de estudio. “Gracias a eso pudo moverse socialmente y aspirar a mayor bienestar”, recuerda Godoy.

Expuesto a las dos caras del Chile actual, Matías explica cómo el entorno vulnerable que lo rodeó, en donde vio a vecinos caer en la droga, marcó su interés por la cruzada que llevaría en adelante para combatir la desinformación de los ciudadanos y explicar “con manzanitas” todos los casos de corrupción o de complejo entendimiento para la sociedad sobre temas de la contingencia nacional.

Gracias al apoyo de sus padres para pagar colegios particulares y universidad privada, Matías comenta cómo esa dualidad de mundo, se presentó a nivel de discurso, del que se percató hace un tiempo y dijo “acá hay sólo una porción de la gente que sabe mucho de la contingencia y otros que no acceden a esa información”. Viendo y viviendo las desigualdades fue cómo, a través del tiempo, se fue conformando su interés hacia la economía y la generación de contenido.

Inicialmente, sus gustos estarían dirigidos hacia el ámbito más artístico, aspirando a estudiar la carrera de Cine o Comunicación Audiovisual, de las que hasta el día de hoy señala su gran interés por concretar su sueño que es filmar una película. Pero la carga familiar pudo más y fue así como finalmente lo convencieron de estudiar alguna carrera ligada a las ciencias matemáticas “Mi papá estudió Ingeniería Civil Industrial y él me fue convenciendo de que por ahí iba mi lado, era bueno en eso, en Historia. Entonces, en un momento busqué una carrera que combinara historia con matemáticas, y esa era Ingeniería Comercial. Las otras ingenierías eran matemática y ciencia. Así que me metí a Comercial y ya en la universidad misma conocí lo que era la Economía y eso me gustó mucho. Estudiar cómo repartir los recursos de forma que la gente pudiera gozar de mayor bienestar. Al final de eso se trata la Economía, de maximizar el nivel de bienestar que tiene la gente a partir de los recursos escasos que tienen. Y ahí me empezó a gustar esto de la Economía y después, en tercero o cuarto, me empezó a gustar esto de escribir y opinar de Economía, de decir ‘esto debiera ser en materia política económica’, así debiera ser la educación y la salud, superarse la pobreza”

Sentados en una cafetería de Ñuñoa, Matías solicita al garzón una bebida cola light, mientras se acomoda y revisa su celular empieza la entrevista. En la previa de un viaje que lo llevará a Alemania por tres meses, Godoy habló de todo con El Desconcierto.

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-Estudiaste en la sede de la U. del Desarrollo en Concepción, ¿por qué te quedaste allá?
-Dos cosas puntuales. Yo quería venirme a Santiago a la Universidad de Chile o la Universidad Católica, pero no me alcanzó el puntaje. O sea, tuve buen puntaje pero no tenía buenas notas en la Enseñanza Media. Era siempre el promedio. Entonces no se dio esa opción y no vi necesario venirme a Santiago y decidí estudiar en la UDD, porque en Ingeniería Comercial tenía mejores referencias que de la Universidad de Concepción, que es la más tradicional allá. Por otro lado, en cuarto medio, a tres meses de dar la prueba, yo me hice un trasplante de córnea, por una enfermedad que arrastraba desde los 15 años, entonces eso también me imposibilitaba a que me fuera a vivir solo, porque estaba en pleno proceso post-operatorio. Creo que fue una buena decisión quedarme allá.

-¿Te gustó la UDD?
-Sí, no tengo nada que decir. Actualmente trabajo ahí y más allá de eso, me entregó conocimientos para hoy ser un profesional bueno. Hay cosas que yo averigüe por mi cuenta. Yo era mucho de ir a la biblioteca a leer, me gustaba ver las dos caras de las cosas, no sólo una visión de política económica, pero en general fue una buena decisión. Creo que el haber ido a la Universidad de Concepción pudo haber sido igual de interesante, pero no hay un peso, ni algo que cargar.

Como economista, Matías destaca quienes forman parte fundamental en su vida como referentes teóricos en su área. Destaca en primer lugar al Premio Nobel de Economía, Paul Krugman, por un amplio interés en la importancia del Estado y su rol en la economía. En segundo lugar, manifiesta la importancia del padre de la macroeconomía, John Maynard Keynes.

-¿Cuál es tu ideología política?
-Yo no creo en esto de la derecha y la izquierda, creo que eso es como el absolutismo en que cae el fútbol. Cuando a ti te dicen si eres del Colo-Colo o de Universidad de Chile, cuando hay muchos más equipos. Uno puede ser fan del fútbol en general, no necesariamente de un equipo. Yo creo que como yo estudié economía, hay cosas que son buenas desde el punto de vista económico que pueden obedecer a ideologías de izquierda, pero hay otras políticas que provienen de la derecha que también pueden ser buenas en materia económica, entonces no me caso con alguno de los dos polos. Me considero una persona más mesurada y ajeno a esto de los partidismos políticos. Yo creo que cuando una política pública hace bien, tiene lógica en las cifras, hay experiencia en otros países, y se prevé que le va a hacer bien al país, está bien, y por eso yo me alejo de los partidismos, ya que ellos creen dogmáticamente en lo que ellos profesan, en sus bases y defienden a muerte sus postulados, y no, en economía lo peor que se puede hacer es creer en dogmas. La experiencia nos dice qué es bueno y qué es malo, y eso a veces puede ser considerado de izquierda o a veces de derecha, pero los que estudiamos economía tenemos la obligación de ser rigurosos, de no tomar ideología.

-Entendiendo que al ser de izquierda te consideras más cercano a las políticas destinadas al pueblo, en ese caso, ¿serías de izquierda?
-No me siento cómodo diciendo que soy de izquierda, porque yo no creo que el Estado deba ser el principal protagonista de una economía. Pero por ejemplo, yo creo que el gran problema de Chile, es la alta desigualdad. Somos el segundo país más desigual de la OCDE y el decir eso, es de izquierda, porque hablas de la desigualdad, pero no es así, son las estadísticas. Conforme ha avanzado el tiempo, la derecha habla de corregir la desigualdad, pero antes eso no era problema. Hay personas como Axel Kaiser que dicen que no es problema. En Libertad y Desarrollo dicen que no es un problema. Yo digo que es un problema, pero también digo cosas como que el Estado no debe ser protagonista, o que la educación no tiene que ser gratuita para todos porque hay gente que puede pagarla, entonces sería usar recursos públicos para darle educación a gente que la podría pagar, y esos recursos públicos no se podrían destinar, por ejemplo, a tener un especialista, en el sistema de salud, entonces, dependiendo de lo que digan, puedo ser tomado de izquierda o derecha, pero al final yo siempre me remito a lo estrictamente económico y social.

-Educación gratuita para todos… ¿estás en desacuerdo de que sea universal?
-Sí. Genial si es para todos, pero hay que financiar eso. La gratuidad implica que la gente no va a pagar por la educación de forma directa, pero el Estado es el que tiene que pagar ese costo de profesores y aulas, y el Estado para generar esos recursos va a tener que subir los impuestos, lo que hizo con la Reforma Tributaria, sacar más excedentes de empresas estatales como Codelco, o endeudarse. Entonces el dar gratuidad para todos, estamos hablando de un millón 200 mil estudiantes más o menos, es una alta carga financiera de la que se va a tener que hacer cargo el Estado, y esos recursos tienen un costo de oportunidad, o sea, si los usas en educación, no los puedes usar en otra cosa. Entonces hay dos puntos. Primer que es mucha plata, y segundo, es que hay otras urgencias sociales que atender, no sólo la educación. Por ejemplo, el estado de la salud pública. Hoy en día hay muchos hospitales de gran infraestructura en Chile, pero no hay especialistas. Para tomarte un examen o que te vea un especialista, entonces el brindar educación gratuita a alguien que podría pagarla, es quizás, el sueldo de un especialista que podríamos tener en el sistema de salud.

-Entonces consideras más importante en este momento darle mayor cabida a la Salud Pública que a la educación gratuita?
-No, yo considero que ambas cosas son igual de importantes. Lo que yo planteo es que la educación gratuita debiese ser sólo para quienes no pueden pagarla. Hay gente que ostenta un sueldo de un millón 200 mil pesos o que viven en el barrio alto, ellos pueden pagar su educación, creo que el Estado no debiese pagarles a ellos, sino que eso podría ser destinado a los más pobres.

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Con manzanitas

El 30 de marzo del 2014, dos meses posteriores del egreso de Matías, entre amplios bloques de tiempo libre y libertad, Godoy decidió crear un blog en Internet. Allí decidió escribir “La Reforma Tributaria explicada con manzanitas”. El artículo tuvo buena llegada al público y desde ahí que no paró.

Junto al éxito de este blog llegó el primer trabajo de Matías. Ya como ingeniero comercial, la consultora Cameron Partners lo contrató e inició su labor como redactor de informes económicos esporádicos. Fue un trabajo muy duro, asegura Godoy. Por lo mismo, decidió abandonar este centro de trabajo e iniciar de manera más “profesional” este proyecto de las manzanitas, como señala.

-¿Qué se vino después de EPT?
-Yo dije “hagamos de esto una organización”. Cambiamos el diseño de la página y nos pusimos una meta de generar una revista digital mensual. Para eso debíamos aumentar el número de personas que nos leyera y, por lo mismo, me puse a escribir regularmente. En ese momento estaban los casos Penta y Caval, así que escribí sobre eso y aumentó la cantidad de visitas y seguidores. Posteriormente escribí sobre el caso SQM y los medios de prensa se enteraron de EPT, empecé a ser entrevistado y dar charlas, con eso empezó esto de EPT como mi trabajo

-¿La etapa profesional la marcó algún artículo?
-Sí, en febrero del 2015 con el artículo del Caso Caval, que registró como 85 mil visitas en muy pocos días. Después el Caso Penta que es la columna hasta el día de hoy más vista, tiene cerca de 320 mil visitas, y luego el Caso Soquimich. Fue todo muy seguido.

-¿Cómo nace esa red que empiezas a formar con medios como, por ejemplo, Publimetro?
-Esto empezó porque las columnas de Penta y Soquimich tuvieron una alta cobertura y, en ese tiempo, los medios de prensa todavía no explicaban en simple las cosas, entonces nuestro contenido era muy atractivo porque hacíamos algo que quizás era difícil encontrar en otros medios. Esto de explicar en simple lo que todos están hablando. También usamos ejemplos con Charlie Brown y Snoopy, lo que lo hacía entretenido.

-Charlie Brown y Snoopy…
-Sólo podría decir que lo usamos porque me gustaban mucho las tarjetas de Village, que vendían harto de Snoopy. Lamentablemente Village quebró y se perdió esa costumbre de regalar tarjetas. Se me ocurrió que esos personajes eran interesantes para hacer analogías y ejemplos, didáctica la columna. Es una caricatura de otros tiempos, de épocas pasadas, no es que yo lo veía en la tele, ni nada.

Esta masificación en los medios comenzó de la mano del sitio web de Radio Bío-Bío, quienes contactaron a Matías y ofrecieron publicar sus columnas en el sitio de internet. Desde ahí que la relación tomaría un rumbo ameno, hasta que la exclusividad con el medio, afectó a los encargados del sitio, puesto que Godoy comenzó a realizar colaboraciones de ese tipo con The Clinic. Luego se sumó ADN Radio.

A raíz de todas estas colaboraciones a sitios webs, Bío-Bío se molestó y decidió quitar todo el contenido referente a las columnas de Matías, por ende, la relación no se sostuvo con el tiempo y la relación se cortó. Luego de ese periodo, Godoy recibió una oferta desde Publimetro para escribir todas las semanas en este periódico, afortunadamente, como semana Matías, recibía remuneración. Ya no era sólo por amor al arte.

-¿Qué pasó después del escándalo con Bío-Bío?
-Ahí fue cuando conocí a Nicolás Copano, a raíz de lo que pasó con Radio Bío-Bío, que yo lo hice público. Nicolás vio esta columna, se interesó y él venía saliendo de La Red con este proyecto naciente de MQLTV, una especie de canal público por YouTube y decidimos colaborar. El acuerdo era simple, tú colaboras con contenido y nosotros te damos exposición acá. Hasta el día de hoy mantengo relación con Nicolás y formo parte de MQLTV, el programa que estrenó en UCV TV. Así aparecieron más medios como Radio Zero, ADN Radio, 24 horas de TVN, un capítulo de En la Mira de CHV, diarios regionales y nacionales. Desde lo más top a lo más independiente o más chiquitito. Yo trato de atenderlos a todos porque valoro mucho el periodismo más regional o el periodismo disruptivo, más crítico.

-¿Cuál es la importancia de la gente que sigue tus trabajos?
-Mis columnas, mis videos o mis infografías no serían nada sin el reconocimiento de la gente, ellos le dan un valor. Ahora no tiene valor monetario, pero yo no estaría en la posición que estoy, haciendo clases, atendiendo medios de prensa o ahora pronto a irme a Alemania por un trabajo de la UDD, de no ser por la gente. Ese es el principal activo, la cantidad de personas que leen nuestros artículos en Facebook o Twitter. De todos los que aspiramos a compartir ideas y códigos. Yo no puedo ser leal a una ideología en particular o no puedo restarme de dar mi reflexión de algo, por ejemplo lo que opino de la educación gratuita y tú puedes estar en contra o a favor de lo que digo, pero de eso se trata, de la tolerancia de compartir ideas. Hay gente que no lo entiende y es lo que está pasando con Rafael Garay por ejemplo. Fue una figura de la economía que se erigió en base a que la gente lo empezó a seguir y, al parecer, de acuerdo a lo que se sabe, no habría sido muy leal a ese reconocimiento.

-¿Te gustaría llegar a ser como Rafael Garay? ¿Estar en la televisión con tu propio programa de Economá Para Todos?
-Sí, siempre he querido hacer un proyecto a nivel de medios para hacer contenido y seguir compartiendo mis conocimientos con mayor alcance. A mí me gusta mucho la radio. Intenté ahí hacer algo con el actor Alonso Quintero e hicimos un par de podcasts, pero como él está en Santiago y yo en Concepción, decidimos dejar en stand by ese proyecto, porque requería al menos una hora todos los días, teníamos los estudios de la Universidad SEK que nos lo pasaban para hacer el programa, teníamos la esperanza de que alguna radio se interesara y nos contratara, pero estábamos lejanos en términos geográficos, y lo postergamos hasta que algún día yo me viniera acá a Santiago. Siempre está la inquietud de participar en medios, pero igual los medios están girando hacia algo más polémico, más chaquetero, entonces igual soy cuidadoso de eso, de no decir cosas por decirlas, de no tomar el micrófono sólo por tomarlo, hay que ser cuidadoso y responsable. Eso es otro activo que uno tiene: la credibilidad. Por algo a uno la gente lo sigue, porque lo considera creíble, no hay que traicionar esas cosas, porque uno es responsable.

-¿Algún ejemplo?
-Sí, ahora que se está hablando por ejemplo, del sistema de pensiones, más de 1 millón de personas se movilizan en las calles en contra del sistema de AFP. Claro, yo estoy en contra de cómo se ha manejado el sistema de pensiones en Chile, pero yo no creo que el sistema de reparto sea la solución, un sistema estatal, donde el Estado se haga cargo de las pensiones de la gente. Yo creo que eso es abrir muchos espacios para la corrupción. O sea, pasarle tus ahorros a los políticos es como peligroso. Pero algunas personas esgrimen opiniones a favor de un sistema de reparto, simplemente porque creen que van a encontrar el apoyo de la gente, popularidad, por decir eso.

-¿Como quién?
-No comulgo con lo que profesa el líder de esta coordinadora “No Más AFP”, Luis Mesina. Que él hable de que boicotiemos el sistema cambiándonos al fondo E, eso no va a boicotear el sistema, va a boicotear los ahorros de la gente, va a fomentar el acceso al crédito, los ahorros de la gente ya no van a ir a empresas, gobiernos y bancos, sino que van a ir sólo a los bancos, ellos tendrán el monopolio del acceso al crédito. Es peligroso, él habla de un sistema de reparto y yo no creo que esa sea la solución. Hay experiencias en Europa que dicen que el sistema de reparto está en crisis, pero él al parecer no escatima en eso, y basa su popularidad como líder en dar ese tipo de opiniones, a pesar de que fue el director de una AFP en algún minuto, entonces es complicado.

-¿Algún otro nombre?
-Sí, por ejemplo, Gino Lorenzini. Yo encuentro que es loable lo que él hace con “Felices y Forrados”, algo que no hacían las AFP y que debían hacerlo, que era esto de decir “oye, quizás sea bueno cambiarte de fondo”, porque la economía es cíclica, a veces está bien y a veces está no tan bien. Eso fomenta a que sea más conveniente estar en un fondo que otro, en determinados periodos. Entonces, llega Gino Lorenzini y te dice “yo te recomiendo cambiarte de fondo por el pago de $12 mil anuales”, me parece fantástico, genial, debieron haberlo hecho las AFP, por la misma plata que paga hoy la gente. Pero bueno, qué bueno que apareció Gino y lo hace. Pero de pronto, él juega un poco a hacer como oráculo, y en economía no existen los oráculos, si tú me preguntas a cuánto estará el dólar mañana, yo no sé, depende de muchas cosas, yo no sé el futuro, pero él pareciera saber que sí sabe. Él pareciera saber qué va a pasar mañana. A Franco Parisi también le escuché decir “el dólar de aquí a diciembre va a estar a tal precio”, y no fue así, porque tú no puedes hacer esas apuestas. Tampoco puedes asegurar rentabilidad, decir “mira, pásame tu plata y yo te voy a a asegurar un 10% al mes de ganancia”, y eso hacía al parecer Rafael Garay, que ahora está desaparecido. Eso no es ser responsable, y yo por eso me trato de desligar de eso, me dedico a la generación de contenido, que la gente sepa más de lo que pasa, pero yo no soy un pitoniso, ni profeta, no tengo las claves de generar dinero fácil, y hay colegas en la economía que juegan a eso.

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Entre Guillier y nulo

-Las encuestas tienen como favorito a Guillier, Lagos y Piñera. ¿Cuál es tu opinión de cada uno de ellos?
-Yo creo que Piñera no es un político de derecha, yo creo que él es como un caudillo, una persona que tiene su propia política, creo que no hizo un mal gobierno en las cifras, pero adolece en problemas como lo que pasó con el fallido Censo, o como se han visto involucrados algunos de sus colaboradores, donde se vio involucrado a Pablo Wagner, Laurence Golborne, Pablo Longueira. Posibles cohechos o conflictos de intereses o financiamientos irregulares. El problema de Piñera es que él se rodea de personas que pesan en Chile, les pesa el pasado o su accionar, en particular por ejemplo la UDI, que le pesa el haber sido un ferviente apoyo de la dictadura

-Le pesa porque él también la apoyó en su momento.
-Claro, o sea, yo no tengo claridad, bueno si, en verdad él apoyó también. Sí, eso pesa de por si, haber apoyado ese régimen. Pero también, ya más de forma contemporánea, lo que pesa es verse involucrado en estos escándalos de financiamiento irregular como lo fue el caso Penta o Soquimich, donde muy pocos se salvan al final del día. Entonces, bueno, él ya fue Presidente, desde mi punto de vista estadístico-económico, no hizo un mal gobierno, pero le pesan aspectos de transparencia, de cercanía también. Tengo la sensación de que Piñera no es una persona muy cercana con la gente. Y además a mí no me gusta mucho eso de que provengas del sector privado y de pronto te pases a lo público. Uno tiene que mantener siempre una línea, o el sector privado o el sector público. O te dedicas a los negocios o te dedicas a las políticas públicas. Yo creo que él ya tuvo su periodo y hay que darle espacio a nuevos liderazgos.

-¿No sería bueno tenerlo de nuevo?
-No, yo creo que él ya hizo su gobierno e infiero que un nuevo gobierno con él, sería empoderar a la UDI, un partido fuertemente cuestionado, evidentemente involucrado en financiamientos irregulares y otras cosas. Entonces no sería justo que un partido acceda al poder cuando se ha visto envuelto en tantas cosas.

-¿Y qué me dices de Ricardo Lagos?
-Bueno, se creyó por mucho tiempo que él fue un buen Presidente, pero la historia en retrospectiva da cuenta que no, le pesan muchas cosas, en particular casos de corrupción que en su investigación no prosperaron, como el caso MOP Gate, que fue la antesala de lo que después conocimos del Caso Penta, Soquimich. No es que estuviera relacionado, pero si tu me hables de casos de corrupción emblemático, ese fue uno de ellos. Y al final, la clase política hizo como un acuerdo de dejar ahí todo eso que no prosperara, y en eso yo creo que las autoridades fueron parte de ese acuerdo tácito entre la clase política. Por otro lado Ricardo Lagos fue impulsor de lo que después sería el origen de las movilizaciones estudiantiles, que fue el Crédito con Aval del Estado (CAE) un sistema de financiamiento a la educación que endeudó a más de 360 mil estudiantes, que bancarizó el sistema de educación superior y que le puso un alto precio a la movilidad social. O sea, yo quiero surgir en la vida y tengo que endeudarme con la banca, a un 6% de interés real, sobre la UF, haciendo cálculo (y eso se puede encontrar en EPT) por una carrera que comenzabas pagando $8 millones, terminabas pagando el triple. Y a eso se suma el Transantiago y otras políticas. Entonces yo creo que tampoco es una persona digna de ser Presidente de la República nuevamente.

-¿Y Guillier?
-Bueno, él es nuevo. Eso yo creo que sería su activo, es nuevo, no es alguien vinculado a la política tradicional, es una persona que hizo su carrera en los medios, en programas de alto renombre como Tolerancia Cero, fue uno de los primeros. Sin conocer su historia política, que no es muy basta, lo que me da miedo es que él sería candidato en representación de esta coalición, la Nueva Mayoría. Apoyado por el Partido Radical, un partido pequeñito que tuvo gloria en el pasado, pero de alguna forma él viene a representar un sector político tradicional, la Nueva Mayoría, que actualmente gobierna y los que durante 20 años no hicieron cambios sustanciales por la realidad socioeconómica en Chile. Recordemos que la Concertación estuvo desde la vuelta de la Democracia hasta el 2010 gobernando y la desigualdad no varió mucho, se implementaron políticas como las del CAE. Entonces eso me genera duda, porque no vasta solo con ser nuevo, ser una cara nueva, sino que hay que examinar a quien representas, quiénes te apoyan, quiénes gobernarán contigo. Y en el caso de Guillier, sería apoyado por la Nueva Mayoría, entonces ese es mi único reparo.

-Entre esos tres candidatos, ¿por cuál votarías?
-Estoy en la disyuntiva si Guillier o votar nulo. Yo creo que a esta altura sería bueno que la gente si no hubiera candidatos realmente excepcionales, debiera ir a las urnas a votar nulo y hacer sentir de forma concreta ese descontento con las personas que aspiran a ser nuestros representantes, porque si no va a votar es como que no nos interesa. O si votas blanco, esos votos se van a ir al que tenga la mayoría relativa.

-También está la posibilidad de la abstención…
-Es que yo creo que los políticos después dicen “ah, no fueron a votar porque no les interesa”, no, no es que no me interese, sino que no me interesa ninguna de las opciones que hay, entonces yo creo que una forma más válida y más polémica, con más fuerza, de que de una vez por todas la clase política haga un click y se vea obligada a hacer un click, es que la gente vaya en masa a votar nulo. Al punto de que los votos nulos sean superiores a lo que haya obtenido un candidato. Eso sería titular de prensa a nivel internacional, en Estados Unidos hablarían de eso, en España, dirían “en Chile, hubo más votos nulos de lo que ganó un candidato”. Sería increíble y yo creo que la gente se tiene que atrever a eso, porque no es ser exigente, pero la lógica de una democracia es que la sociedad reflexiona de que debemos elegir a alguien mejor para que nos represente. Ser Presidente de la República es un honor, entonces no puede estar cualquier, debe ser una persona excepcional, y no sólo en materia profesional, sino que también en lo valórico, debe ser un ejemplo, una persona proba. No digo que sea Jesucristo, pero debe ser una persona intachable, y si dentro de una gama de candidatos no vemos a alguien intachable, no se debería votar por él.

-Hace años atrás, Alejandro Guillier protagonizó una publicidad para la organización de Isapres, se titulaba “Isapres de Chile, tu salud segura” ¿qué opinas de eso?
-No lo recuerdo. Pero es cuestionable. Lo que pasa es que los rostros televisivos acostumbran a no preguntar sobre el quehacer de las empresas, sino que a facturar no más lo que les pagan por el spot. Me acuerdo lo que pasó con Zabaleta con el Caso La Polar y después se conocieron las irregularidades en la empresa y él dijo que no sabía nada. La gente tiene que ser más rigurosa. Yo creo que todos somos humanos, cometemos errores, pero decir francamente “cometí un error”, vi solo un cheque. Somos humanos, todos hemos cometido errores. Es como lo que pasó con Rafael Garay. Él habla de economía, estafas piramidales y al parecer ahora está involucrado en una de ellas. En Chile debemos ser exigente con la gente, aprender a exigirnos, no sólo a las personas públicas, sino que a nuestros pares también. Tenemos que ser más éticos.

-En ese línea, hace unas semanas, Ricardo Lagos conversó con radio Cooperativa y declaró “Si fuera joven estaría contra el CAE, hubo un error garrafal”, ¿cómo entenderlo entonces?
-Sí, ahí es más complicado. Yo creo que está bien, le creo. Si él se arrepiente del CAE, qué bueno, pero lamentablemente no creo que sea un buen Presidente. Una cosa es decir “ok, te disculpo” y otra cosa es “ya bueno, por tu disculpa sería bueno que fueras Presidente de nuevo”.

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Feminismo y Allende

-¿Qué opinas del feminismo?
-Ahí me declaro ignorante. ¿Es como que la mujer ahora esté reclamando por sus derechos? A mí me parece que está bien, le ha hecho muy bien a la sociedad que las mujeres sean cada vez más protagonistas de la vida, del quehacer, que no se sometan y que no callen ante violencias. Que clamen por igualdad, por equidad, me parece muy bien. Por darte una razón económica, en los países desarrollados o los más ricos, son los que tienen más participación laboral de la mujer, en donde las mujeres trabajan más. Donde son cada vez más las mujeres que en vez de quedarse en la casa, trabajan. Porque ya no tienes un sueldo en el hogar, tienen entradas de dinero, entonces las familias prosperan. Y por ende el crecimiento prospera. Y lo que se daba anteriormente era que los hombres producían, pero si sumas a las mujeres podríamos duplicar la producción y duplicamos el crecimiento económico. Entonces en la economía el feminismo es genial.

-¿Conoces algún machista?
-Muchos, quizás gente de la televisión. Esto de El Kike Morandé, todos usan a la mujer como objeto, por su físico. Pero también el tirón de orejas a quienes se prestan para eso. Yo recuerdo la entrevista de una de las niñas que trabajaba con Kike Morandé. La cubana Mey Santamaría, ella salió del programa porque no estaba dispuesta a hacer algunos sketch, que les obligaban a hacer. Hay gente que no repara en reclamar, hay quienes se prestan para ser un objeto sexual, así como hay machistas, también creo que hay personas que se prestan para ese machismo. La responsabilidad ahí son compartidas, o sea no es para justificar ni lo uno ni lo otro, pero yo creo que somos muchos los machistas y tenemos actitudes machistas, casi por inercia.

-¿Qué actitudes machistas tienes?
-El ver más feo algo en la mujer que en el hombre, siendo lo mismo. La ebriedad por ejemplo, es una tontera, una cuestión que te inculcan y que yo reflexiono y digo “no pos, si tu te embriagas, se ve mal de los dos lados”, no voy a decir que no nos embriaguemos, si es una cuestión del ser humano, no nos pongamos conservadores. Pero está esa manía de verlo más feo de un lado que de otro.

-¿Cómo analizas, desde tu rol de ingeniero, la economía en el periodo del mandato de Salvador Allende, sumado a los altos índices de inflación?
Yo lo que sé del gobierno de Allende, es por estadísticas, por documentos históricos, que lamentablemente muy pocos carecen de ideología, pero están las cifras y uno puede opinar con respecto a eso. Yo no viví ese periodo, nací en 1990, en democracia, soy joven. Pero la información económica da cuenta de que fue un periodo muy complicado, donde destaca la inflación y la escasez. Y hay un antecedente que data en ese periodo que el Banco Central en ese periodo no era independiente del gobierno de turno, y que probablemente contribuyó a la inflación. Ahora por otro lado yo creo que también contribuyó que muchos empresarios decidieron no vender sus productos. Pero yo entiendo la lógica de los empresarios, no la justifico|, pero es como si a uno el fijaran el salario máximo que puede cobrar como profesional.

-¿Cómo así?
-Supongamos que te fijan un salario de $100 mil, uno en represión decide no trabajar porque es muy poco, entonces los empresarios emplean la misma lógica, si a ti te obligan a vender algo a un precio muy bajo, tu tienes libertad de decidir si quieres vender eso o no, en el mercado legal o mercado negro, y en el mercado negro puedes cobrar un precio superior. Entonces, yo creo que en materia económica-social, el gobierno de Allende fue el claro ejemplo de lo malo que le hace a los países la ideología, de decir “yo controlo todo”, de creer que no vamos a tener pobreza si todo es barato. La riqueza de los países no se mide por la cantidad de dinero que tienen, sino que por la cantidad de productos que hay a disposición de la gente y cuán accesible sea a eso. Por eso no tomo partido por ideologías, de izquierda o derecha, porque hay políticas que son nocivas y que obedecen netamente a ideologías y eso le puede hacer muy mal a los países.

-Cuéntame de tu viaje a Alemania.
-Me voy a Alemania a un proyecto de investigación donde participa la UDD. Yo empecé a hacer clases ahí este año, algo que ha sido genial, me encanta hacer clases, es lo que más disfruto.Es un viaje express, me voy 3 meses, provechoso en materia profesional e individual, va a ser una experiencia salir de Chile, nunca he salido. Así que ojalá que salga todo bien. Yo vuelvo del viaje de Alemania, y el plan es levantar recursos para rehacer el sitio de EPT, de una forma que sería generar ingresos, sin trastocar lo que hacemos, que es información gratis y poder generar una empresa, una organización, que pague salarios y tenga colaboradores, como corresponde, porque creo que EPT llegó para quedarse. He tenido el privilegio de exponer en más de 30 universidades, desde Viña a Puerto Montt, ha aparecido en muchos medios de prensa, es mucho mejor de lo que soñé. Hoy son 20 mil seguidores los que siguen a EPT en Facebook. Hay visitas diarias, cercanas a las 5 mil en el sitio web. Pero falta esa etapa de consolidar el proyecto y sea sostenible en el tiempo, que tenga su financiamiento. Pero eso será conseguido en base a nuestros valores, la independencia y la transparencia, no nos vamos a financiar con empresas, queremos hacerlo con las propias personas que nos leen. No nos financiaremos con partidos políticos ni fondos del Gobierno, porque eso nos va a inebitablemte, trastocar nuestra línea editorial, que es libre, somos críticos.