-Juan Luis, partamos por lo básico: en medio del convulsionado estado actual de la política chilena y sus vilipendiadas instituciones, ¿qué te lleva a postular por una concejalía en la Municipalidad de Santiago y qué sector o partido representas?
Por muchos años he sido un gestor social con sensibilidad por los temas ciudadanos, esfuerzo que hoy me anima a intentar hacer un aporte real por mejorar la malograda calidad de vida de los vecinos de mi comuna. Por eso, mi candidatura, con recursos mínimos, se basa en mi empatía con la ciudadanía y en el apoyo de redes de amigos y amigas de trabajo y de estudio. Tengo amistades y redes sociales por variados lugares y estoy recurriendo al apoyo de aquellos que viven en la comuna que se sienten motivados por el mensaje y atraídos por las propuestas con sentido social que he venido transmitiendo en mi campaña. Yo voy en un pacto que incluye a todos los partidos y fuerzas de la Nueva Mayoría, sin embargo mantengo mi postura independiente, porque no milito en ningún partido.

-¿Qué significa darle un sentido social a los problemas que tienen los vecinos de la comuna de Santiago?
Significa, primero que todo, recuperar la moral frente a la ciudadanía. Un ejemplo concreto, una labor fundamental de los concejales, tiene que ver con revisar el gasto y aprobar el presupuesto municipal. Hay muchos pseudo representantes del pueblo que han confundido el negocio con la política, hay un evidente incesto entre el negocio y la política, y eso tiene a la clase política -y a la política en general- con un alto repudio y muy baja aprobación ciudadana. Mi propuesta va en el sentido de tomar los problemas más acuciantes de la comuna y apoyar las iniciativas que busquen soluciones integrales, de fondo.

-¿Por ejemplo?
La seguridad comunitaria. Hoy la vida cotidiana en buena parte de los barrios en la comuna de Santiago, especialmente para los adutos mayores y los jóvenes, está muy complicada. Pienso que más que seguir aumentando el control policiaco, hoy se hace fundamental ver y debatir cómo gestionamos en serio la recuperación urbana de espacios públicos para una convivencia más abierta y segura para todos los vecinos. Le pongo un ejemplo simple: si yo tengo una calle sucia, una plaza abandonada y con luminarias insuficientes, estoy dándosela en bandeja a bandas criminales para que las ocupen para traficar drogas y las sigan malogrando, dejando nuestras calles en manos de una delincuencia desaforada que va a saco y que tiene a la gente amedrentada y replegada a sus casas. Al contrario, si facilito y apoyamos iniciativas para la cultura y el arte callejero, si tenemos barrios iluminados y recuperamos espacios y casas que hoy están abandonadas, entre muchas otras acciones en esta linea, estaremos propiciando que la gente vuelva a las calles, a las plazas, a sus barrios. Un buen caso es el Palacio Álamos que se logró recuperar y se puso al servicio de la comunidad.

1

-Siguiendo esta linea reflexiva, ¿es posible crear herramientas y programas participativos para que los vecinos fortalezcan la democracia local?
Absolutamente. Yo creo que hay mucho temor y no veo a los concejales en ejercicio que nos han gobernado este último tiempo priorizando este aspecto central de construcción comunitaria. No se han promovido de manera eficaz reuniones ni cabildos comunales con los vecinos. Yo creo que derechamente lo que tendría que hacerse aquí son plebiscitos, plebiscitos por barrio y vinculantes. Conversé con un grupo de vecinos que quiere recuperar el teatro de la Plaza Bogotá, Manuel Rodríguez, lo cual me parece fantástico. Yo, que me crié en el barrio Matta sur, tengo una obsesión por recuperar todos los teatros de la comuna de Santiago, que son como 12; el cine Alfil, el teatro Carrera abandonado frente a la Alameda. Y ahí están herramientas como el Plan de Desarrollo Comunal (Pladeco) y los presupuestos municipales. Soy de la idea que los Pladeco se hagan con la participación activa de todas las organizaciones sociales inscritas en el municipio de Santiago que deseen asistir. Y esto se relaciona con un plan regulador al servicio de un mejor vivir de la gente, al servicio de la preservación del patrimonio cultural de nuestra comuna hoy tan abandonado, y no al arbitrio y especulación de sectores dueños de la riqueza inmobiliaria de la comuna de Santiago.

-¿Que otros aspectos que digan relación directa con la vida cotidiana de sus vecinos, considera tu propuesta para el municipio de Santiago?
Tengo la convicción que el desarrollo y fortalecimiento de lo asociativo es una clave importante a todo nivel, juvenil, de género, etario. Con un municipio comprometido en este sentido podemos impulsar programas de emprendimiento productivos desde el asociacionismo barrial y la participación de los diversos barrios de la comuna. Por cierto, potenciar áreas verdes comunes y una mayor inversión en los deportes populares: skate, basquetbol, baby-fútbol, tenis, pin-pon, ajedrez, entre otros. La promoción del uso de la bicicleta requiere más construcción de ciclovías y mejor cuidado y mantención de las existentes.

-Para finalizar, viendo tus pancartas y tu lema “Tu voto será tu voz”, ¿cuál es tu llamado a votar en unas elecciones donde se prevee un alto índice de abstención?
Primero que nada no dejemos que otros decidan por nosotros, porque eso es lo que ha ocurrido estos 25 años. Esa linda democracia multicolor que no llegó el ’90, donde más de un millón de personas salimos al Parque O’Higgins a decirle no a Pinochet, fue secuestrada por el capital y los innumerables políticos convertidos que traicionaron aquellos emergentes aires emancipadores. Por eso mi llamado es si usted quiere tener un representante ciudadano que aune voluntades tras un objetivo común, levántese el 23 de octubre y apoye mi candidatura. En mi recorrido por los barrios y por distintos estratos sociales; jóvenes, adultos mayores, empresarios, migrantes de distintas nacionalidades, personas de diferencias géneros, me he encontrado con muchísima gente que no conoce a un candidato en particular, como para decir yo voto por usted. Mi caso es un testimonio de vida de más de treinta años en la comuna y la convicción profunda que puedo ayudar sincera y genuinamente a cambiar el rostro de Santiago Centro.