En estas últimas semanas, y como es habitual, han salido a la calle los trabajadores del sector público, demandando un reajuste en su salario, mayor al anunciado por el gobierno. Este ritual se realiza año tras año, llegando a constituirse en una verdadera negociación, la más importante del sector.

Los trabajadores públicos en este entramado estatal, se constituyen en un reflejo de lo que ha sucedido con los trabajadores en esta etapa del capitalismo de carácter neoliberal, donde la flexibilidad ha sido la solución para abaratar los costos, evadir responsabilidades, reducir derecho o simplemente ignorarlos. El estado chileno ha jugado un papel “eficiente y eficaz” en la degradación de derechos y en un proceso que no recula, sigue ahondando en su mercantilización.

Cuando preguntamos entonces, quiénes son lxs trabajadorxs públicos, queremos visibilizar la nueva forma que estxs asumen, donde encontramos a los  Trabajadores centralizados y descentralizados del Estado, es decir a los que trabajan directamente en los Ministerios y en las municipalidades.

En cada uno de los aparatos del Estado y sus diferentes niveles,  encontramos a trabajadores de Planta, contrata, honorarios, permanentes, transitorios y los invisibles subcontratados.

De esta forma, se integran a trabajar en el aparato estatal, cientos de trabajadores que elaboran, diseñan y ejecutan las políticas públicas, en condiciones de precariedad.

Cabe la pena decir, que para la ejecución del Presupuesto de la Nación, se deja sin efecto la ley 18.834, que plantea: “El número de funcionarios a contrata de una institución no podrá exceder de una cantidad equivalente al veinte por ciento del total de los cargos de la planta de personal de ésta”,  Sin embargo, esto no ocurre, y los trabajadores a contrata superan dicho porcentaje.  Pues año tras año, se deja sin implementar dicha normativa expresada en la ley de presupuesto “no regirá la limitación establecida en el inciso segundo del artículo 10 de la ley 18.834,…”Esta es la manera en que   el estado chileno ha procedido permanentemente.

Según los datos de la  DIPRES, es posible conocer, la distribución de los trabajadores a honorarios del aparato central, la tabla considera datos  desde el año 2006 hasta el 2014. Se observa el aumento sostenido que estos trabajadores han tenido.

La tendencia es el no reconocimiento, por parte del Estado, del vínculo laboral que establece con estos trabajadores, reduciéndolos a meros prestadores de servicio. Esta situación se da también a nivel municipal.

La tercerización se hace evidente en la ejecución de todas las políticas públicas. Una empresa para cada una de ellas. Estos trabajadores públicos subcontratados, son finalmente los que ejecutan las políticas de este estado neoliberal, para el cual son invisibles. La maquinaria de mercantilización fue y es impulsada por el Estado, primero generando la normativa jurídica en que existen, y luego los fondos con que operan (por ejemplo las Ocas, Organismos Colaboradores del SENAME).

De esta manera, es un desafío para las organizaciones de los trabajadores públicos, considerar las diversas luchas que implica las formas que asume el trabajo en sus reparticiones, al parecer las existentes, no están dando cuenta de quiénes son actualmente. Pensarse más allá de lo jurídico, como lo han hecho hasta ahora, es abordar la nueva forma que asume el trabajo.


Licenciada en Sociología, Universidad de Chile. Investigadora Fundación Sociedad y Trabajo