Tratando de iletrados a quienes crean que están tratando de justificar la violencia hacia las mujeres, la licenciada de filosofía, y encendida columnista Teresa Marinovic publicó en Las Últimas Noticias una columna llamada “Feministas: ni una más”.

Partiendo de la base de que ella nunca ha sufrido ningún tipo de maltrato o abuso por parte de un hombre, plantea el feminismo como una “dicotomía simplista”, que reduce a una guerra de los sexos las relaciones vinculadas a la familia, acusándolas de evadir el tema de fondo: que una mujer se deje maltratar por un hombre, que debería darle amor.

A partir de esos argumentos, plantea que el feminismo es esencialmente violento, ya que “opera desde el supuesto de que la relación entre un hombre y una mujer es, esencialmente, una guerra de poder. Una guerra que uno gana y otro pierde, pero una guerra al fin”.

Omitiendo completamente el planteamiento feminista que propone lograr una igualdad entre hombres y mujeres, en donde estas últimas tengan derechos sobres sus cuerpos, derechos  caminar segura por la calle y básicamente puedan vivir tranquilas, entendiendo que nadie las va a concebir como una propiedad que puede ser asesinada o violada si es que no se comporta como manera sumisa, Marinovic  se refiere al feminismo como algo basado en “la pretensión de que la mujer es una víctima y el hombre un victimario”. Esa idea la tilda como mentirosa, y la rebate con el siguiente argumento: “La historia de la humanidad y la experiencia doméstica demuestran que muchas veces esos roles se intercambian. Y es bueno decirlo cuando el discurso da por sentado lo contrario”.

Para Marinovic, no existe un sistema patriarcal que ha puesto a las mujeres en segundo plano a lo largo de la humanidad, más allá que innumerables testimonios indiquen que la violencia machista si existe, y que hayan sido miles las que a lo largo del mundo se movilizaron este miércoles exigiendo que se termine la violencia machista, comprobada tristemente en cifras. En la cabeza de esta filosofa, los “mal llamados temas de género”, son un invento. Para ella, el problema de fondo es culpa de cada mujer maltratada porque permite que eso ocurra y “no se resuelve con marchas ni campañas. Tiene su origen, por lo demás, en la familia, misma estructura que las feministas no tienen empacho en relativiza”, explica. Pasando en alto, por supuesto, que la estructura familiar hombre/ mujer a la que ella se refiere,se asienta en el sistema patriarcal.

Es decir, el problema está en Florencia, que se mantuvo cercana a su padrastro maltratador y no fue capaz de advertir que este la iba a asesinar, quemar y a esconder en una leñera. O quizás de Lucía, por no intuir que los hombres que se le acercaron iban a violarla y empalarla hasta hacerla morir literalmente de dolor.

“Me uno, por tanto, a la campaña ‘Ni una menos’: pero respecto a las feministas que entusiastas se suman a este tipo de iniciativas propongo: “Ni una más'”, sentencia Marinovic, en esta columna dedicada a las miles de mujeres que se movilizaron este miércoles en contra de los femicidios y todas las manifestaciones de violencia machista.