“Hoy no sólo queremos llamar a votar porque sabemos que en este país “costó un culo la democracia”, como dijo el actor Alejandro Goic, porque costó muertos, torturados, quemados y desaparecidos que se siguen extinguiendo orgullosos por haber permitido con su sacrificio y entrega en la lucha armada el generar las condiciones para que nosotros podamos elegir quien nos gobierna. Hoy queremos llamar a votar porque queremos decir que nuestro voto, el por tantos mal mirado ejercicio ciudadano de respaldar uno u otro proyecto comunal, va a impactar hoy y mañana en la vida de viejos que se mueren por la contaminación del invierno en comunas donde se planta un árbol y no se contrata a quien lo riegue, en comunas donde la política de deportes es llenar de fierros pintados las plazas para que los jóvenes y ancianos hagan ejercicios, pero no contratar profesores de educación física en colegios donde el destino de los dineros de la Ley SEP termina siendo investigado por Contraloría”.

Así argumenta el periodista Richard Sandoval, director del popular blog Noesnalaferia, en una columna titulada “Por qué tenemos que votar“, donde defiende la necesidad de sufragar, en un contexto donde hay un récord histórico de fuerzas de izquierda y regionalistas inscritas.

“Optar por alguna no va a determinar que nos vendimos a una democracia injusta ni va a delimitar en el voto nuestro ejercicio de lucha. El voto, como la manifestación y la constante organización, es sólo otro de los espacios de disputa que las fuerzas transformadoras pueden y deben ocupar. No disputar, en un escenario constitucional donde las autoridades elegidas guían mayoritariamente los pasos de nuestros territorios, es dejar una de las canchas de la batalla sin jugadores, para que los conservadores de siempre, los hijos corrompidos de una transición que quiso dejarnos en la casa, sigan haciendo de su vida entre cargos y cargos la forma de beneficiar a pocos y perjudicar a muchos, a todos nosotros. Vamos a votar, por quien sea, por A o por Z, aunque sea blanco y nulo –potentísimos actos de protesta-, por marcar Asamblea Constituyente o escribiendo un insulto a algún chanta acomodado, pero no les demos el gusto a los que nos quieren siempre, en todo momento, en uno u otro escenario, no dándoles cara. No les demos el gusto a los negligentes que en una de las operaciones más turbias de la historia cambiaron a casi 500 mil chilenos de lugar de votación. Votemos y sigamos en la calle, tampoco dejando que el voto se convierta en chipe libre de quienes siempre debemos observar, presionar y corregir; nuestros representantes“, aseveró.