El abogado Axel Kaiser, columnista de El Mercurio, entregó su particular visión de las elecciones municipales. Como era esperable, aprovechó el resultado para criticar duramente los discursos de izquierda, agrupándolos bajo “la filosofía probadamente fracasada” del socialismo.

“Hace apenas tres años, un grupo selecto de intelectuales de izquierda, entusiasmados con la ya entonces clara victoria por venir de Michelle Bachelet en las presidenciales, proclamaba en un famoso libro, presentado por la mismísima Bachelet, que el modelo de desarrollo de Chile, falazmente llamado ‘neoliberal’, estaba agotado”, comenzó Kaiser aludiendo al libro “El otro modelo: del orden neoliberal al régimen de lo público”.

Lo que debía hacerse, dijeron, era un verdadero “régimen de lo público” en que el Estado, es decir, políticos y burócratas, con su moralidad y conocimientos superiores a los del mercado, o sea a la de los individuos actuando libremente, asumiría el rol central en el progreso ético y social del país”, continuó.

Para el abogado, esta postura tenía la intención de “reinstaurar en Chile un añejo modelo socialista” con una “visión normativa” igualitarista”.

El “otro modelo” fundado en ella no solo ha fracasado colosalmente en sus resultados prácticos, sino en su credibilidad popular. Lo primero, todos los que no nos dejamos llevar por el ideologismo populista del momento lo advertimos desde un principio. El socialismo es la filosofía del fracaso y siempre lo será, y, por tanto, era evidente que el gobierno de Bachelet fracasaría”, agregó.

Además, Kaiser se atribuyó la anticipación del fracaso electoral asegurando vaticinó que “algún momento la gente se daría cuenta de que la izquierda no tiene superioridad moral alguna sobre el resto y de que su sistema era el responsable del deterioro de la calidad de vida por venir”.

Lo que no pudimos imaginarnos es que la hipocresía de muchos próceres de la igualdad, que se llenaban los bolsillos mientras alegaban contra el mercado y eran financiados ni más ni menos que por empresarios, entre los que se encontraba el yerno de Pinochet, llegaría a niveles tan delirantes”. dijo.

Tampoco pensamos que la ineptitud, corrupción e incapacidad de ejecutar sus malas ideas llegaría al punto circense al que llegó, ni que su ideologismo mostrara ser tan agresivo e impermeable al diálogo racional. La combinación de prepotencia ideológica, hipocresía, incapacidad, corrupción y malos resultados llevó, por ahora, a que la mayor parte de la ciudadanía no quiera ser más gobernada por la izquierda”, aseguró.

Para el columnista, los resultados de las elecciones tienen una lectura clara: es un castigo para el “socialismo” y un aviso de lo que de verdad quieren los chilenos.

Este es fundamentalmente un castigo para quienes se erigieron en profetas indiscutibles de un nuevo Chile, que intentaron imponer de espaldas a la ciudadanía. Los chilenos quieren la sensatez dialogante y pragmática de la socialdemocracia concertacionista y no el radicalismo populista de la Nueva Mayoría inspirada en antiliberalismos teológicos del tipo expresado en “El otro modelo”.

“Lo ocurrido en las municipales, entonces, no es solo el derrumbe de Bachelet y del gobierno irresponsable que ha conducido, sino de una ideología probadamente fracasada que intoxicó a todo un sector político e intelectual del país a través de consignas y eslóganes irreflexivos. Nada de esto, por cierto, significa que el virus populista ha sido extirpado y que nos salvamos de lo peor. Sin duda, ciertos grupos radicalizarán aun más su propuesta y líderes carismáticos aparecerán con opciones serias de concretarlas”, cerró el columnista.