El formalizado presidente del Partido Progresista (PRO), Marco Enríquez-Ominami, se refirió a los resultados de su colectividad tras las elecciones municipales llevadas a cabo el pasado domingo.

A propósito del triunfo del concejal Javier Gaete en Pudahuel, ME-O habló del panorama de la centro-izquierda. Días anteriores ya se había referido al tema en su cuenta:

Del mismo modo, Marco hizo un llamado a la unidad de las fuerzas por fuera del duopolio:

Lo que no se vio en el Twitter del esposo de Karen Doggenweiler fue una autocrítica a su persona, la cual afectó a su pacto llamado “Yo Marco por el cambio”. El vínculo de Enríquez-Ominami con SQM supuso un castigo para su colectividad, la cual perdió a sus dos principales bastiones en el norte: Tocopilla y Calama. En la ciudad del Loa, el edil Esteban Velásquez, militante del PRO y gran favorito para mantener la alcaldía, quedó relegado a un tercer lugar con 21,6%, atrás de la candidata del radical Angelique Araya y del Daniel Pérez, el edil RN que resultó electo.

La debacle del PRO en el norte la confirmó Fernando San Román en Tocopilla, otro de los caudillos del partido de ME-O. Al igual que Velázquez, terminó tercero con un 18%, detrás de los independientes Javier Pizarro y del electo Luis Moyano. Tampoco pudieron repetir la buena elección parlamentaria en San Bernardo con Marisela Santibáñez, quien el 2013 quedara fuera de la Cámara producto del binominal. Ahora, pese a su 25%, quedó a distancia de la alcaldesa Nora Cuevas, de la UDI. La buena noticia vino en Tierra Amarilla: con el 39,17%, el independiente, pero parte de la coalición “Yo Marco por el cambio”, Osvaldo Delgado obtuvo el sillón municipal derrotando a la Nueva Mayoría, Chile Vamos y Amplitud. En Isla de Pascua, por su parte, el PRO mantuvo la alcaldía con Pedro Pablo Edmunds.

Pese a las emblemáticas derrotas, para el hijo de Miguel Enríquez el Partido Progresista sigue siendo un bastión: