Motivados por condiciones que consideran miserables, los trabajadores subcontratados del Sindicato de Aseo y Jardines de la Usach aprobaron una huelga con 92,5% de adhesión el pasado viernes 21 de octubre. Esto pese a que los trabajadores denuncian constantes amenazas y prácticas antisindicales por parte de las contratistas Servicios Chile S.A. y Prestación de Servicios Integrales S.A., empresas que funcionan al interior de las instalaciones de la universidad estatal.

El sindicato fue constituido en mayo de este año y destaca en su composición por la alta presencia de mujeres, inmigrantes y ancianos. Las demandas de los trabajadores son aumento al sueldo base, beneficios para socios y sus familias, que la gratificación sea pagada mensualmente y que se ponga fin al descuento abusivo del bono de asistencia, que consiste en que por un día de ausencia las empresas descuentan alrededor de 40 mil pesos a personas que ganan el sueldo mínimo, con lo que el sueldo bruto queda por debajo del salario mínimo.

El sindicato se retiró de la última mesa de negociación y llamó a sus socios a votar la huelga después de que la abogada asesora de las empresas habría dicho durante el proceso de negociación que no le importaba la situación de precariedad de los empleados. Esto se suma a que el administrador de ambos contratos, Pablo Fuentes, habría impulsado a los supervisores a desatar una campaña de terror, boicoteando la información pegada en los muros de la universidad y amenazando de despidos a los trabajadores que fueran a votar la huelga.

Sin embargo, la votación y aprobación a la huelga fue rotunda. En ese sentido, la presidenta del sindicato, María Inés Ortiz, aseguró que “no estamos dispuestos a soportar más abusos por parte de las empresas contratistas y que han hecho el llamado a la universidad a hacerse cargo de su responsabilidad, porque realizan sus labores en las instalaciones de la Usach y se ha negado hasta ahora”.

Contradicciones de la Administración

Joselyn Encina, estudiante de Periodismo y asesora de la comisión de los trabajadores, manifestó que “es contradictorio el discurso de que no hay dinero, porque no se habría contratado como Decano a Roberto Nahum, quien fue despedido de la Universidad de Chile por plagio y acá se le contrató por un sueldo de 4 millones sin que esté en funcionamiento aún la nueva Facultad de Derecho”. En ese mismo sentido, la presidenta hizo el llamado a que “el resto de la comunidad universitaria y la opinión pública terminen con las condiciones miserables del subcontrato, no podemos seguir comiendo entre los ratones por un par de pesos que a nadie le alcanzan para vivir, mientras el rector Juan Manuel Zolezzi y autoridades universitarias sueldos millonarios”.

La huelga

Durante esta semana se están desarrollando los buenos oficios de la Dirección del Trabajo entre las contratistas y la organización sindical. Sin embargo, las empresas han mantenido su oferta de 0 pesos. De no llegar a un acuerdo acabado este plazo, los trabajadores iniciarían la huelga el miércoles 2 de noviembre. Hasta ahora cuentan con el apoyo de los estudiantes que ya se vienen organizando y se han manifestado a favor de los subcontratados, lo que hace prever que el conflicto escalará.

Patricio Medina (RD), presidente de la Federación de Estudiantes de la Usach, llamó al conjunto de la comunidad universitaria a que hoy se hagan parte de una marcha que están convocando desde la Escuela de Artes y Oficios a las 13 horas hasta la Rectoría para decir “¡Basta! ¡No más abusos!”. Medina enfatizó en que “la Rectoría debe hacerse cargo. No puede evadir involucrarse en el conflicto, sino es responsable de avalar prácticas antisindicales”.

Ante contantes movilizaciones internas, cada vez son más las universidades que se han manifestado contrarias a la mantención del régimen de externalización de trabajadores, por lo contradictorio que resulta este precario sistema laboral con el rol de una universidad pública.

Así, en agosto pasado, la Mesa de Condiciones Laborales de la Universidad de Chile decidió el fin al régimen en toda la Casa de Bello. Se suma a la Universidad Central y la UTEM que han seguido el mismo camino. En otras privadas como la Pontificia Universidad Católica, se ha problematizado al respecto y generado incluso una campaña llamada “no más subcontrato en la UC”.