Desde 1999 que la Universidad de Chile imparte el Programa de Educación Continua para el Magisterio (PEC). El organismo, dependiente de la Facultad de Filosofía y Humanidades, se dedica a la capacitación y formación de actores del sistema educativo, a través de cursos de perfeccionamiento en áreas  y disciplinas específicas.

Para este verano, el PEC realizará una serie de ciclos de cursos intensivos llamados Jornadas de Actualización para Profesores y Actores del Sistema Escolar Chileno (JAP 2017), cuyo período de matrículas se abrirá este 14 de noviembre.

Sobre las características que tendrán estos cursos, hablamos con la directora del PEC, Gabriela Martini.

¿Cuál es el sello formativo de las jornadas de formación de profesores?
-Las Jornadas de Actualización para Profesores y actores del sistema escolar chileno (JAP) responden al compromiso que el Programa de Educación Continua para el Magisterio tiene con el desarrollo profesional docente. Éstas se desarrollan desde 1999 y ya han contado con más de 7.800 participantes provenientes de diversas regiones del país. El sello formativo de las JAP es propiciar espacios de reflexión, que permitan a los participantes relevar la experiencia acumulada en su ejercicio profesional, valorarla y ponerla como base para los nuevos aprendizajes. También valorar y validar la generación de comunidades de aprendizaje entre pares. La posibilidad de compartir y conocer las experiencias entre docentes y actores del sistema educativo de todo Chile ha sido una de las características de nuestras propuestas, generando con esto una construcción de espacios contextualizados a la realidad de los participantes de las JAP.

¿Qué destrezas y competencias son necesarias hoy en día para los profesores y profesoras del siglo XXI?
-Existe mucha literatura que se refiere al necesario desarrollo de competencias duras y blandas de los docentes para el desarrollo de su trabajo. Nuestra perspectiva está focalizada en propiciar una nueva capacidad de vinculación entre los docentes y sus estudiantes, a partir de la comprensión de las características y necesidades de los estudiantes del hoy, de sus formas de socialización, en cada contexto concreto, en el entendido de que ellos son el centro de su quehacer. Por tanto, más allá, o junto con la adquisición de nuevos conocimientos, innovadoras metodologías de enseñanza y evaluación y desarrollo de competencias en el área de las tecnologías digitales, lo necesario es generar una práctica docente que contribuya a la formación de ciudadanos íntegros, reflexivos y comprometidos con su entorno social. Ello implica comprender a la escuela como un espacio de ejercicio de la ciudadanía, y a los docentes como formadores de ciudadanos del siglo XXI.

-¿Por qué deberían cursar este programa?
-Porque representa una oportunidad de compartir con profesionales de todo Chile, otorgando la posibilidad de vincularse directamente con la vanguardia en temas educacionales, la excelencia de propuestas formativas en diversas temáticas, desarrolladas por destacados académicos de diversas unidades de nuestra casa de estudios, además de especialistas en educación. Por tanto, es una invitación a encontrarse, a reflexionar sobre el propio quehacer desde una perspectiva crítica, a dotarse de nuevas ideas, nuevas herramientas didácticas, a actualizarse en temáticas que contribuyen directamente con su desarrollo profesional, y por ende en los aprendizajes de los estudiantes.

-¿En el debate actual cómo ve la formación de profesores, punto que es tan discutido sobre todo en la carrera Docente?
-Es una pregunta muy amplia. En lo sustancial, creemos que en el actual contexto de los avances que ha implicado la creación de un sistema de desarrollo profesional docente, lo central es la valoración del continuo formativo, que hoy se visibiliza como un elemento sustancial de las trayectorias laborales que construyen los docentes en el ejercicio de su profesión. Es decir, la vinculación del continuo formativo con trayectoria profesional implica comprender la profesión docente como un proceso de formación continua. Ello implica superar la lógica de la educación continua como perfeccionamiento constituido por eventos episódicos sujetos a la voluntad individual. Hoy el Estado asume el perfeccionamiento no solo como una necesidad sino como un derecho de los docentes, particularmente de los del sector público.