“Eso de ‘es un súper buen músico, pero como persona…’, ¿qué es esa hueá? Yo no puedo separar al hombre o a la mujer de su obra. ¿Cómo se hace eso? ¿Acaso el escritor cuando escribe es otra persona? ¿O el cantante cuando canta es otra persona? ¿O el bailarín cuando baila es otra persona? El hombre cuando hace lo que ama es él mismo, él mismo como nunca. En su obra es dueño y esclavo de sí mismo como nunca antes”.
-Cristóbal Briceño, abril 2015

Era un día de mediados de febrero de este año. Daniel “Chimbe” de la Fuente (batería), Francisco “Flaco” Rojas (teclados) y Cristóbal Briceño (voz y guitarra) se encontraban en los estudios de MQLTV grabando una pequeña sesión semi-acústica, en la cual presentarían por primera vez en público ‘Gehena’, canción que a la larga se convertiría en el primer single del disco que lanzaron hoy ante una expectación que los tuvo convertidos en trending topic.

Ese día, y antes de que comenzara la grabación, una entusiasta estudiante de Periodismo le pidió a Briceño si es que lo podía grabar mandando un saludo y una invitación en video para un evento feminista que se realizaría en su universidad, a lo cual amablemente aceptó. Para muchos de sus ahora ex fans ese momento marcó una bisagra. La relación con el músico -y, por añadidura, con su banda principal- nunca volvió a ser la misma.

¿Más se fortalece?

“El hombre puede” (Quemasucabeza, 2016) es el nombre del tercer disco de Ases Falsos, estrenado hoy vía YouTube para Chile y el resto de países de hablahispana. Un álbum con un título particularmente controversial, a sabiendas de la polémica generada a principios de este año, pero también por el avance que ha tenido el feminismo visibilizando las desigualdades de género, los abusos sexuales y los femicidios que son pan de cada día en todo el mundo.

Hay gente que ya no quiere saber nada más de Briceño ni de nada que lo represente. Sus opiniones respecto al rol de la mujer en la sociedad y al patriarcado han afectado también a su obra, la cual incluye a Los Mil Jinetes, Las Chaquetas Amarillas, Dúo Niágara, La Estrella Solitaria y su proyecto solista. Sin ir tan lejos, en una entrevista otorgada a El Ciudadano hace un par de días, Briceño volvió a incendiar la pradera de las redes sociales con su llamado a no votar en las elecciones municipales, justamente un tópico presente en ‘Sal de ahí’, una de las canciones anclas de este nuevo trabajo.

Así, por ejemplo, se pueden leer letras llenas de moral (o moralina, según quién lo tome): la recién mencionada ‘Sal de ahí’, track 3 y candidato a single, es un explícito llamado a no participar de la democracia representativa. O ‘Más se fortalece’, track 5, que es prácticamente un editorial donde dispara artillería contra la cacofonía de sus críticos en redes sociales. De hecho, se llama “El hombre puede” porque es una frase incrustada en la fachada de un monasterio gnóstico, el mismo que ilustra la portada del álbum y que da cuenta de la búsqueda filosófica de Briceño, influenciada por Jorge Luis Borges, el escritor taoísta Chuang Tse o incluso el nazista chileno Miguel Serrano. En las letras hay versos con temáticas cristianas (‘Subyugado’), judías (‘Gehena’, el purgatorio judaísta) e hinduístas (‘Chakras’).

Tal como él mismo dice, disociar su obra de su persona es un trabajo fútil. Al igual que en sus declaraciones a la prensa, en cada composición está su esencia: su estilo letrístico es mucho más cercano a la crónica periodística que a la narrativa de ficción o a la lírica tradicional de la canción pop, cuando no extremadamente semejante a la pluma de la columna de opinión.

No obstante, y más allá de su clara importancia como creador, es injusto sopesar el disco en torno a la figura de Cristóbal Briceño. Dada la multiplicidad de proyectos en que se mueve el compositor, él mismo tomó la determinación de ceder a Martín del Real -guitarrista, multiinstrumentista y productor- el cargo de director musical de la banda, quedando Briceño con un puesto medio en el trajín operativo dentro de la agrupación. Ases Falsos no es sinónimo de Cristóbal Briceño, claro que no.

Discurso y estética

Por primera vez un álbum de Ases Falsos será editado en vinilo. Por lo mismo, el tracklist está pensado en función a las dos caras que tendrá el super 45. El lado A concentra un sonido rockero como nunca antes se le había escuchado a la banda, con influencias que remiten a Pixies, Pavement y Nirvana incluso. En el lado B hay un sonido más cercano al soul, a la balada anglo y al llamado AOR (adult oriented rock).

‘Chakras’, la primera canción, es un golpe a la mandíbula de menos de dos minutos de duración. Con un ritmo y melodías vocales cercanas al punk rock comercial de los ’90 como Green Day, desde un comienzo denota el ánimo guitarrero de este trabajo. En su primera intervención es posible notar la fortaleza interpretativa del “Chimbe”, Andrés de la Fuente, quien despliega seguridad, energía y talento en cada baquetazo.

‘Gehena’, el ya estrenado adelanto, tiene una vocación de intro de animé, lo que implica un rock disfrazado de pop con precisos arreglos de teclado de Francisco Rojas. ‘Sal de ahí’, la polémica canción en contra del sufragio universal, es una saltarina pieza con un poco a The Clash y harto de Pixies. En ‘Subyugado’ -un hit seguro, también candidato a single- y ‘Más se fortalece’ prevalecen las guitarras estridentes y distorsionadas, con la particularidad que éste último termina con un solitario piano que resiste hasta el final, como en ‘Epic’ de Faith No More.

La segunda parte comienza con ‘Fría’, una oda a la cerveza helada, la que con elegantes adornos de teclados y guitarras deja oir el tono más pausado de esta sección de canciones. La siguiente, ‘Mucho más mío’, es un emotivo soul que también postula a la mejor canción del disco y que fue co-compuesto por Del Real. ‘Antes sí, ahora no’ es juguetona y oreja, donde el fiato de la banda queda de manifiesto en cada decisión sonora, como lo hace el sencillo pero presente bajo de Simón Sánchez. Mismo espíritu es el que tiene ‘Creo que no creo’: una canción simple, no tan efusiva, pero aún así lo suficientemente vitalizante como para alegrar la vida.

En cuanto a la producción, el pulcro trabajo de Martín del Real resalta en cada escucha, sentando una declaración de principios musicales en cada segundo, sonando potente cuando tiene que hacerlo y reposado cuando corresponde. Ese es el caso de la última, ‘Trato hecho’, de las pocas canciones donde no hay guitarra eléctrica y la acústica predomina. Hay algo del espíritu del ‘Machine Head’ de Deep Purple en este disco, el cual sin necesidad de tantas capas de instrumentos lograba sonar potente. Justamente, en el mencionado track final hay un solo de órgano de Rojas que funciona como un homenaje al fallecido tecladista Jon Lord.

Cristóbal Briceño sentencia líneas editoriales en cada entrevista, declaración o letra de canción que realiza, muchas de las cuales están totalmente en las antípodas de lo que creemos, por ejemplo, en este medio. En un país donde la violencia de género se manifiesta no sólo en violaciones y abusos sino también en asesinatos -el año 2015 se cometieron 58 femicidios en Chile-, la trivialización de las luchas feministas por parte del vocalista podrían desanimar cualquier escucha de su trabajo. Pero tal como él mismo dijo, la obra es inseparable del autor, y en este caso el esmerado trabajo de tres intérpretes-arreglistas (Sánchez, Rojas, De la Fuente) y un productor (Del Real) no puede ser echado al tacho de la basura por un discurso con el que no concordamos. Porque si estuviéramos obligados a escuchar o leer sólo a los artistas con los que estamos ideológicamente de acuerdo, la estética no importaría nada.

Y este disco, estéticamente, vaya que está bueno.

Ases Falsos – El Hombre Puede (Quemasucabeza, 2016)

1. Chakras (1:55)
2. Gehena (2:38)
3. Sal de ahí (3:10)
4. Subyugado (4:13)
5. Más se fortalece (5:29)
6. Fría (4:07)
7. Mucho más mío (4:22)
8. Antes sí, ahora no (3:00)
9. Creo que no creo (4:02)
10. Trato hecho (4:29)