Es un gesto que tiene incorporado, habituado. Entre pausa y pausa al hablar, Tadeo se pasa los dedos abiertos por la cabeza como si estuviese surcándose el cabello. Habla mucho, se atropella, pero tiene las ideas en orden. Vive en Valparaíso, la comuna que el pasado domingo 23 de octubre eligió como alcalde al joven independiente de 31 años, Jorge Sharp, por el que Tadeo afirmó hubiese votado, si pudiera, porque tiene apenas 14 años y cursa octavo básico en el Liceo Eduardo de la Barra.

Fue en junio cuando apareció protagonizando un video en que, arriba de un trole porteño, explica a los pasajeros algunas de las demandas estudiantiles con tal nivel de claridad y dominio que termina siendo aplaudido espontáneamente. Ese carisma fue lo que motivó a Chilevisión a convocarlo para participar dando su opinión en “Modo Termómetro”, el estelar noticioso revival de “El Termómetro”, antiguo programa de televisión que surgió en 2000, el mismo año en que Tadeo estaba naciendo en México, el país al que fue exiliado su abuelo durante la dictadura militar.

A cinco días de las elecciones con la mayor tasa de abstención (65%) desde 1990, Tadeo Villanueva habla de cómo los niños y jóvenes chilenos se enfrentan a la política y a la sociedad que actualmente les estamos heredando.

-Te has hecho conocido por tener sólo 14 años y levantar análisis críticos sobre la sociedad chilena en un país en donde, lamentablemente, la edad importa mucho al momento de opinar. ¿Cómo ves tú a tu generación hoy en día, comparada con décadas anteriores?
En los años 90 se vivía con un poco de miedo, siempre que tuvieras opiniones que se diferenciaran al régimen. Una vez retornada la democracia, entre comillas, se podría decir que existió un poco más de libertad, pero en los años 90 se vivió una despolitización gigantesca, por lo menos el movimiento estudiantil estuvo prácticamente acabado, muerto, y fue recién en 2001 en que se empiezan a movilizar más los estudiantes secundarios. Hoy en día hay muchos niños que son enérgicamente participativos, y opinan mucho dentro de los liceos; niñas que desde pequeñas se consideran feministas, niños que desde pequeños se consideran feministas, o niños y niñas que luchan por la demanda del mundo estudiantil.

-Hoy las nuevas generaciones son más participativas, pero también existe un mayor grado de violencia o de falta de empatía y la proliferación de niños participando en actos delictuales. ¿Cuál es tu opinión sobre eso?
Bueno, me da lástima que se hayan visto casi perjudicados por el modelo de vida que siguieron, me da mucha pena. Yo nunca me podría poner en una situación como la que vivió el “Cisarro”, por ejemplo, tiene que ver con los problemas que él tuvo de pequeño y ahora de más grande. En ese sentido creo en la “educación sentimental”, el fomento del sentimiento de empatía entre niños que están despojados de un parentesco emocional con sus pares.

-La violencia también se está respondiendo con violencia. ¿Tú participarías de una detención ciudadana?
Yo perfectamente te podría decir ahora mismo que no, que no sería capaz de hacerle daño a otra persona de esa forma. Pero por ejemplo si tuviera en frente a alguien que golpeó, secuestró o agredió a mi mamá o a mi hermano, no sabría, porque como bien dice la frase: “otra cosa es con guitarra”.

-Pero hoy las personas están golpeando en masa a otras personas por robar un teléfono, por ejemplo.
Es que hoy en Chile se están viendo a las personas que delinquen como lacras de la sociedad, como un germen que debe ser erradicado totalmente. Pero se intenta erradicar con la burda conclusión de simplemente matando a los o las actuales delincuentes más que analizando el problema de raíz de donde se arraiga y nace la delincuencia. Evidentemente ese es un problema mucho más difícil de solucionar que otras de las temáticas que estén en agenda pública, ya que esto es algo que conlleva básicamente a una reestructuración completa de la sociedad en la cual vivimos.

-¿Y sociedades como la que hay en Bolivia, Ecuador, Venezuela o Cuba son un modelo de reestructuración a seguir según tú?
Por lo menos en el caso de la mayoría de esos países, desde que inician sus gobiernos, han subido los índices sociales y mejorado la calidad de vida, exceptuando a Venezuela que ha tenido muchas crisis internas y problemáticas. Pero Bolivia, Ecuador y Cuba tienen hoy día los índices más altos de América Latina. Cuba tiene hoy los índices más altos de educación pública, a pesar de que tenga un poco restringida la libertad de expresión y todavía tengan un sistema unipartidista. Ecuador también ha logrado erradicar un alto índice de pobreza que existía cuando llegó a la presidencia Rafael Correa. El presidente Evo Morales ha podido conllevar situaciones bastante complejas de solucionar en un país tan pobre como lo es Bolivia, aunque acá en Chile es muy odiado por el tema de la demanda marítima.

En 2010 Tadeo Villanueva llegó a Chile. Durante una década había crecido en México, lugar en el que se radicó su abuelo mirista y al que, tiempo después llegó también su madre. La historia de su abuelo es como “Historia de un Oso”, el cortometraje animado chileno que se llevó el Oscar en febrero de este año y que ha servido para que muchas generaciones nacidas en democracia conozcan o profundicen sobre la dictadura militar en nuestro país.

-¿Cómo ves a tu generación enfrentada al tema de la dictadura chilena?
Siento que tienen respeto ante las situaciones de la dictadura, pero igualmente no están tan adentrados en lo que fueron realmente las violaciones a los derechos humanos en ese entonces, y la reestructuración total de un sistema donde Chile fue el laboratorio del neoliberalismo.

-Pero hay muchos que dicen que es necesario perdonar y dejar el pasado atrás para seguir avanzando.
Es que evidentemente hoy día seguimos viviendo con pilares que fueron instaurados en dictadura, el modelo educacional chileno que tenemos, el sistema de salud pública que en deficiencia en comparación con la salud privada, las pensiones, la ley reservada del cobre que le aporta innumerable cantidades de dinero a los militares, son cosas que nacieron y siguen existiendo desde la dictadura. Yo siento que para moverse hacia adelante, entre comillas, se necesitan solucionar todas las problemáticas que le causó a Chile ese nefasto gobierno. Y en cuanto al tema de las violaciones a los derechos humanos, yo estoy plenamente de acuerdo con todas las familias que están pidiendo justicia y espero que se cumplan las condenas para las personas que torturaron, que mataron, que violaron, tanto física como psicológicamente, a miles de chilenos y chilenas.

-¿Por qué crees que no ha habido justicia, que las cosas no han cambiado?
En cuanto al tema de justicia no podría decir por qué, supongo que tiene que ver un poco con que dentro de la Concertación está la bancada más grande, que es la DC, que se caracterizó por apoyar el golpe en 1973 y por tener muchas historias oscuras. Diría principalmente que a lo mejor es por eso. Y en cuanto a los pilares que hoy siguen instaurados y que son la estructura de la sociedad chilena, es porque la Concertación, a lo largo de sus mandatos, ha efectuado una conservación del modelo sólo haciendo pequeñas correcciones pero no cambios estructurales y profundos como a mí me gustaría que se realizaran.

El conocido grupo musical puertorriqueño Calle 13, reza en una de sus canciones “estudié en escuela pública y también en privada, por eso es que en la calle me salen bien las jugadas”. Y es tal vez esa mescolanza formativa la que hace tan atractivo el discurso de Tadeo Villanueva. Luego de siete años estudiando en colegios particulares, en 2016 y arrastrado por las necesidad de participar del movimiento estudiantil, se cambió al Liceo Eduardo de la Barra, ubicado en Avenida Colón, pleno corazón del plan de Valparaíso.

-¿Tú crees que las diferencias existentes entre un liceo municipal y un colegio particular influyen en la formación de un niño o niña y su futuro?
Hoy en día, en cuanto a entrar a la universidad, completamente. Los estándares académicos que diferencian la educación pública de la privada son gigantescos, abismales, realmente son muy grandes, pero aún así yo estoy completamente comprometido con la educación pública en cuanto a la formación humana. En la educación pública existe mucha más concientización. Yo recuerdo que en la escuela privada casi nunca se podía conversar con otra persona temas de contingencia, de lo que afecta a la mayoría la población, y hoy día en el liceo se puede conversar con cualquier persona, y eso es algo que yo recalco mucho.

-Y tú, ¿qué opinión tienes de la política actual?
A mí me parece indignante que hoy en día se siga discutiendo la política como lo dijo una vez un señor en un foro: que hoy los partidos políticos son acordeones, deciden abrirse cuando hay períodos de campaña y ser totalmente transparentes y democráticos, pero cuando tienen que ejercer los cargos se vuelven cuatro años de malas administraciones, para cuando está terminando el período empezar a hacer algunos gestos buenos y volver a abrir sus propuestas y así poder entrar en conexión nuevamente con la gente. Hoy en día la política institucional es terrible, la mayoría de los candidatos hacen propaganda como si fueran una promoción de pizza 2×1. Te pasan un flyer en la calle y te dicen “mire, este es un producto más nuevo, por favor vote por nosotros y prometemos entregarle todas las cosas que salen ahí”, sin explicar realmente el proyecto que quieren establecer. Se ha vuelto una política de administración burocrática para poder cobrar altos sueldos. Es lamentable que hoy en día en Chile exista esta situación, pero espero que con el paso de los años las mismas personas vayan empoderándose de la política en forma transparente, con propuestas que puedan explicar y que la gente se sienta identificada con la política y sea partícipe de ella. Hoy en día no me gusta la situación electoral de Chile, pero siento que eso perfectamente se puede cambiar.

-¿Por la vía electoral o por otra vía?
En estos momentos no creo que Chile o ningún país del mundo esté preparado para hacer una revolución armada, por ejemplo. Hay muchos y muchas jóvenes que se sienten identificados con las situaciones que pasaron en Rusia, en Cuba, en Vietnam, en China, qué se yo. Pero yo me considero más un socialista democrático.

-¿Y por quién votarías para Presidente si pudieras hacerlo en 2018?
La verdad es que no iría a votar. Obviamente ni Lagos ni Piñera van de la mano con lo que yo critico. Guillier es una alternativa más decente podrían decir algunos, pero no he estudiado bien sus propuestas. Por ahora no hay ningún candidato que me convenza. Habrá que ver qué pasa.

-¿Qué nombre te gustaría que estuviera en la papeleta?
Es que va más allá de un nombre, yo creo que es un proyecto el que se tiene que establecer, porque el nombre es una proyección del programa que se quiere efectuar y los cambios que se están proponiendo. Tú me puedes decir que pongamos a Pepito Pérez, pero él nunca ha sido una persona que haga propuestas críticas y que tenga pensamientos analíticos muy fuertes, pero si Pepito está representando un proyecto que realmente puede cambiar para bien la situación de Chile y el país, votaría por él. Más que una persona, yo busco un proyecto que nos integre a todos, que integre a la comunidad y que haga los cambios necesarios que Chile necesita.

-Y actualmente, de los proyectos que existen, ¿cual es el que más te gusta?
Me gusta la alternativa del Frente Amplio, pero obviamente aún no está conformado, sé que están trabajando juntos en algunos proyectos y en las listas de federaciones, pero Frente Amplio ya formado, con ideas políticas aún no existe. Hay que ver cómo se desarrolla todo.

-¿Con qué personajes mundiales te identificas?
En cuanto a políticos, me gusta muchísimo Pablo Iglesias y el proceso que se está llevando en España con Podemos. También me gusta Mujica, siento que es una persona muy seria y que responde de forma muy honesta. Y me agrada mucho la literatura, me gusta muchísimo Pedro Lemebel y Galeano, ellos son los dos escritores que más me han marcado.

Luego de sus apariciones televisivas, en una de las que increpó argumentativamente al diputado RN Gonzalo Fuenzalida, el muchacho fue criticado y alabado por los usuarios de las redes sociales que, desde un bando u otro coincidían en su capacidad oratoria. La “popularidad” no lo obnubila, los medios tampoco. Lo han llamado harto, pero Tadeo no confía mucho en la prensa chilena. Hace unos días apareció en una entrevista cuyo título le molestó profundamente. “Se sacó de contexto una frase que en verdad más que para agredir al personaje involucrado era para halagar su trabajo. Pero los medios son así, sensacionalistas”, dice con voz ronca el niño porteño que quiere estudiar Literatura o Filosofía. Aún no se decide, le quedan cuatro años para hacerlo todavía.