El día de ayer la Superintendencia de Bancos e Instituciones Financieras informó que, de acuerdo a su balance de información financiera mensual, las ganancias del Banco de Crédito e Inversiones (BCI) ascendieron a US$254.142 durante septiembre, siento el tercero en el ranking con mejores resultados detrás del Banco de Chile (US$428.215 millones) y Banco Santander (US$363.718). No fue la única noticia para el banco propiedad de Grupo Yarur: por segunda vez en el semestre, un Juzgado del Trabajo lo sancionó por prácticas antisindicales en contra de sus trabajadores. 

La nueva sentencia es otro coletazo de la larga marcha de más de 50 días de este año, luego de que se agotaran todas las instancias de negociación colectiva con el Sindicato Nº1 BCI. “Yarur le da millones a la UDI, pero con nosotros no negocia”, denunció durante mayo pasado la presidenta del sindicato, Carolina Guerra, en El Desconcierto, aludiendo al poder económico y político del dueño del banco, Luis Enrique Yarur, quien declaró como imputado en enero de 2016 por el financiamiento ilegal de la política en el marco del Caso Penta.

“Yo tengo afinidad por un partido político que es la UDI y por lo tanto presumo que todos estos aportes son para personas de dicha agrupación”, declaró el empresario a la prensa luego de prestar testimonio a la Fiscalía. El poderío de Yarur se vio expresado en la negativa a negociar y el bloqueo informativo que acusaron desde el sindicato: la huelga, que inició el 30 de mayo, finalizó recién el 26 de julio cuando la gerencia se abrió por fin a conversar.

Sin embargo, a lo largo de los 58 días de huelga el banco BCI incurrió en reiterativas prácticas antisindicales de acuerdo a tribunales. Así, el 15 de septiembre fueron sancionados por organizar charlas para amedrentar a los trabajadores. “Incluso hicieron un manual antisindical, donde explicaban a los ejecutivos formas en las que podían no adherir a la huelga y reemplazar, así como boicotear la actividad del sindicato”, explicó a El Desconcierto Nathaly Sepúlveda, dirigenta que actualmente enfrenta un juicio por desafuero desde el banco.

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El día de ayer, en tanto, el 2º Juzgado de Letras del Trabajo de Santiago se refirió a otra actividad antisindical de BCI: el reemplazo de trabajadores en huelga. En la sentencia se puede leer que a inicios de junio, cuando llevaban sólo unos días de huelga, “el sindicato denunció reemplazó de trabajadores con personal interno , cumpliendo otras labores”. La Dirección del Trabajo realizó una visita y constató el hecho: BCI trasladó a cientos de trabajadores desde la sucursal de Alameda 2432 a Holanda 100, en Providencia. No contentos con eso, los trabajadores trasladados para romper la huelga vieron aumentada su carga de trabajo, ya que como ejecutivos de callcenter antes tenían derecho a 5 minutos entre cada llamada, y durante la movilización eso se redujo a sólo 5 segundos.

El tribunal señala que, al reemplazar a los trabajadores en huelga, BCI actuó lesionando la libertad sindical, ya que debilitó “el movimiento sindical y especialmente la huelga legalmente votada en un proceso de negociación colectiva reglado”. Al respecto, Ignacio Larraín Bonta, gerente del telecanal de BCI, declaró a tribunales que el traslado de trabajadores no fue para reemplazar a los huelguistas, sino que se debió a “una manifestación no autorizada con lienzos, pancartas y aparatos sonoros entorpeciendo el libre acceso a de call center y telecanal, no logrando un dialogó, solicitando presencia de personal de fuerzas especiales”, para lo que presentó un certificado de la 3a Comisaría de Santiago. Esta versión fue desestimada por la jueza titular, Carolina Luengo.

“Obviamente los trabajadores en huelga estaban siendo vulnerados y nuestros derechos no se estaban respetando. Eso nos llevó a una huelga tan larga”, explica Nathaly Sepúlveda. Desde el Sindicato Nº1 BCI están atentos al desarrollo de otras 3 denuncias por prácticas antisindicales durante la huelga, las que se deberían resolver durante lo que queda del año. “Estamos esperanzados de que se haga justicia, algo que esperábamos después de tanta vulneración”, agrega Sepúlveda. Actualmente también acompañan a una trabajadora que está en proceso de desafuero, pese a estar con postnatal. “No son un banco diferente, como dice su propaganda: les da lo mismo lo que pase con sus trabajadores”, dice Nathaly.