El debate sobre “el alto precio de los libros en nuestro país” está instalado hace un buen tiempo y hoy, en la práctica, pareciera ser algo del pasado. La asociación Editores de Chile, buscando nuevos caminos para acercar la producción nacional al público, ofrece una rica y variada muestra de más de 890 títulos “sin IVA” con un precio promedio de $9.900 en su stand colectivo de FILSA 2016, hasta el próximo domingo 6 de noviembre, en la nave central de la Estación Mapocho.

El principal problema del libro en nuestro país no es un problema de precios, declara el presidente de Editores de Chile Paulo Slachevsky, es un problema de valoración simbólica del libro chileno. En la asociación hicimos en dos oportunidades estudios sobre el precio promedio del libro producido en nuestro país, hoy estamos cerca de los $10.000 y sin duda, para una parte de la población que tiene muy pocos recursos eso puede ser elevado. Pero una parte significativa de la población, agrega Slachevsky, gasta diez mil pesos en otros productos de la canasta de consumo sin ningún problema y cuando se trata de un libro, a veces lo considera caro. Es porque se ha perdido justamente en nuestro país la valoración de la importancia del libro, para el desarrollo de la persona y para el desarrollo también del país.

Leer y escribir es lo que nos hace personas, declaró el escritor brasilero Paulo Lins durante su charla en la reciente 5ª Primavera del Libro en el Parque Bustamante. Los animales comen y defecan, se comunican y se reproducen: nosotros hacemos lo mismo ¿Qué nos hace diferentes? La capacidad de escribir y leer, comentó Lins, los libros son fundamentales para desarrollarnos individual y socialmente.

Creemos también que si fortalecemos la industria nacional, podemos demostrar que el libro chileno no cuesta caro, agrega Slachevsky, porque el libro que llega de afuera muchas veces cuesta muy caro y como la gente no ve en primera línea al libro chileno, identifica al libro como algo de precio elevado. Si ponemos más en relieve la producción nacional, declara el presidente de Editores de Chile, nos vamos a dar cuenta que es muy asequible: en el stand que tenemos como asociación en FILSA 2016, el precio promedio es del orden de los $9.900 si consideramos el valor “sin IVA” que ofrecemos. La suma de catálogos, porque el stand colectivo asocia a más de 30 sellos nacionales, incluye más de 890 obras y aunque el precio promedio bordea los diez mil pesos, hay más de 200 títulos cuyo valor rebajado es de seis mil pesos o menos. Por ejemplo: Locas mujeres de Gabriela Mistral cuesta $2.000 y Un puñado de cenizas de Nicanor Parra o Chilenas de Claudio Bertoni están a cinco mil pesos. Es posible acceder a los libros sin tener grandes recursos económicos.

El stand de Editores de Chile, ubicado en la nave central del Centro Cultural Estación Mapocho, ofrece una bibliodiversidad que muestra que en Chile se crea, se piensa y se edita. Muchas veces eso no se ve porque no queda en el primer plano, destaca Slachevsky. Es muy importante potenciar la producción editorial nacional y FILSA 2016 es una gran oportunidad para hacerlo, para romper un poco con el colonialismo cultural que nos domina y que nos hace de repente poner lo que viene de afuera (lo que viene del Norte) al centro.

Hace casi un mes Editores de Chile realizó la 5ª Primavera del Libro en el Parque Bustamante de la comuna de Providencia: en cinco días y con entrada gratuita la feria convocó a más de 20.000 asistentes. 114 editoriales nacionales ofrecieron al público sus diversos catálogos con títulos que, en su amplia mayoría, están fuera del circuito comercial de las grandes librerías de franquicia. Hoy repiten la fórmula, con precios rebajados e invitando al público a que asista a la Estación Mapocho de manera gratuita. ¿Cómo? A través de su página web y también de sus redes sociales, difunden invitaciones a las actividades de la FILSA 2016, invitaciones que los interesados en asistir pueden utilizar imprimiendo o mostrando desde sus teléfonos en la entrada: para ingresar sin costo a la Estación Mapocho.