Apenas un par de horas antes de la hora estipulada para la votación, la portada llevaba la frase con letras grandes: “Allamand ataca proyecto de cambio de sexo a menores de 18”. El titular expone lo que algunos parlamentarios de la UDI, RN y la DC consideran como una “paradoja”: “Bajo los 18 años no pueden manejar ni bajo los 16 no es posible casarse ni siquiera con autorización de los padres. No pueden comer comida chatarra en el colegio pero sí podrá solicitar el cambio de sexo en el registro”.

La cuña, dicha por el mismo Andrés Allamand, va en concordancia con lo que han planteado otros personeros de la derecha chilena. El UDI Iván Moreira, por ejemplo, anunció en Twitter que “en nombre del Pueblo Cristiano rechazaré la Ley aberrante de Identidad de Género. Diré NO en Votación en Senado”

La moción a la cual ambos políticos hacen referencia es la Ley de Identidad de Género, iniciativa que fue presentada originalmente en mayo del 2013 por los entonces senadores Camilo Escalona, Ximena Rincón, Lily Pérez, Juan Pablo Letelier y Ricardo Lagos Weber y que ayer se habría votado por tercera vez en tres años.

Pero la votación finalmente no se realizó: a última hora, la sesión se suspendió, dilatando una vez más el proyecto de ley y enviándolo de vuelta a la comisión de Derechos Humanos del Senado. Ahora se abre un nuevo periodo de indicaciones que durará hasta el 21 de noviembre; la votación, en tanto, se posterga hasta el 13 de diciembre.

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Transfobia: “Protección de la infancia”

Las razones que explicarían esta cuarta postergación no son del todo claras, pero para Franco Fuica, vicepresidente de la agrupación OTD Chile (Organizando Trans Diversidades), las declaraciones de Allamand en el diario La Segunda pesaron en el aplazamiento de la ley. La crítica al “cambio de sexo a menores de 18 años” hizo eco en los grupos de presión conservadores, quienes se movilizaron en el lobby del Congreso para volver a dilatar la iniciativa.

La gente de la UDI, RN y la DC no entienden el tema particular que no se trata de la educación de los niños, sino que de la identidad de género. Ahí está el emplazamiento que creemos ha provocado la dilación al proceso de la ley, no creo que sea algo tan urdido, sino que únicamente con el fin de dilatar y ganar tiempo”, explica Fuica.

OTD Chile ha recalcado que “mediante un gran despliegue de trabajo activista, se consolidó el trámite despatologizante y en sede administrativa para personas adultas. Sin embargo, la lucha por un proyecto que satisfaga los estándares de derechos humanos no termina ahí, -ha costado mucho incluir a niños, niñas y adolescentes en la propuesta final debido a que ‘la transfobia se ha empecinado en disfrazarse de «protección de la infancia» con el propósito de denegar derechos fundamentales’”.

La dignidad de las personas es otro elemento que muchos grupos LGBT considera que el proyecto pasa a llevar en su estado actual. En el texto, por ejemplo, se exige un informe de salud mental “que descarte la presencia de trastornos de personalidad que le estén provocando una convicción errónea sobre su identidad de género”. También exige un informe psicológico que descarte la influencia determinante de la voluntad de las personas adultas en la solicitud del niño o la niña. Del mismo modo, se pide un informe que acredite que el o la menor y su entorno familiar han recibido acompañamiento u orientación especialista por, al menos, un año previo a la solicitud.

Estos puntos en particular responden a la presión ejercida desde la UDI, RN y la DC, quienes han hecho todo lo posible por frenar la posibilidad de que los menores de de edad tengan derecho a una identidad de género. A eso responde la jugada realizada mediante los dichos de Allamand en la segunda y el lobby para suspender el debate, el cual iba a revisar punto por punto la iniciativa parlamentaria con la presencia de varios grupos LGBT en las tribunas del Congreso.

Franco Fuica señala que fue justamente en la reunión de comité donde se tomó la determinación. “De hecho, en la mañana todavía no se sabía si se votaba o no, habían rumores, pero lo de Allamand en contra fue determinante”. El dirigente apunta que esta forma de dilatar la discusión responde al desconocimiento que hay tanto del proyecto como de la realidad de los niños y niñas trans en Chile. “Acá el tema no se trata de imponerle a todos los niños y niñas adolescentes que sean trans, sino darle el derecho a las personas que lo sientan. Hay un tema de no entender que es una ley que amplia tus derechos y no que los restringe, no obliga a personas a adherir a algo que no sienten. Hay un problema de no entender, de desconocimiento”, explica Fuica.

-¿Cuáles son los pasos que ustedes como OTD Chile seguirán de cara al nuevo periodo de indicaciones en la Comisión de DDHH?

“Nosotros vamos a tratar de reunirnos con el ejecutivo, ver si es que hay alguna decisión que fortalecer o que se pueda dar a entender de mejor manera, de tal forma de resguardar el proyecto. Para nosotros una de las cosas más importantes es el proyecto de niños y niñas adolescente. Que se caiga eso sería terrible, pues son muchos y muchas las niñas adolescentes que, en este caso, necesitan una identidad que los reconozca”.