El 4 de noviembre de 1980 se firmó el decretó que instaló las AFP en el país. 36 años después, y en esa misma fecha, cientos de miles de chilenos se manifestaron con un paro productivo a lo largo del país, rebelándose contra el sistema de pensiones instaurado por José Piñera.

Al mismo tiempo que los chilenos y chilenas se manifestaban, el ideólogo de las AFP, que regresó a principios de año al país para defender públicamente el legado que dejó cuando fue ministro de Pinochet, aprovechaba de relanzar Economía y Sociedad, una revista fundada originalmente en 1978, poco antes de asumir su cargo en el gobierno dictatorial.

En la editorial, llamada “Chile: lo que está en juego”, habla de la “tragedia” que afecta al país frente a la disminución de las cifras de crecimiento y libertad económica, culpando al gobierno de su hermano Sebastián de poner el foco de los problemas económicos del país en la desigualdad, cambiando así el rumbo de las políticas públicas, afirmando que “esa creencia condujo a la paralización de las reformas estructurales y al innecesario y dañino desanclaje de la tasa de impuesto a las empresas”.

“Derrotando la pobreza con la libertad” es el lema del economista, quien además hizo un llamado a poner el foco en disminuir las cifras de pobreza y no en la desigualdad. “Después de todo, nadie muere de desigualdad, mientras que, en estos días, comprobamos que 1.300 niños han muerto, en ultimo término, de extrema pobreza”, señaló, refiriéndose al destape de la crisis que se vive en el Sename.

En la editoral, incluye un mensaje para el gobierno que venga:  “En este panorama desolador, hay un destello de esperanza: Aunque el ‘milagro’ económico chileno de crecer al 7% ha sido sepultado por la clase política, todavía vive el modelo económico de libre mercado”.