Con fecha 28 de noviembre el Contralor General de la República, Jorge Bermúdez, firmó la resolución que ratifica la destitución del académico Fernando Ramírez Morales de su cargo de profesor titular de la Universidad de Chile. Ramírez había acudido hasta esta última instancia a través de su abogado, Ramón Sepúlveda Castillo, para intentar revertir los resultados del sumario en su contra luego de que una alumna lo denunciara por acoso, lo que generó a su vez una seguidilla de acusaciones en su contra de ex alumnas y colaboradoras.

“La fiscal era feminista”, acusó el destituido -ahora oficialmente- académico en La Segunda el 25 de octubre pasado. Pese a que ese es el sustento de su defensa frente a la opinión pública, ante Contraloría el abogado de Ramírez Morales apuntó a distintas cuestiones de forma para tratar de invalidar el resultado del sumario de la Facultad de Filosofía y Humanidades.

En distintos párrafos, el dictamen de la Contraloría General de la República desestima, primero, el reclamo de Ramírez de que los cargos en su contra serían imprecisos, toda vez que como acusado, el ex académico realizó sus descargos y ejerció “debidamente su derecho a defensa, según consta a fojas 253 y siguientes, por lo que debe desestimarse tal alegación”, señala el texto. Otro de los reclamos era que en la prueba documental presentada por la alumna que denunció, María Ignacia León, ella añadió comentarios manuscritos, cuestión que el contralor Bermúdez desestimó como algo que afectara la imparcialidad de la fiscal.

Así, una vez ratificada su destitución, Fernando Ramírez no podrá ejercer en reparticiones públicas en un plazo de cinco años. Sin embargo, la Contraloría no es la única vía que contempló el experto en geografía histórica. Como reveló hace semanas El Desconcierto, el académico además se querelló contra cuatro estudiantes que atestiguaron en su contra por injurias. La defensa de las jóvenes la realizará la Universidad de Chile, a cargo del decano de la Facultad de Derecho, Davor Harasic.

Por otro lado, con la desclasificación de los sumarios realizados en dictadura quedó al descubierto otra arista de las mencionadas por Ramírez en dictadura: su participación como informante en la persecución política a diez de sus compañeros de facultad en la Universidad de Chile en 1978, cuando el plantel estaba fuertemente intervenido por militares.