Sr. Waissbluth, cuando leímos su publicación sobre la “marihuana”, no dábamos crédito a que el texto fuera de su autoría. Las descalificaciones, sesgos, falacias y muy especialmente la violencia del texto, no están a la altura de un hombre con su formación y trayectoria y que ha hecho del tema educación, la misión de su vida. Siendo ud. un respetado líder de opinión, nos hemos sentido en la necesidad de responderle.

  1. Sobre el “lobby ultrón por la legalización”

Parto refutando una premisa inicial de su publicación. No existe lobby para “legalizar la marihuana”, simplemente porque en Chile el consumo, porte, tenencia y cultivo de cannabis para cualquier uso es total y absolutamente legal mientras sea para consumo personal, exclusivo y próximo en el tiempo, tal como lo establece la propia ley 20.000 de drogas y lo han ratificados numerosos y contundentes fallos de la Corte Suprema. Otra cosa es la incorrecta aplicación de la normativa.

Lo que si existe de parte de varias organizaciones ciudadanas y de activistas, es un trabajo serio y esforzado, de más de una década en casos como el nuestro, para modificar el enfoque actual de las políticas de drogas de carácter criminalizador, represivo y prohibicionista, que ni en Chile ni en el mundo han logrado cumplir con sus objetivos. Hoy hay más tráfico que antes, más consumo que antes, más usuarios detenidos, más poder en manos del narcotráfico quienes no solo definen el precio de las sustancias, sino que la calidad de las mismas,entre otros fenómenos.

Para que entienda la magnitud del tema, según el Ministerio de Interior y Seguridad Pública, tan solo durante el primer semestre del presente año han sido detenidas más de 17 mil personas por porte, consumo o cultivo, no tráfico ni microtráfico, es decir, principalmente personas usuarias de sustancias, en particular cannabis. Así es Sr. Wessbluth: 98 personas al día durante 6 meses.

Un dato extra que seguro debiera interesarle es el sesgo con que opera la actual política y ley de drogas. Según el Anuario de Estadísticas Criminales 2014, de la Fundación Paz Ciudadana, los detenidos por infracción a la ley de drogas entre los años 2000 y 2013, sumadas los datos de Carabineros y PDI, fueron casi 590 mil personas. Agrupados por nivel de instrucción, casi el 90% de ellas corresponde a personas analfabetas, con educación básica o media ¿no le parece curioso?

Queremos destacar que nunca hemos dicho que el cannabis es una sustancia inocua, con lo que no estamos de acuerdo es con el uso de la ley penal para regular este fenómeno social

  1. Sobre el despido del Sr. Montenegro

Es de público conocimiento que el Sr. Montenegro era rechazado por todas las organizaciones ciudadanas que trabajan en esta temática, y con justa razón. Para que lo entienda en corto ¿qué haría ud. si le dijeran que el próximo ministro de educación será alguno de los ideólogos de la municipalización de la educación en los 80’?¿no hubiese hecho algo por impedirlo?

Sin embargo, por más ganas que le tuviéramos, Montenegro no salió por un “lobby ultrón” y por una razón muy simple: porque el gobierno no comulga con nuestras posiciones, no dialoga y no nos escucha, de haberlo hecho a Montenegro ni siquiera lo hubiesen nombrado. Para nosotros su salida aunque deseada, fue igual de sorpresiva que para el propio Montenegro y como él, “nos enteramos por la prensa”. Es más, a quienes trabajamos en el tema drogas en serio, vemos con preocupación esta situación pues es otra evidencia más del total desinterés y falta de voluntad política de gobierno en esta materia y a diferencia de lo que se ha transmitido por los medios, no hay ningún dato objetivo que permita asumir que la salida de Montenegro implique un cambio de fondo en materia de cannabis de parte del ejecutivo.

En resumen, lo único que sabemos del tema es que a Montenegro le dieron la pega por ser abiertamente contrario a la cannabis, y se la quitaron cuando habló contra el alcohol… curioso.

III. Sobre sus “datos y evidencias”

Nos parece impresentable que un profesional y académico como lo es ud., pretenda hacer pasar por “evidencia” datos al voleo, sesgados e incompletos para sostener su posición.

Es cierto Sr. Waissbluth, el indicador sobre consumo de cannabis indica un importante aumento. Si miramos las cifras de consumo en el ultimo mes de los años 2008 y del 2014 en población general, tenemos que esta paso de un 3,5 a un 6,8%. En primer lugar habría que considerar una posible sub declaración en estudios anteriores dado la evolución del contexto sociocultural en el tema. Pero independiente de eso, y aún asumiendo que el alza es real, ese dato no basta por si solo para saber si estamos o no ante las puertas del infierno.

De hecho si uno observa otros indicadores en relación al cannabis contenidos en el mismo estudio, se observa una “inexplicable” baja en todo ellos a pesar del aumento del consumo. O sea ¿más consumo pero no más percepción acceso ni consumos problemáticos?

Año Percepción Acceso Dependencia Abuso Consumo Problemático
2008 53,2 24,2 22,3 33,5
2014 51 16,4 10,2 21,7
Dif. % -4 -32 -54 -35

Fuente: Décimo Primer?Estudio Nacional de Drogas en Población General?de Chile, 2014 , SENDA

Es cierto Sr. Waissbluth, ha bajado la percepción de riesgo (PR) sobre el cannabis y aumentado su consumo. Sin embargo, si miramos el caso de la cocaína, tenemos que la PR se ha mantenido alta y estable pero sin embargo su consumo a caído a la mitad. Por otra parte, en el caso del alcohol y el tabaco, tenemos que la PR ha sido también consistente e incluso más alta que la de la cocaína, pero sin embargo, igual son millones de personas las consumen. Por lo visto la correlación entre PR y consumo, es al menos discutible.

Relación Percepción De Riesgo (PR) y Consumo

marihuana tabaco   alcohol   Cocaína
PR Consumo PR Consumo PR Consumo PR Consumo
2008 84,2 3,5 83,1 41,2 85,4 49,8 74,5 1
2014 67,2 6,8 85,7 34,7 86,9 48,9 73,7 0,5
Dif. % -20 94 3 -16 2 -2 -1 -50

Fuente: Décimo Primer Estudio Nacional de Drogas en Población General de Chile, 2014 , SENDA

Es cierto Sr. Waissbluth, al parecer ha aumentado el uso de “marihuana” entre los escolares. Y en este sentido entendemos y compartimos su preocupación. Sin embargo, a la luz de las cifras de consumo tanto en población general como entre los menores, su alarmista y rabioso énfasis en el cannabis, no se condice con los datos. El 2014 más de un millón de menores reconocieron uso de alcohol y casi 600 mil de tabaco ¿pero para ud. el tema son los 43 mil que consumieron cannabis?

Prevalencia Mes Población General Personas Prevalencia Mes Menores Personas
Alcohol 48,9 4.933.153 22,9 1.129.692
Tabaco 34,7 3.500.622 16,5 577.603
Marihuana 6,8 686.001 6,3 43.218

Fuente: Décimo Primer Estudio Nacional de Drogas en Población General de Chile, 2014 , SENDA

Y se entiende menos considerando que de acuerdo a la evidencia científica, los potenciales niveles de riesgo y daños asociados al cannabis son infinitamente menores que a los del alcohol y el tabaco, los que incluye ser causa directa de miles de muertes. El 2007 la prestigiosa revista médica inglesa The Lancet, publicó un trabajo realizado por destacados expertos que estableció una escala racional de los riesgos de distintas drogas. De un total de 20 sustancias, el cannabis ocupó el lugar 11 de la lista, mientras que el tabaco el 9 y el alcohol el 5.

No se trata de banalizar el consumo de cannabis ni menos pretender ganar el punto solo porque es menos mala o se consume menos que otras, pero si vamos a hablar de política de drogas, de salud pública de la salud de los adolecentes, de prevención, seamos rigurosos al momento de ponderar los datos cuantitativos y cualitativos ya que sobredimensionar los afectos adversos genera falta de confianza de aquellos a quienes se supone debe concientizar el mensaje.

Y podríamos seguir así con todas y cada una de las aseveraciones que ud. grita como “evidencias”. A la luz de lo antes expuesto tendrá que concedernos que su “evidencia” es a lo menos discutible ¿no?.

Seamos claros: no existe ninguna sustancias psicoactiva legal o ilegalizada, natural o sintética, inocua. Todas tienen potenciales de riesgos para la salud de los usuarios y su entorno. Lo correcto es que lo menores no consuman drogas… pero ninguna. En esto estamos todos de acuerdo.

El punto es Sr. Waissbluth, es que el enfoque prohibicionista imperante no protege la salud de las personas ni la habilita para gestionar los riesgos. De hecho las cifras de consumo que a ud. la aterran y que usa para atacar a quienes pensamos la política de drogas desde otro lado y una nueva regulación para el cannabis, son las cifras del fracaso de este enfoque, el que ud. termina defendiendo, no del que a nosotros nos gustaría que fuera.

Regular no es sinónimo de promover, de permisividad, de banalizar ni se limita a definir cantidades plantas o cogollos. Regular es cambiar de paradigma, es no criminalizar ni estigmatizar a las personas, es educar, sobre todo educar, pero en base a información verás, no mitos, promoviendo el desarrollo de habilidades para gestionar los riesgos, la autonomía de los sujetos y el uso responsable de la libertad.

La apuesta suena arriesgada y lo es. Hay muchas cosas que no sabemos pero basados en la evidencia, hay algo que si sabemos con certeza absoluta: este modelo de intento de control en materia de drogas, fracasó.

Como verá Sr. Waissbluth, nuestro tema no es “querer cagar nuestro país”, sino todo lo contrario, ni tampoco nos mueve el querer “darnos un gustito” como nos acusa. “Darnos un gustito” sería no hacer nada. “Darse un gustito” es no querer asumir el fracaso del actual enfoque y sabotear los procesos de cambio; “darse un gustito” es que en Chile detengan a 100 chilenos y chilenas al día y que nadie le importe.

“Darse un gustito” Sr. Waissbluth, es el que se dio ud., siendo quien es, al escribir de manera prejuiciosa, sin fundamentos y virulenta sobre la “marihuana” y sobre quienes creemos que otra política de drogas es urgentemente necesaria y posible.

SALUD MUCHA. LIBERTAD TODA

Atentamente,

Claudio Venegas

Director

Revista Cáñamo