Faltan tres días y la incertidumbre es total. Según la última encuesta de ABC News/The Washington Post de este martes, Hillary Clinton le estaría ganando a Trump por cuatro puntos porcentuales. La demócrata también aventaja en los cálculos del Colegio Electoral, pese a que sus números disminuyeron en los estados de Arizona, Ohio y Nueva Hampshire, lo que mejoró la posición de Trump.

Sin embargo, es necesario recordar que el sistema de elecciones de Estados Unidos, de Colegio Electoral, genera el efecto de que una elección en realidad significa 50 elecciones en 50 estados donde lo que importa no es el voto popular, sino ganar en el mayor número posible de los estados para obtener la mayoría de electores en el Colegio.

El Desconcierto reunió algunas claves que, según los analistas, explican por qué estamos tan atentos a estas elecciones y qué implicancias tienen para el escenario internacional:

La campaña por la Casa Blanca ha sido un reality show de dos años

“Una campaña histórica e histérica”, dice el analista Daniel Ureña en El Confidencial al comentar el largo proceso que ha llevado a las elecciones del próximo martes. Los debates presidenciales entre Hillary Clinton y Donald Trump han sido los más vistos y comentados de la historia y prácticamente todas las figuras conocidas de EE.UU se han pronunciado al respecto. Así, el mundo de Hollywood se inclina mayoritariamente por Clinton, con activo apoyo de estrellas mundiales como Katy Perry, Beyonce y las figuras latinas Jennifer López y Marc Anthony. Las superestrellas deportivas, en cambio, van con Trump: Mike Tyson, el luchador Hulk Hogan o el jugador de fútbol americano Tom Brady.

Tanto el carácter de magnate de Trump como el hecho de que Hillary Clinton sea una figura ya conocida en todo el mundo han intensificado la mediatización de la campaña. Los ofensivos dichos de Trump sobre los latinos y afroamericanos le valieron la atención de los medios del cono Sur, así como el que Clinton hubiera sido Secretaria de Estado incentivó los cuestionamientos sobre su rol en la crisis siria.

Los sucesivos vuelcos de la campaña, además, le han dado un ritmo dramático a lo House of Cards. Las revelaciones del carácter de agresor sexual de Trump contra múltiples mujeres y el duro golpe a Clinton que significó el anuncio del FBI de la reapertura del proceso contra la candidata demócrata por el uso de correos privados mientras era Secretaria de Estado son los últimos dos “vuelcos” dramáticos de las elecciones.

 

Porque de ganar Clinton, mostraría un “camino a seguir” para las elites europeas que ven crecer al populismo de derecha

La victoria del Brexit en el Reino Unido, la llegada de grupos de ultraderecha racista como Amanecer Dorado en Grecia o Ukip en Alemania y el crecimiento de figuras como Marine Le Pen en Francia tienen inquietas a las élites socialdemócratas, que ven cómo en el malestar por la crisis migratoria, la lenta recuperación económica y los limitados beneficios de la Unión Europea crece el populismo de derecha. Así, según analistas, una victoria de Clinton mostraría el camino a seguir: alianzas amplias, que incluyen desde el apoyo del izquierdista Bernie Sanders hasta los republicanos anti Trump. “Que tengas a republicanos de siempre como George H. W. Bush apoyando a Clinton, significa que debes construir una especie de Frente Popular, por usar este viejo término inspirado por los comunistas”, dice Michael Kazin, codirector de la revista socialdemócrata Dissent, al diario español El País el día de hoy. “Lo que Hillary no ha hecho es impulsar un programa atractivo”, añade. “Ha decidido: Haremos campaña contra Trump. Esto bastaría para ganar. Habría podido convencer a personas de clase trabajadora si hubiera hablado más de universidades gratuitas, de aumentar el salario mínimo. Los partidos socialdemócratas deben recordar a la gente lo que les gusta sobre el orden socialdemócrata. Y si no lo hacen, de alguna manera merecen perder”.

“Si en el mayor momento de furia contra el establishment gana Clinton, enviará un mensaje: aunque el malestar esté aquí para quedarse, el sistema es capaz de resistir”, escribe Marc Gassets en el diario español.

La incógnita de la crisis en Siria y el Daesh (Estado Islámico)

A más de cinco años de iniciado el conflicto armado en Siria la situación es más dramática que nunca. A las cientos de miles de víctimas y el movimiento migratorio de refugiados que tiene en crisis humanitaria a toda la ruta hacia Europa se suma la ruptura de la última tregua, acordada entre Estados Unidos y Rusia, en plena Asamblea General de las Naciones Unidas. Todo esto ha ocurrido mientras se despliega la campaña presidencial estadounidense, sin duda un actor fundamental en el conflicto.

De acuerdo a la BBC, hablando en forma general, Hillary Clinton está a favor de involucrarse en la guerra civil y Donald Trump no. Mientras que Clinton apoya la idea de una zona de restricción aérea para moderar el flujo de refugiados, y opina que los países árabes ricos deberían montarla. Clinton -obviamente- está alineada con la política llevada hasta el momento por Estados Unidos. La idea es proteger civiles y controlar algo de territorio sirio. Además, está abierta a suministrar artillería pesada para los grupos rebeldes.

Para Trump derrotar al Daesh o Estado Islámico es una prioridad más grande que la incógnita de qué hacer con el presidente Bashar al-Assad. De acuerdo a la cadena venezolana teleSur, a pesar de lo que pretenden los candidatos para cambiar la situación en Siria, el siguiente mandatario no podrá influir de manera material en Siria por dos razones. La primera es que cualquier decisión de Washington sobre Siria activaría una reacción por parte de Moscú que apoya la lucha contra el terrorismo pero pide respeto a la soberanía. La segunda razón es el agotamiento de la población estadounidense por las guerras, por lo que cualquier intervención bélica, envío de tropas, será repudiado por los ciudadanos, que no están dispuestos a arriesgar sus vidas viajando a Siria.