Hoy se presentó el 12° Informe sobre Derechos Humanos que realiza la Universidad Diego Portales (UDP) y arrojó una realidad grave. Algunos médicos, matronas y personal de salud, obstaculizan la esterilización de mujeres mediante la ligadura de trompas o de manera farmacológica, con los siguientes argumentos: “Eres muy joven”, “después te puedes arrepentir” o “es necesaria la autorización de tu pareja”.

Según informa La Segunda, así lo reveló el documento que fue elaborado a partir de entrevistas a profesionales de la salud, revisión de datos empíricos y jurisprudencia nacional e internacional.

La investigadora a cargo del estudio, Lidia Casas, explicó que “son preocupantes los problemas que enfrentan las chilenas al solicitar este procedimiento, como por ejemplo, el déficit estructural en el servicio público (faltan anestesistas y horas de pabellón), las creencias de los médicos y matronas, y la falta de formación técnica y ética de los profesionales de la salud”.

Además expone que “en diversas oportunidades son los médicos y matronas quienes niegan u obstaculizan el acceso al procedimiento porque existe la creencia en un sector de la comunidad médica y del personal de salud de que ellos siempre están en mejores condiciones que la mujer para decidir. Piensan que las mujeres no son conscientes de sus decisiones, no creen verdaderamente en su autonomía reproductiva, y la decisión de esterilizarse es una de ellas. Esta debe ser libre, informada y voluntaria”.

En ese sentido, Casas recuerda que “a partir de la Conferencia Internacional de Derechos Humanos de Teherán (1968) es considerado un derecho humano básico determinar libre y responsablemente el número y espaciamiento de sus hijos, lo que ha sido reafirmado en tratados internacionales”.

Permiso de la pareja

Lidia Casas, abogada de profesión, alerta que otro hecho lamentable del estudio es que algunos médicos y matronas piden que la pareja o el esposo participe en la decisión: “Eso es violatorio de la dignidad de la mujer, porque impone el veto marital sobre la decisión femenina”.

Entre 1975 y 2000 la esterilización en Chile exigía que la mujer contara con la autorización del esposo y tener un mínimo de tres hijos. “Esto cambió cuando Bachelet en su calidad de ministra de Salud reconoció la autonomía de la mujer para tomar este tipo de decisiones, y que sólo en el sexo femenino descansaba la decisión de tener o no más hijos”, explica.

“Aún hay un sector de los chilenos que les cuesta entender que hay hombres y mujeres que no desean ser padres. Uno de los urólogos entrevistados decía quienes le solicitaban vasectomías eran varones de más de 30 años, bien informados, con buen nivel educacional y claridad de que no desean tener un hijo. Además, la vasectomía es una operación ambulatoria, que demora 15 minutos y es menos invasiva y riesgosa que la ligadura de trompas”, continúa criticando Casas.

La investigadora anuncia que también hay un tercer factor que juega en contra de las mujeres. Se trata de la falta de capacitación de las nuevas generaciones de profesionales de la salud. “Ginecoobstetras y matronas entrevistados nos comentaron con preocupación que han detectado grupos de profesionales que egresan de universidades de élite, que no sólo carecen de formación técnica, ya que no cuentan con conocimiento práctico de métodos anticonceptivos, sino también de formación ética, pues intentan imponer sus creencias a los pacientes y no tienen capacidad para ponerse en el lugar de otro”, concluye.