El sacerdote jesuita Felipe Berríos, en entrevista con Mejor Hablar de Ciertas Cosas de TVN, dio su parecer sobre el aborto y la adopción homosexual.

Berríos, que actualmente vive en un campamento en Antofagasta, dejó clara su posición asegurando que la ley de despenalización no es una legislación “a favor del aborto”.

“Yo soy un sacerdote católico y estoy en contra del aborto, creo que es un daño siempre. Pero lo que se va a legislar no es a favor del aborto. Es la despenalización del aborto y en eso no tenemos que engañar a la gente. En las tres causales, la mas complicada sería la de la violación pero es una situación muy especial. Yo no juzgaría ni penalizaría en ningún caso a una mujer que decida eso”, explicó el cura.

En la misma línea añadió que “hay una preocupación por el ser vivo antes de nacer pero no la tenemos después que nace, ahí hay una hipocresía que nos hace poco creíbles. Yo estoy rodeado de gente que se le respetó el derecho a nacer pero no se le respetó el derecho a ser personas”, dijo.

Sobre el matrimonio y la adopción homosexual, Berríos fue claro: “la iglesia y el Estado están separados en Chile desde el año 25. No solo me parece aceptable sino que me parece muy bien el matrimonio homosexual, el estado debe velar por el bien común”.

“Yo creo que la adopción no tiene que ir enfocado en quién adopta, sino que siempre en el que es adoptado. A lo mejor para una persona será lo mejor que sea una pareja homosexual o una madre soltera”, agregó.

El dedo de Jara y la desigualdad

El cura jesuita también se refirió a la desigualdad presente en el país. En ese sentido recordó su experiencia en el campamento de Antofagasta.

“Yo no estoy pegado en el clasismo, ojalá no hablar de él, pero vivo en un campamento que no tiene ni agua ni luz en una ciudad que tiene 37.000 dólares per cápita“, enfatizó el sacerdote.

El dedo de Jara fue metafórico. Todos sentimos que nos están metiendo el dedo, las isapres, las AFP, está esa sensación. Y los chilenos le hemos pedido al gobierno que haga reformas, por eso se eligió a la presidenta, pero no queremos asumir los costos de esas reformas”, comentó.

“No queremos perder los privilegios, tenemos una bipolaridad, por un lado queremos mas participación, mas justicia, mas democracia y por otro lado no queremos que se nos toquen nuestro privilegios”, dijo.

No creo que Chile sea un país corrupto, pero sí es tremendamente corrupto un país que tiene esta desigualdad. No puede ser que el 50% de los chilenos gane menos de 300.000 al mes. gente que se saca la mugre trabajando tiene un sueldo que no le alcanza para vivir y tiene que vivir a créditos”, indicó.