El día de ayer el ex mandatario y precandidato presidencial Ricardo Lagos publicó en su cuenta personal de Twitter su posición respecto al proyecto de ley de despenalización del aborto en tres causales. “Las tres causales por las que se despenaliza el aborto son muy dolorosas para las mujeres y son ellas quienes deben decidir si abortar o no”, señaló, encadenando dos tweets más: “Como hombre tengo que pedir permiso para hablar sobre el aborto. Ni nosotros ni el Estado podemos decidir sobre las mujeres y sus cuerpos (…) El proyecto de aborto por 3 causales permite que las mujeres sean libres de decidir y cuenten con apoyo para esos momentos tan difíciles”. 

Pese a todo, en la cuenta de Lagos se especifica, como en la de Barack Obama, que las publicaciones escritas por el propio ex presidente van firmadas por “R.L”. Por si quedaba alguna duda, durante la tarde el ex presidente reiteró su apoyo al proyecto de despenalización de aborto en tres causales desde el Museo de la Memoria, señalando que los parlamentarios que tengan “problemas de conciencia” con la iniciativa deben pensar en “la conciencia de la mujer”.

El arrojo actual del ex presidente contrasta con las políticas en cuanto a derechos sexuales y reproductivos de las mujeres llevadas adelante en su gobierno. Durante la administración de Lagos se dispuso, por primera vez, la entrega de la llamada “pastilla del día después” Postinor-2, pero la restringió sólo a las mujeres que la requirieran en el servicio público acreditando una violación ante el doctor.

En medio de las conmemoraciones del día de la mujer, el 8 de marzo de 2005 el Subsecretario de Salud, Antonio Infante (PPD) anunció en La Segunda que “se considera, a partir de ahora, como otro método anticonceptivo”, por lo que “estará a disposición no sólo de las víctimas de violación sino de cualquier mujer que tuvo sexo inseguro y corre el riesgo de tener un embarazo no deseado”. El vocero de gobierno, Francisco Vidal selló el destino de Antonio Infante: “en este Gobierno nadie se manda sólo”. Al día siguiente, el 9 de marzo, el Presidente Lagos le pidió públicamente la renuncia. 

De acuerdo a la académica Lidia Casas en su investigación “La saga de la anticoncepción en Chile”, el Postinor-2 sufrió varios embates desde que empezó el debate por su entrega y venta libre. Entre ellas estuvieron acciones judiciales que iniciaron en la Corte de Apelaciones el 2001 y llegaron a la Suprema el 2005, culminando en el Tribunal Constitucional el 2007, intentando impedir que el Estado entregara la “pastilla del día después”. Paralelamente, una fuerte campaña conservadora buscaba que las farmacias no tuvieran el stock necesario a la venta, así como apelaron a la objeción de conciencia de los profesionales de la salud para su entrega. Según señala Lidia Casas, bajo el mandato de Ricardo Lagos y su ministro de Salud, Pedro García, no hubo voluntad de fiscalizar estos hechos.

En el primer gobierno de Bachelet, la ministra de Salud Soledad Barría comenzó una política de fiscalización a la escasez de Postinor-2. En septiembre de 2006 Bachelet emitió una resolución que permitía su entrega en libre disposición en el servicio público de salud, que desató protestas conservadoras y una nueva ofensiva judicial. Finalmente, el 2010 se estableció el derecho de todas las mujeres a recibir el anticonceptivo de emergencia. Según cifras de la Superintendencia de Salud, desde 2013 a 2015 las solicitudes de Postinor-2 han subido en un 71%, llegando a 12.199 el año pasado.

En marzo de 2014 Antonio Infante volvió a la alta administración pública de la salud de la mano del gobierno de Michelle Bachelet, ejerciendo hasta ahora como director del Servicio de Salud Metropolitano Sur Oriente. La pastilla del día después, en tanto, se vende en farmacias sin receta médica desde diciembre del 2015.