Poco se sabe de la política ambiental que impulsará el nuevo gobierno que encabezará Donald Trump, el cual tendrá que decidir qué hará realmente con la política energética y climática del segundo país que más gases de invernadero emite al planeta.

En su sitio oficial DonaldJTrump.com, no existe ninguna referencia al medio ambiente. En su mayor parte, los puntos de vista de Trump en el ámbito ambiental se han expresado hasta la fecha predominantemente a través del Twitter del futuro mandatario, donde sí dejó entrever que pretende disminuir regulaciones ambientales, reactivar la industria del carbón, impulsar el fracking, cancelar el Acuerdo Climático de París (COP21), así como sacar a EE.UU del Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP).

Pero, ¿cuáles serán las opciones del presidente Trump de efectivamente cambiar la  política energética y climática liderada por la gestión Obama?

Renegociando COP21

Pese a que, según una encuesta realizada a finales del año pasado por ABC News, el 67% de los estadunidenses consideran al calentamiento global como un “problema serio” y 5 de cada 10 opinaron que el gobierno federal debería incrementar sus esfuerzos para combatirlo, el nuevo mandatario señaló en su cuenta de Twitter que “El concepto de calentamiento global fue inventado por los chinos para quitarle competitividad a la manufactura estadunidense”. Añadiendo que lo considera una forma de “impuesto elevado” con el que muchos se están enriqueciendo.

Asimismo Trump señaló que “Cuando tome posesión del cargo, emitiré una moratoria temporal para frenar nuevas regulaciones”, así como su intención de romper el Acuerdo del Clima de París que busca frenar el calentamiento global, ya que, a su juicio, “desincentiva la inversión empresarial y la creación de empleo”.

Sin embargo, el próximo presidente no tendrá la autoridad legal para rescindir unilateralmente el acuerdo climático, siendo el escenario mas probable que el caso deba ser decidido por la Corte Suprema. No obstante Trump si podría nombrar a un nuevo juez de la Corte Suprema para ayudar a derribar el acuerdo.

La directora de la oficina de clima de la ONU, Patricia Espinosa, señaló al New York Times que “no sería fácil para Trump lograr renegociar el acuerdo de París”, sin embargo reconoce ciertamente podría ralentizar el proceso o sacar a Estados Unidos de él, tal como lo hizo la administración de Bush hace 16 años con el Protocolo de Kyoto, lo condujo a otros países a tomar defecciones similares.

En relación a su política energética, durante la campaña electoral Trump prometió traer de nuevo los trabajos asociados a la extracción del carbón. Lo cual es un problema cuando la mayor parte de los trabajos del carbón que se han perdido son debido a decisiones estratégicas de la industria energética de  mecanizar su fuerza de trabajo y alejarse del carbón a gas natural y energía renovable.

Asimismo, hace  algunas semanas Trump desmintió públicamente a su asesor de energía quien le recomendó un impuesto sobre el carbono como reemplazo del Plan de Energía Limpia. Añadiendo que apoya el denominado “carbón limpio”, en referencia a las tecnologías diseñadas para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en las centrales térmicas de carbón.