Al gobierno de Israel le cayó como anillo al dedo la elección de Donald Trump como presidente de Estados Unidos. Así al menos lo han dejado claro el Primer Ministro israelí, Benjamin Netanyahu y su Ministro de Educación, Naftali Bennett.

Los políticos, representantes de la ultra derecha israelí que ha liderado el hostigamiento contra el pueblo palestino durante los últimos años, ven con muy buenos ojos la llegada de Trump.

Netanyahu felicitó al republicano y dijo que “es un verdadero amigo del estado de Israel y espero trabajar con él para avanzar en seguridad, estabilidad y paz en nuestra región”.

“El lazo invulnerable entre Estados Unidos e Israel está arraigado en valores compartidos, respaldados por intereses mutuos y conducidos por un destino conjunto”, indicó.

Incluso más duro que el líder de Israel fue Naftali Bennet, su Ministro de Educación. En una polémica declaración, aseguró que “esta es la posición del presidente electo… la era del estado palestino está acabada“.

La victoria de Trump es una oportunidad para Israel para retractarse de la noción de un estado palestino en el centro del país, que complicará nuestra seguridad y nuestra causa”, dijo Bennett haciendo referencia a Cisjordania.

Cabe destacar que la solución de los dos estados -israelí y palestino- es una noción que ha tomado fuerza durante los últimos años y diversos sectores de la política internacional la respaldan, como una opción realista y viable para terminar con el conflicto.

En ese contexto, la disputa de Jerusalén es clave. Esto porque Israel se opone a que Jerusalén Este sea la capital de un futuro estado palestino. El país dirigido por Netanyahu reivindica la ciudad como su eterna e indivisible capital, cuestión que Trump ha apoyado.