Era un 11 de noviembre de 1983, hace 33 años, plena dictadura militar. Entonces, un obrero llamado Sebastián Acevedo llegó hasta el frontis de la Catedral de Concepción. “¡Que la CNI devuelva a mis hijos!”, gritó con fuerza.

Dos días antes, el 9 de noviembre, Galo y María Candelaria Acevedo fueron detenidos por agentes civiles en Concepción. Sebastián, padre de ambos los buscó por comisarías, hospitales, pero no había rastro. La única opción que quedaba era también la peor: Que los tuviera la CNI, el organismo de seguridad de la dictadura que ejercía terror en las calles del país.

Cuando llegó al frontis de la catedral, Sebastián Acevedo estaba convencido de lo que iba a hacer. Entonces es cuando comienza a rociar bencina y parafina en su cuerpo y se prende fuego, ante la mirada atónita de Carabineros y de los peatones que pasaban por el lugar.

Sebastián Acevedo prendió su cuerpo en llamas para exigir la libertad de sus hijos. El caso remeció al país y trascendió al mundo. Tanto, que el régimen de Pinochet terminó liberando a Candelaria a unas horas de ocurrido el hecho. La joven alcanzó a llegar al Hospital Regional de Concepción para despedirse de su padre moribundo. Ese día, Sebastián Acevedo se convertía en otra víctima del régimen.

Su nombre inspiró a grupo de familiares y amigos de personas detenidas por los organismos de seguridad para fundar un movimiento que pasó a llamarse: “Movimiento contra la Tortura Sebastián Acevedo”.

Video homenaje a Sebastián Acevedo: