En diálogo con La Tercera y su sección Manifiesto, el destacado poeta y cantautor nacional Patricio Manns, se refirió a diversos temas que involucran su carrera artística y su vida personal, como el asesinato de su hijo en dictadura o el Premio Nacional de Literatura.

Para el autor de joyas como “Arriba en la Cordillera” o “El cautivo de Til Til“, “Bob Dylan es el Patricio Manns de Estados Unidos. Lo digo como chiste, pero tengo méritos. De porfiados no me han querido dar el Premio Nacional de Literatura; tengo 500 canciones escritas, he defendido el patrimonio de Chile y de América Latina. Tengo todos los derechos”.

No me lo dan porque los rectores no han leído nunca un libro mío y los que llegan como jueces tienen sus polluelos bajo el brazo. Supongo que son viejas prácticas chilenas esas, pero la gente me confirma que está de acuerdo con que yo obtenga dicho premio”, agregó.

Ya conversando sobre su vida personal, Manns recordó las muertes de sus familiares que lo han remecido. “Mi padre murió de forma natural y mi madre, atropellada. De los cinco hermanos que éramos, el mayor también falleció y el penúltimo se suicidó. Tras una discusión, en Venezuela, agarró un cuchillo carnicero y se lo atravesó en el corazón. No me dejó ningún recado, no me llamó, nada. Ha sido muy duro, porque éramos muy cercanos. Otra muerte que me remeció fue en dictadura, cuando mataron a mi hijo por llamarse igual que yo. Se confundieron. No pudimos averiguar nada, todo quedó impune. Pese a todo, la muerte no me preocupa tanto como a otra gente”, agregó.

“Para el Golpe militaba en el MIR y tuve que esconderme en una casa camuflada para que los milicos no me encontraran. Afuera decía “Director general de Carabineros de Chile, Humberto Huerta”. ¿Quién iba a allanar esa casa? Los pacos pasaban de largo. Dejé de ver a mi familia para no involucrarlos en nada. Fue la embajada de Venezuela la que me ayudó a salir del país para llegar a Cuba. Ahí tenía tres hijos y algunas mujeres. Al volver supe de la muerte de mi hijo en la Base Naval de Talcahuano”, explicó.

Incluso contó cuando se tomó unos tragos con la presidenta Michelle Bachelet. “A Michelle Bachelet la conozco, la quiero y somos amigos, pero no entiendo por qué no puede gobernar este país que es tan chico. La última vez que la vi fue en la fiesta del Club Hípico el año antepasado. Estuvimos solos en un rincón chupando. Ella tomaba pisco sour y yo, vino. Creo que es de las últimas veces que la vi tan feliz”, reveló.

“Ella se sabe todas mis canciones y canta todos mis discos. Es buena para la guitarra y baila cueca. Es muy animada y divertida. Ahora no, por la cagada que hizo el tarado del hijo. Le dan como caja, además. Quisiera poder ayudarla, pero el problema es de todos los sectores, no de ella”.