Luis García-Huidobro, ex cura jesuita, se lanzó con todo a criticar al director de The Clinic, Patricio Fernández Chadwick, por un editorial donde advierte de los peligros del “imperio de los trolls”, gente sin educación que insulta de forma gratuita y en total desconocimiento, bajo la mirada del periodista.

En ese contexto publicó una columna en El Mostrador, titulada “Nosotros, los trolls”, donde pone en tela de juicio la postura de Fernández y critica el periodismo de elite.

“El editorial de Patricio Fernández en The Clinic “Trump es un troll”, es una muy buena muestra de la desazón de la elite chilena frente al malestar ciudadano generado por la misma elite. Fernández está chato de los trolls, hace rato se viene quejando en las redes sociales. No es el único, distintos rostros de los grandes medios de comunicación (los medios “serios”) han expresado su malestar, siendo tal vez los más emblemáticos Patricio Fernández y Matías del Río, para ser ecuánimes, como los medios serios, y dedicar igual atención a dos buenos comunicadores del ‘duopolio'”, comenzó punzante el ex cura.

“Fernández intenta explicar cómo surge el fenómeno social del troll, pero como buena víctima del trolleo, muestra una insoportable ceguera para darse cuenta de que la violencia del troll es respuesta a una violencia largamente institucionalizada e invisibilizada por la ‘comunidad en línea’ que sufre el ataque”, agregó.

A renglón seguido, García-Huidobro apuntó hacia los periodistas que dominan el debate público todos provenientes, según plantea, de los sectores más acomodados de la población.

“Para los medios ‘serios’ –los Hillary Clinton chilensis, para usar la analogía de Fernández, ya que nosotros los trolls somos los Trump– no es violento, por ejemplo, que la mayoría de los ‘rostros’ de televisión, además de los directores de prensa y editores de noticiarios, diarios y revistas ‘serios’, sean todos miembros de una clase social, que provengan de los mismos colegios pitucos o tengan a sus hijos allí, que hayan estudiado en la PUC o en la Finis Terrae, que vivan en Vitacura o Las Condes, que no usen transporte público ni educación pública ni salud pública… pero que sean los rostros que discuten sobre ‘lo público'”, reflexionó.

“Tal vez el caso más violento es el del programa ‘En Buen Chileno’, donde participa Patricio Fernández, en que se puso como requisito para ser panelista ser ex alumno del Verbo Divino, el San Ignacio, el Saint George o el Villa María (que sea requisito no es una mentira… es una ironía, lenguaje favorito de los trolls)”, puntualizó.

“¿Cuántas de las mujeres periodistas que marcan pauta en los medios chilenos pasaron del Villa María a la PUC y de ahí al medio influyente? Que los canales de televisión nos propongan para ver la realidad los ojos de una Constanza Santa María, una Catalina Edwards, un Matías del Río, no tiene para ellos nada de violento. Ellos son amables y bien hablados. ¿Por qué habría de violentarnos? De las personas que componen la mesa editorial de los noticiarios de TV, ¿cuántas son usuarias de salud pública? ¿Y cuántos tienen a sus hijos en el San Ignacio? Pero eso para ellos no es violento, y se puede hacer periodismo serio en esas condiciones”, se preguntó.

Para García-Huidobro las críticas de los llamados “trolls” no tienen que ver con teorías de la conspiración ni nada por el estilo. “Es todo mucho más banal, como ser vecinos en Zapallar“, escribió.

“Son los prejuicios y confianzas de clase, que se muestran en su periodismo de cota mil, lo que indigna (aunque bueno, el cuoteo en los consejos asesores del canal tiene algo de conspirativo)”, dijo.

En esa línea, el comentarista vuelve sobre el editorial del director de The Clinic criticando su postura.

“Fernández termina su columna declarando que bajo el imperio de los trolls, ‘la democracia en internet vivirá días aterradores e inevitables’, e intenta la propuesta de que ‘quizá entonces nos demos cuenta por qué es importante contar con una buena educación para todos y no sólo para mí’“.

“Se trata de una alusión algo confusa al concepto “buena educación”, pues parece estar identificando el no decir groserías con la demanda por “educación” propia de los movimientos sociales…”, explicó.

“Releo y releo la columna y parece que así es, la frase “educación para todos y no sólo para mí…” está en relación con la grosería de los trolls. ¿La escribió drogado? ¿No se da cuenta de lo que está diciendo? ¿Es razonable comentar educadamente esa confusión o es válido responderle con una chuchada?“, concluyó el ex sacerdote.