Fue el 22 de agosto pasado, en Tranguil, en la comuna de Panguipulli, cuando un joven de tan solo 11 años encontró a su madre Macarena Valdés Muñoz -de 32 años- colgada. Se habría suicidado.

Macarena, según informó El Desconcierto, eran, junto a su pareja Rubén Collío, fuertes opositores a la empresa Saesa, perteneciente al holding RP Global Chile Energías Renovables S.A., de capitales chilenos, autríacos y españoles, encargada de construir centrales hidroeléctricas en distintos lugares del mundo.

En Panguipulli existen 8 proyectos hidroeléctricos y más de 300 derechos de agua concesionados. En el terreno donde Macarena y Rubén construyeron su proyecto de familia, la empresa busca hace tiempo la instalación de cables de alta tensión.

El domingo 21 de agosto, la familia habría sido visitada por dos trabajadores contratistas de RP Global, los que les habrían advertido que si no se iban “algo muy malo podría pasarles”. Macarena amaneció muerta el día después. Acto seguido -y escoltados por carabineros- la empresa procedió a instalar los cables.

La autopsia de Macarena confirma el suicidio al descartar la intervención de terceras personas. Sin embargo, un extenso reportaje realizado por Radio Villa Francia pone en el tapete los cuestionamientos a dicho documento.

Autopsia cuestionada

El documento, al que también tuvo acceso este medio, describe que “la causa de muerte fue: asfixia por ahorcamiento” y que “la occisa no presentaba lesiones atribuibles a la acción de terceros“. Entre otras cosas se da cuenta de que Macarena no tenía lesiones en su cuerpo.

Según consigna Radio Villa Francia, Rubén Collío le llevó el informe –firmado por el médico Enrique Rocco– a dos médicos: Pedro Calderón y Andrei Tchernitchin del Colegio Médico. “Los dos dicen que las lesiones no son las típicas de que una personas se haya suicidado colgándose, me dijo que cuando hay suicidio hay ruptura de vértebras y lesiones en la tráquea, aquí no aparece nada de eso, vértebras y tráquea aparecieron sin daño”.

Esto no sería excluyente de suicidios de personas colgándose, según pudo recabar este medio con otros doctores. Sin embargo, otro testimonio recogido por Villa Francia cuestiona al médico que firmó la autopsia y lo poco conclusa de la misma.

Se trata del forense Luis Ravanal, especializado en investigaciones de mala praxis médica y que ha colaborado en casos como la autopsia a Salvador Allende. Sobre Enrique Rocco, dice que “es un médico que ha sido bastante cuestionado, porque hay dos autopsias en las que yo he participado, haciendo las exhumaciones, porque había dudas respecto a las conclusiones que se relatan de las primeras pericias que se realizaron ahí en Valdivia”.

El forense se refiere a un caso en Osorno, “un informe escueto similar a este, donde apareció un interno ahorcado en dependencias de gendarmería mientras cumplía reclusión nocturna”. Ravanal se refiere al caso del joven sirio Robinson Bayyad de 20 años, que apareció ahorcado con su camisa en la cárcel de La Unión mientras cumplía 14 días de reclusión nocturna.

El segundo caso es “el de la muerte de un abogado de apellido Venegas, defensor sindical, que también fue hallado muerto en extrañas circunstancias y es un caso que aún está en investigación en el SML porque él (Rocco) entregó informaciones de un procedimiento que no practicó”, explicó Revanal, en referencia a Ernesto Venegas González, jefe de la Unidad Jurídica del Registro Civil de Valdivia y ex dirigente sindical, fallecido en 2015.

Sobre la autopsia de Macarena Valdés, Ravanal apunta que la autopsia “es bastante escueto por lo tanto no sustenta la causa de muerte, incluso al ver la descripción de las lesiones en el cuello vinculado con presión por ahorcamiento, no se evidencia que sean lesiones que hayan ocurrido en vida” (…) el diagnóstico de la muerte por ahorcamiento no tiene un sustento objetivo, no es comprobable porque las descripciones que hace del surco de ahorcamiento en el cuello en ninguna de ellas se demuestra que sean vitales, que hayan ocurrido en vida. Porque lo que hace simplemente es describir la marca pero no demuestra que esa marca se haya originado con la cuerda que pusieron alrededor del cuello cuando estaba viva, no hay muestras para confirmarlo”.

El médico forense continúa: “Hay lesiones por ejemplo en el tórax que están justamente debajo del surco del ahorcamiento. Los tejidos que están debajo, porque normalmente cuando hay una compresión vigorosa por la soga, hay una infiltración hemorrágica, en las carótidas, en las yugulares, en los músculos que están justo por debajo del surco de ahorcamiento, y en este caso ninguna de esas estructuras tienen infiltración hemorrágica. Y es cuestionable el diagnóstico. Y esto puede ser debido a dos razones: una, porque estaba mal hecha la autopsia o insuficientemente descrita, o lo otro, que no haya muerto producto del ahorcamiento. Lo que no se puede acreditar es que fue ahorcada en vida, un cadáver también puede ser ahorcado. El asunto está en que el informe de autopsia no describe lesiones vitales en el cuello, que son las necesarias para demostrar que murió por esa lesión que se produjo cuando la persona estaba viva”.

Radio Villa Francia presenta también el relato en video de Rubén Collío, realizado por el fotógrafo Felipe Durán: