Tras los lamentables eventos ocurridos durante la tramitación del reajuste del sector público, la declaración de los presidentes de partidos políticos de la nueva mayoría, la insistencia de la presidenta y la larga paralización de sector público, creemos importante que las y los trabajadores vayamos sacando nuestras propias conclusiones.

Antes de entrar al fondo del asunto no podemos dejar de señalar que es una afrenta a las organizaciones sindicales de la mesa del sector público y los trabajadores y trabajadoras en general que el gobierno haya impuesto un reajuste a todas luces insuficiente. Querer resolver este conflicto mediante el aumento de un bono, manteniendo intacta la política monetaria restrictiva, es una muestra más de que la Nueva Mayoría es continuador de la lógica empresarial del modelo neoliberal.

Esa es la política que aplauden los gremios empresariales, quienes nada dicen cuando el Estado llena los bolsillos de los privados mediante los subsidios. Se dice que no hay plata, pero en este presupuesto pretenden aumentar el CAE y los subsidios en salud haciendo ricos a los bancos, a las clínicas e isapres.

El trato del gobierno, el ministro Valdés y el parlamento rayaron en lo vejatorio. Los primeros prefirieron debatir con los partidos antes que con las y los representantes de los trabajadores. Quedamos para el último minuto, y tras cartón se nos responsabilizó por los efectos del legítimo uso del derecho a huelga. Si el gobierno realmente hubiese tenido un ánimo de resguardar la continuidad de los servicios para los usuarios del sector público no hubiese esperado hasta el último minuto para dialogar.

Punto aparte merece el diputado Andrade y su actuar en la cámara de diputados. Que le sigan señalando como socialista resulta tragicómico.

Se suma a lo anterior el oportunismo con que los presidentes de los partidos de la Nueva Mayoría se pronuncian sobre el reajuste. Omiten que el primer rechazo de los diputados al reajuste es fruto de la insistencia de los trabajadores que estuvimos días movilizados. Hemos salido a las calles a pesar de ser ignorados y del miedo que provoca la pérdida o rebaja de nuestros salarios.

Tenemos desafíos pendientes. Debemos tener más unidad en la acción y evitar que el paro recaiga solo sobre algunos servicios. También puntos a celebrar: la unidad de la Mesa del sector público, compuesta por 15 organizaciones. Esta unidad es la que ha dado sustento al paro del sector público unificado más largo en la historia desde los gobiernos civiles.

Tras las movilizaciones y el paro nacional, se reafirma la validez que tiene la fuerza de las organizaciones de trabajadores, que han demostrado su fortaleza y su altura moral, ante una clase política que los desprecia. Los hechos nos demuestran que sólo la organización social puede provocar cambios en el país, a través de la autonomía a los partidos políticos que históricamente han perpetuado un sistema que ve al trabajador como un recurso más, no como una persona, con derechos y dignidad. Tenemos la certeza de que, respondiendo a las necesidades de nuestros afiliados y la autonomía sindical, podremos pavimentar el camino de triunfos para los funcionarios y funcionarias y sus familias.

Así como llamamos a mantener esa unidad que valoramos, también entendemos que el aprendizaje es lograr hacer más amplias nuestras luchas como empleados públicos, Poder representar las demandas de los ciudadanos y generar avances que caminen en esa dirección, para que el día de mañana los funcionarios públicos no sólo puedan organizarse por la lucha de un reajuste, sino también, por los grandes desafíos que tiene el país.


Juan Apablaza, presidente Afiich, SII y Claudia Hasbún, secretaria Afusec, Servicio Civil y militante del Movimiento Autonomista