El derecho a acceder a la información y la libertad de expresión son caras de una misma moneda. La libertad de información en términos individuales implica la posibilidad de acceder a una diversidad más amplia de datos, voces y opiniones. Todo, con el afán de hacerse una opinión propia sobre determinados asuntos que son de interés particular y público. Acceder a información implica reconocer y concretar otros derechos fundamentales.

El acceso a la información también se comprende como un derecho colectivo. La información sobre determinados temas que adquieren un valor público y social determinante para el control ciudadano de la institucionalidad, sus políticas y autoridades. Lo anterior, implica acceder a dicha información de interés público de manera expedita. Para ello, los gobiernos en democracia han impulsado acciones de transparencia activa justamente con el afán de dar publicidad a sus actos.

Desde 2010 funciona formalmente el Circuito Intersectorial de Femicidios integrado por Carabineros de Chile, Sernam, SENAME y la Subsecretaria de la Prevención del Delito del Ministerio del Interior y Seguridad Pública. Este Circuito busca dar una respuesta articulada a los casos de femicidios consumados y frustrados (también a los de parricidio) con la finalidad de obtener información para la activación rápida y expedita de una primera respuesta, promoviendo el acceso a la justicia, la protección y atención integral para las víctimas directas e indirectas.

El martes recién pasado se informó del femicidio de Elizabeth Uribe, en Coronel. Se trata para las organizaciones de mujeres y feministas del asesinato número 48 de una mujer y la evidencia dramática de un problema social como es la violencia extrema hacia las mujeres en Chile. Bien vale entonces acceder a todas aquella información pública que permita cuantificar y cualificar la dimensión de la violencia machista en el país.

El “Circuito de Femicidios” elabora un informe anual de los casos que se atendieron; un reporte de datos y variables que caracterizan las circunstancias en que se cometen los femicidios consumados y frustrados. Una de las primeras conclusiones que arroja el informe 2014, por ejemplo, es que el 68% de los casos vistos corresponde a femicidios frustrados y el 26% a consumados. Sólo el 6% a parricidios. La tendencia es que la mayoría de los crímenes se cometen en zonas urbanas y en la Región Metropolitana, según los reportes de 2014 y 2015.

En los informes de ambos años, se da cuenta que los responsables de los femicidios consumados son las parejas convivientes de las mujeres; mujeres jóvenes (entre 30 y 40 años) asesinadas mayoritariamente con arma blanca. Mujeres asesinadas a puñaladas.

Un dato relevante para el funcionamiento del Circuito se refiere a la distribución horaria de crímenes: el informe de 2014, reconoce que el 68% de los femicidios consumados se cometieron en horarios inhábiles, es decir, en que la mayoría de los servicios vinculados con esta articulación están cerrados, mientras que un 28% en fines de semana cuando los servicios del Circuito tampoco están activos.

Para el 2015, este antecedente se detalla: “el 38% de los femicidios consumados ocurrieron entre las 00:00-08:00 hrs. Una proporción menor de los delitos, el 18%, se cometieron entre las 18:01-23:59 hrs (…) mientras que el 40% de ellos fue durante el fin de semana (sábado a domingo)”. Nuevamente en horarios inhábiles y sin referencia a la efectividad del Circuito cuando a las mujeres se las mata de madrugada o durante un fin de semana.

En ambos años, 2014 y 2015, la mayoría de las víctimas indirectas de los femicidios consumados son mujeres y entre un 40% y 50% son personas menores de 18 años: niñas.

Según el reporte del 2015, “entre los años 2014/2015 se observa un aumento del número de víctimas directas de femicidio consumado (…) De 40 mujeres fallecidas en el año 2014, al año 2015 se registraron 45; esta cifra es la segunda más alta de la serie histórica desde que está en operación el Circuito de Femicidio para este tipo de delito”.

Todas estas informaciones están publicadas pero no son suficientemente públicas; es decir publicitadas. No lo suficientemente públicas dada la gravedad y connotación social que adquiere la violencia contra las mujeres. No como una cuenta pública de los servicios que integran el “Circuito de Femicidio” y su efectividad. No publicadas con un  criterio de transparencia y proactividad como para reconocer el derecho a acceder a la información en las más de 200 mil personas que protestaron el 19 de octubre pasado, exigiendo #NiUnaMenos.


Periodista, feminista, profesora de Periodismo UDP e Integrante del Observatorio Género y Equidad y de la Comisión de Género del Colegio de Periodistas de Chile.