El cine puede ser percibido como un medio para representar y trabajar temáticas de contingencia e interés público, además de servir como una herramienta de diálogo, que invite a la reflexión y al aprendizaje. En ese sentido, el cine social toma estos contenidos y los trabaja de modo que el medio no sea tan sólo eso y se transforme directamente en un discurso en si mismo, sirviendo como instrumento de intervención y transformación social, y considerando su influencia social y política, generar debate dentro de la comunidad para lograr cambios concretos frente a denuncias, que muchas veces descansan escondidas y son descubiertas gracias al poder del lenguaje audiovisual.

El primer largometraje de Carlos Leiva, “El Primero de la Familia”-película con la que ganó el premio a mejor director de la versión 2016 de SANFIC- se posiciona como una cinta necesaria y urgente en nuestro contexto social contemporáneo, puesto que sus denuncias hablan de problemáticas que aún son vigentes. La cinta está centrada en Tomás (Camilo Carmona), un joven de bajos recursos que gana una beca para poder continuar con sus estudios en Europa. Su familia decide organizar una fiesta de despedida, y será justo ese día cuando un problema en el alcantarillado produzca una inundación en la casa, amenazando con arruinar la celebración y desatando los conflictos dentro del grupo familiar.

La propuesta de este largometraje es directa y descarnada, sin evasivas trata de ser una representación fiel de la familia chilena, en un contexto contemporáneo y en un sector socioeconómico en particular, sector al que se le ha creado la falsa ilusión de que puede avanzar, alcanzar un sinfín de oportunidades y con ello obtener estabilidad y seguridad.

Sin embargo, en un país donde las posibilidades de ascender son escasas, estos anhelos se ven truncados cuando existe un sistema que no hace otra cosa que perjudicar y dañar a quiénes luchan a diario por sobrevivir. Dentro de este contexto, el relato encuentra un lugar de comodidad, pues cada uno de los elementos que lo componen están puestos para servir a una narración que llega a ser desoladora.

Los personajes que habitan la casa se sienten reales y sus problemáticas trascienden la pantalla casi como si pudieran ser tocados, y así sentir de paso, una realidad latente.

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Estos están alejados de caricaturas y estereotipos erróneos, siendo a través de ellos donde los cuestionamientos y reflexiones sociales se vuelven tangibles, pues cada uno representa luchas permanentes dentro de un sistema intransigente. Por un lado, la madre de Tomás (Paola Zuñiga) ve como sus deseos se ven coartados producto de una lesión física que no tan sólo genera la interrupción de sus actividades diarias, si no también la frustración hacia un sistema de salud público negligente que la abandona. Además, las condiciones laborales del padre (Claudio Riveros) crearán en él un carácter debilitado y casi desfallecido. Y será la figura de su hermana (Catalina Dinamarca) quien desate ciertos conflictos que afectarán la configuración de las relaciones interfamiliares y los deseos del protagonista, puesto que la representación de la hija menor servirá casi de receptor de las desilusiones del grupo familiar.

Por otro lado, existe una sombra constante en la representación de Tomás, dado que entre más presión por alcanzar la perfección, mayor es la inminente explosión en su propio universo, desatando las pasiones más oscuras de una manera inesperada. Siendo su ensimismamiento la consecuencia de ser presa de un sistema familiar y social. En él recae la responsabilidad de sacar a su familia del sitio en el que se encuentra, existe consciencia de esto y el viaje toma la importancia de ser el detonante del cambio. Si bien el relato toma como pretexto su figura para narrar la historia central, éste conecta las subtramas para tejer una narración algo más compleja y que, sin duda, da paso a la empatía y posterior identificación del público con los personajes y sus problemáticas.

El hacinamiento y el uso de los espacios en la casa es una de las temáticas presentes durante todo el metraje y este concepto además de ser representado directamente, es trabajado a través del lenguaje visual, pues el lente pasa a ser un integrante más de la familia, a través de encuadres que se sienten casi claustrofóbicos y acomodándose a la fuerza en los rincones del lugar, introducen al espectador casi como un intruso en un sitio que no le pertenece, pero que se siente inevitablemente familiar. Para ello, el trabajo en la dirección de arte parece preponderante, ya que habla de un cuidado en particular por los detalles que representan una realidad, y que hacen de la casa y los personajes trasladarse y convivir junto a la audiencia, y viceversa.

Existe una consciencia imperante en el relato respecto a su discurso y crítica, llevando la narración a lugares comunes y de identificación del espectador con la representación visual. Aquí es donde el concepto de ser el primero toma protagonismo y habla directamente de una precariedad en cuanto al acceso de oportunidades dentro de una estructura desigual y que muestra vagas intenciones de querer cambiar. Esto es posible gracias a la mirada honesta y el conocimiento que existe frente a las temáticas tratadas, ésta franqueza traspasa la pantalla y logra ser un reflejo de una clase popular que sabe que está abandonada, pero aún así, lucha incansablemente por avanzar.

Puede ser que al ver “El Primero de la Familia”, afloren los sentimientos de rabia y desaliento, al ver como la desigualdad y la falta de oportunidades están retratadas con un sobrecogedor realismo, pero resulta ser el reflejo ineludible de la realidad de nuestro país. La cinta se hace cargo de visibilizar y poner en discusión como un sistema se ha olvidado de un gran grupo de la población, quienes se sienten aparte de las bondades que el sistema económico trae al crecimiento y desarrollo de nuestro territorio, pero que alejado de esos beneficios, muchas familias deben luchar por alcanzar un estándar de vida impuesto y cada vez con un costo más alto, mientras, atados de manos, observan como la falla en un supuesto alcantarillado los inunda.

El Primero de la Familia
Dirigida por: Carlos Leiva
Duración: 81 minutos
Año: 2016
Protagonizada por: Camilo Carmona, Catalina Dinamarca, Paula Zúñiga, Claudio Riveros, Sylvia Hernández, Daniel Antivilo


Ángelo Illanes

Profesor de Inglés