“El suicidio de tu mujer ya está casi listo”, le dijo el fiscal de Panguipulli a Rubén Collío, dirigente mapuche, compañero y padre de los cuatro hijos de Macarena, quien apareció colgada en extrañas circunstancias el día 22 de agosto en su domicilio, en la localidad de Tranguil. Justo al otro día de las “amenazas que hicieron dos hombres que iban en un vehículo negro con logo de la empresa RP Global”.

“Yo le respondí al fiscal que a Macarena la asesinaron, y él me dijo: ‘No. Es un suicidio, si tú no estás conforme presenta una querella'”.

La abogada Manuela Royo Letelier patrocina la querella criminal contra quienes resulten responsables, en calidad de autores, coautores, cómplices o encubridores, por el delito de homicidio simple ante el Juzgado de Letras y Garantía de Panguipulli, por la muerte de Macarena Valdés Muñoz. La abogada explica: “no tenemos los nombres o identidades de quienes habrían participado en este hecho, pero sí algunos indicios, por eso solicitamos a la Fiscalía que tomara declaraciones a las personas que habían recibido amenazas, a los trabajadores a cargo de la instalación del tendido eléctrico y a Rubén, pero no hay ninguna respuesta. Ningún tipo de comunicación para hacer estas diligencias, lo que demuestra poca voluntad de investigar”.

“Ella se habría defendido, pero estaba con el hijo”

“Es que a mí estas cosas me llaman”, le dijo Macarena a Rubén el 1 de agosto cuando llegó al corte de camino que realizaba la comunidad para lograr que la empresa RP Global no instalara sus cables de alta tensión. “Habíamos quedado en que se iba a quedar con los niños, pero apareció su bandera azul. ‘Los niños están bien’, me dijo. Es que la negra no se sometía a nadie. El carabinero que estaba tratando de que saliéramos de ahí les hizo señas a los automovilistas y les dijo que transitaran no más -por encima nuestro si era preciso-, una camioneta iba a pasar y la negra vino y se colocó delante como barrera humana. Andar con ella era como andar con un compañero, era fuerte y me cuidaba. Ella se habría defendido de lo que fuera, pero también sé que antes que defenderse a sí misma habría defendido a los hijos, y estaba con el más chico, yo creo que lo protegió”.

El día 21, Rubén se fue a hacer una instalación eléctrica a la casa de una vecina. Macarena le llevó el almuerzo, luego salió con su amiga -y vecina- a buscar yerbas al bosque, hizo un trueque de unos aros por un chancho y además contrató un plan de teléfono. Señales contradictorias con una persona que se suicidaría un día después. Ese mismo día llegaron dos hombres a Hualapulli, Villarrica, a la casa de Mónica Paillamilla, amiga de la familia y arrendadora del terreno en que viven.

Rubén relata: “Dicen que venían prepotentes a exigir que nos echara del terreno”. En un principio los atendió el padre de Mónica y “también les habló fuerte”, luego vino Mónica y a ella le dijeron que había “gente joven que nos quería hacer daño y que ellos los estaban atajando. Decían que yo estaba dividiendo a la comunidad. Bueno, les dijo la Mónica, yo voy a hablar con ellos, pero por lo que nosotros entendemos es la empresa la que está dividiendo a la comunidad, no Collío”.

Collío continua: “En ese momento, llegó el esposo de Mónica, alto y maceteado, y ellos se mostraron temerosos, le dijeron que eran representantes del comité de aguas y de adelanto. Él les preguntó cuánta gente pertenecía al comité. 47 familias, le respondieron. ¿Y las 47 familias están en conflicto? No, dijo uno, es mi terreno. ‘Ah, entonces usted no viene es representación de las 47 familias, usted viene por usted’, les dijo él”. Mientras transcurría esta conversación, la madre de “Mónica se acercó al vehículo negro en que habían venido los tipos y vio el logo de RP Global. Le preguntó al chofer si venía de la empresa, él le respondió que sí. ‘¿Y a qué vienen? ¿Qué quieren?’, le dijo ella. ‘Yo no sé, a mí no me meta en nada, yo soy el chofer de la empresa no más’, le respondió”.

¿Muerta antes de ser colgada?

La mañana del 22 de agosto él salió temprano a reparar unos computadores donde un vecino. “Ella quedó dormida porque su hora de despertar era como a las nueve”. Rubén sabía que Macarena debía ir al consultorio en la mañana “para control, retirar la leche y anticonceptivos. Pero el trabajo se alargó más de lo esperado y no pude llegar antes de la una. Me retó un poco, comimos unas frutas, y me llevé al mayor conmigo a trabajar. La negra me dijo que iba al consultorio en la tarde y que iba a volver en el bus de las cuatro. Veníamos de vuelta con mi hijo, calculando que ella hubiera llegado para almorzar. Íbamos jugando, riéndonos por el camino, y nos cruzamos con un vecino en camioneta que me dijo: ¡váyase rápido para su casa, su mujer se mató! Yo me enojé, creí que estaba curado, y le dije que no hablara hueás”. Rubén se emociona, pide disculpas y prosigue: “Mi otro hijo que la encontró porque había llegado del colegio antes que nosotros, siente que él tiene la culpa de que su mamá muriera porque en su desesperación buscó un cuchillo y cortó la cuerda, y entonces ella cayó al suelo y se golpeó la cabeza”, concluye Rubén.

Pero Macarena estaba muerta antes de que su cuerpo cayera. ¿Puede haber estado muerta antes de ser colgada? El informe de autopsia -y entrega de cadáver- del Servicio Médico Legal tiene fecha 1 de septiembre de 2016, fue firmado por el doctor Enrique Rocco Rojas, médico legista, recepcionado por el Ministerio Público Fiscalía Local de Panguipulli.

Se trata del mismo médico que ha estado involucrado en otros dos casos de autopsias de muertes sospechosas: el del joven sirio Robinson Bayyad de 20 años, que apareció ahorcado con su camisa en la cárcel de La Unión mientras cumplía 14 días de reclusión nocturna y el de Ernesto Venegas González, jefe de la Unidad Jurídica del Registro Civil de Valdivia y ex dirigente sindical, fallecido en 2015.

La autopsia de Macarena dice que tenía las “arterias carótidas de paredes lisas indemnes y venas yugulares sin lesiones, indemnes”. Es decir, no observa “lesiones en el cuello”. Según el médico forense Luis Ravanal, el informe “es bastante escueto por lo tanto no sustenta la causa de muerte, incluso al ver la descripción de las lesiones en el cuello vinculado con presión por ahorcamiento, no se evidencia que sean lesiones que hayan ocurrido en vida (…) el diagnóstico de la muerte por ahorcamiento no tiene un sustento objetivo, no es comprobable porque las descripciones que hace del surco de ahorcamiento en el cuello en ninguna de ellas se demuestra que sean vitales, que hayan ocurrido en vida”.

Según el forense hay dos posibilidades: o la autopsia está mal hecha o que Macarena no haya muerto por ahorcamiento. “Lo que no se puede acreditar es que fue ahorcada en vida, un cadáver también puede ser ahorcado”, dice.

¿Machismo antimapuche?

La abogada Manuela Royo Letelier llevó en una primera etapa la causa de Lorenza Cayuhuan y sus hermanos, la de la Machi Francisca Linconao, otras causas de “mujeres mapuche en luchas contra forestales” y ahora el de Macarena Valdés, dirigenta mapuche presuntamente asesinada.

Manuela es la misma profesional que fue “apartada” –es el concepto que se usó en los medios masivos- de la Defensoría Penal Pública Mapuche por cuestionar la imparcialidad del fiscal antimapuche Alberto Chiffelle. Una mujer a quien algún periodista le preguntó si ella era pareja de un comunero y por eso cuestionaba a la Fiscalía, y a quien los comentarios en Twitter y Facebook desprestigiaron como alguien que buscaba cámara. Royo se ríe de todo esto, aunque igual se vio obligada a buscarse otro trabajo. Sigue defendiendo causas mapuche y aceptó analizar el caso de Macarena en el contexto de la violencia estructural hacia las mujeres mapuche. La abogada relata: “Tomé conocimiento de la muerte de Macarena, fui a Liquiñe a visitar a Rubén que quedó con sus cuatro hijos, dos de ellos muy pequeñitos. Macarena y Rubén han sostenido una movilización contra la instalación de una central hidroeléctrica que es responsabilidad de RP Global. Como sabes, el día anterior a los hechos fueron dos personas al domicilio de la arrendadora del predio donde vive la familia y le advirtieron que si no los sacaba de ahí iban a tener graves consecuencias. La arrendadora hizo una denuncia sobre estas amenazas en la Fiscalía de Villarrica y nosotros colocamos una querella criminal en Panguipulli. Sin embargo, ni ella ni nosotros hemos tenido ninguna respuesta”.

¿Qué pasa en La Araucanía?

“Cuando la gente defiende su territorio, la persecución es una de las herramientas para silenciar demandas. Existen también otros mecanismos como comprar a la gente por ejemplo, pero en el caso de Rubén y Macarena no funcionó por sus convicciones”, dice Royo y concluye: “En las mujeres mapuche de La Araucanía convergen todas las vulneraciones del sistema”.

Macarena Valdés Muñoz, mujer mapuche que llegó de la ciudad al sector de Tranguil a desarrollar su identidad mapuche, hacía mermeladas y trueques, defendía el Río y la tierra, “amaba su huerta”. “Ahora está brotando el trigo, sus matas de orégano, de frutillas, de frambuesa, todo lo hizo sola, construyó la cerca, buscó las semillas”, cuenta Rubén. Ella también quería estudiar para profesora, terminar cuarto medio, tenía planes y una vida que -aparentemente- le quitaron.