A mediados de 2015 el actual presidente del Colegio de Profesores, Jaime Gajardo Orellana (62), vivió uno de sus momentos más difíciles al mando de la organización docente: el conflicto por el proyecto de ley de carrera docente comenzaba a desbordar la capacidad de contención del militante del Partido Comunista, que difícilmente intentaba conjugar el apoyo oficialista con los intereses de los profesores.

El 3 de julio marcó un quiebre. Ese día Gajardo debió refugiarse en la sede de su partido en Baquedano, luego de que una decena de personas lo insultara e intentara agredir físicamente. Un mes después, en medio de una fuerte derrota del gremio, los profesores bajaron el paro producto de la fuerte presión del gobierno, alcaldes y sostenedores. Paralelamente, el descontento docente quedó claro en la consulta del Colegio de Profesores: un 92,6% rechazó en su voto el proyecto de carrera docente del gobierno, que fue finalmente aprobado el 28 de enero del 2016.

El conflicto por ese proyecto fue una de las primeras instancias en que se vio unida a la disidencia de la conducción de Gajardo. Si bien las críticas siempre trascendieron a la prensa o hacia el movimiento estudiantil, nunca se traducían en la mayoría de la Asamblea Nacional del Colegio de Profesores, instancia en la que participa el directorio nacional, los presidentes regionales y comunales. En total, unos 200 representantes.

En los momentos álgidos de la movilización, la disidencia, con sus distintos matices, alcanzó a un máximo de 40% apoyo en sus posiciones, según explican a El Desconcierto fuentes del Colegio de Profesores. Por eso, independiente de la salida o no de Gajardo a manos de sus rivales históricos, Mario Aguilar o Darío Vásquez, la gran apuesta es buscar un equilibrio en la asamblea nacional.

1. La unidad de la disidencia al Partido Comunista

Por primera vez, la principal fuerza de oposición a la gestión de Gajardo competirá en una lista unitaria del Colegio de Profesores llamada “Disidentes Unidos. Somos fuerza, seremos cambio”. Se trata del Movimiento Amplio por un Nuevo Colegio, del actual secretario general Darío Vásquez, el Movimiento por la Refundación Gremial y Pedagógica, del prosecretario Mario Aguilar y de otras fuerzas emergentes como el Movimiento por la Unidad Docente (MUD) y los frentes de profesores de Izquierda Libertaria y el Movimiento Autonomista.

Vásquez y Aguilar son precisamente las principales cartas de la lista “Disidentes Unidos”. La elección del Magisterio funciona con cifra repartidora, en el que el más votado de la lista con más votos obtendrá el cargo de presidente. “Estamos optimistas, como lista disidentes unidos, a diferencia de las pasadas, ahora tenemos presencia en casi todo el país y en lugares donde no llevamos lista como disidentes sí se han levantado sectores disidentes a la actual conducción, sin necesariamente adherir a la nuestra. En esa realidad creo que el miércoles vamos a ganar las elecciones”, dice confiado Darío Vásquez.

“Tenemos una concepción del gremio distinta al oficialismo. El respeto a las bases es central, por lo que queremos realizar nuevos estatutos, a través de un mecanismo participativo, que incorpore la consulta a las bases, la revocatoria de cargos, más transparencia en el manejo de las platas. No es solo un cambio de cara, queremos hacer una refundación del gremio”, explica Aguilar.

2. Los episodios que le juegan en contra a Gajardo

En 2007 Jaime Gajardo fue electo como presidente nacional del Colegio de Profesores, cargo en el que sería revalidado en 2010 y 2013.

Esta última gestión ha sido por lejos la más polémica del dirigente comunista, coincidentes con el gobierno de la Nueva Mayoría y la inclusión del PC en el gobierno. La oposición a Gajardo ha aumentado en estos años a raíz de diversos episodios. El más recordado es el llamado “telefonazo”: en 2014, en pleno conflicto por la llamada “Agenda Corta”, la subsecretaria de Educación Valentina Quiroga llamó directamente a Gajardo para que los profesores bajen el paro en que se encontraban.

A esto se suma que cuando el gobierno envío el proyecto de Carrera Docente, Gajardo escribió una columna en El Mercurio elogiando la iniciativa. Una consulta posterior entre los profesores daba cuenta que el 90% rechazaba el proyecto.

También en 2014 se supo sobre la gestión financiera de Gajardo a cargo del Colegio. Raquel Arce, integrante de la Comisión Revisora de Cuentas del magisterio aseguró sin tapujos que la directiva “se convirtió en una bolsa de trabajo para el PC”. El dirigente comunista pasó de ganar 1 millón 700 mil pesos en 2012 a 2 millones 800 mil. “El que es dirigente de los profesores se transforma en un verdadero gerente, con secretarios, con casino exclusivo, con asesores, viajes, viático. Ninguno trabaja como profesor desde hace muchos años. El que llega a ese cargo no quiere irse por nada del mundo y ahí hay gente que lleva 20 o más años en el puesto, por eso es que no está en sintonía con la gente”, afirmó Arce a Publimetro. Precisamente el balance financiero y una auditoría externa que podría realizar una nueva directiva comandada por los disidentes sería una preocupación más en el oficialismo del profesorado.

Otro punto es el rol de la presidenta de la directiva transitoria de la CUT Bárbara Figueroa, cuestionada en el mundo sindical tras las escandalosas elecciones en la Central. También dirigenta comunista, Figueroa es directora nacional del Colegio de Profesores.

3. La campaña de afiliación para desequilibrar el padrón

Una revisión por las cifras de votantes en las últimas elecciones dan cuenta que el número de colegiados y de votantes viene en claro descenso. En 2007, para la primera elecciones de Gajardo votaron 34.528 personas, cifra que en 2010 fue de 30.697. En los últimos comicios votaron 21.242 personas, menos de la mitad de un padrón que superaba los 50 mil habilitados para sufragar.

Es por eso que para estos comicios la disidencia realizó una campaña de aumentar los colegiados para disputarle la presidencia a Gajardo. Para estas elecciones el padrón supera las 52 mil personas habilitadas para votar.

El secretario general del Colegio Darío Vásquez afirma que la cifra de los 21 mil votantes se “va a superar ampliamente” y que la campaña de colegiarse sí fue exitosa, pese a que en los números no se vea una diferencia significativa. “El fenómeno que se produce es que cuando se ganan ciertas demandas como un bono por retiro, muchos colegas pensionados se van de la organización, muchos de ellos no siguen perteneciendo al Colegio. La renovación se compensa entre la salida de viejos profesores y entrada de nuevos profesores. El pre padrón que envié en enero de este año tenía 46 mil inscritos, hoy tenemos uno de 52 mil. Son 6 mil votantes que son significativos”, explica.

El conflicto por la carrera docente también propició una coyuntura de colegiatura entre los profesores, sobre todo en aquellos jóvenes, más cercanos a la posición de la disidencia que al oficialismo. El voto de los jubilados, fundamental sobre todo en las comunas de la Región Metropolitana y capitales regionales, suele dividirse entre las dos opciones tradicionales de la política chilena: la Nueva Mayoría y la derecha, preferentemente para Verónica Monsalve de Renovación Nacional, que lidera la comisión que busca dar solución al conflicto por la deuda histórica de los profesores.

4. Mayorías en la asamblea nacional: la apuesta por los comunales

La instancia resolutiva del Colegio de Profesores es su asamblea nacional, que conforman las direcciones regionales y los comunales más numerosos. Y si en los últimos años se ha mantenido una regla de tres tercios, siendo la desequilibrante la RN Verónica Monsalve, este año los disidentes por izquierda y la derecha apuestan a aumentar sus representantes en desmedro de las listas de Jaime Gajardo (PC) y Ligia Gallegos (PS).

“En la Región Metropolitana tenemos candidatos en 40 de las 52 comunas, es más de lo que tiene la lista oficialista. A eso llamamos a los colegas, no nos sirve ganar solo a nivel nacional, necesitamos ganar en los otros niveles para tener la asamblea nacional, que es la que aprueba los cambios que queremos”, explica Mario Aguilar de la disidencia.

En tanto, Verónica Monsalve señala que sus aspiraciones son mantener el tercio de votos y, en lo posible, aumentar a nivel comunal para darle un mayor peso a la derecha.

5. El decisivo voto de la derecha

Tras las últimas elecciones , la directiva del Magisterio quedó polarizada entre la disidencia y la Nueva Mayoría, con 5 integrantes cada una. El voto restante corresponde a la representante de Renovación Nacional Verónica Monsalve, que más de una vez terminó definiendo las decisiones en adherencia al oficialismo.

Es por eso que la votación de la derecha también será clave en esta pasada, en cuanto a cómo pueda terminar la correlación de fuerzas dentro de la directiva. Este sector apostaría derechamente a tener un miembro ahí -Monsalve, nuevamente- pues en su lista a nivel nacional no cumplen con los cupos de candidatos.

Monsalve ha sido parte de las mayorías nacionales en voto a nivel individual y, además, vicepresidenta de la organización varias veces. Este año, además, apuesta por el voto de las mujeres colegiadas. “Ya llevamos varios años apostando a la presidencia del Colegio. Buscamos mezclar el apoyo de las mujeres, sobre todo. Hay mucho voto que es porque el magisterio aún es muy machista, siendo que más de la mitad del gremio es femenino. Eso ha atentado permanentemente contra mi liderazgo”, acusa.