Uno de los principales desafíos para islas ubicadas en zonas remotas es solucionar la falta de energía asequible y confiable para sus habitantes.

La isla volcánica de Ta’u (Samoa Americana), situada casi en la mitad del Pacífico a 6.500 kilómetros de la costa de California, no era la excepción, ya que sus cerca de 600 habitantes dependían hasta ahora de generadores eléctricos y de la llegada de combustible diésel para disponer de electricidad, suministro que no siempre estaba garantizado.

En el último año, sin embargo, SolarCity y Tesla han desarrollado un red eléctrica solar capaz de producir 1,4 megawatts, mientras que el conjunto de baterías formado por 60 Powerpacks, se encarga de almacenar la energía procedente del sol hasta un máximo de tres días.

Según SolarCity, esta instalación ahorrará a la isla casi medio millón de litros de combustible diésel al año.