Quizás una de las primeras escritoras de la época moderna, al menos en occidente,  que vio una potencia en construir significados subjetivos mediante la enfermedad fue Susan Sontag¹. En cierta medida esos ejercicios escriturales evidencian la construcción cultural referente a la enfermedad haciendo posible mirar el desorden social, diciéndolo en otras palabras, es posible pensar la escritura más allá desde un simple gesto de producción de enunciados, oraciones, historias o poéticas y ver en ella misma la capacidad de exponer eso que colectivamente nos afecta. La escritura como productora de un diagnóstico de lo social.

Caleidoscopio: las múltiples reflexiones de mi vida de Marcela Del Sol es un libro que podría ofrecer ciertas pistas a cómo articular un texto creativo desde el padecimiento, desde  cómo es posible construir una óptica narrativa que inventa una imaginación que cuestiona el contexto negativo que culturalmente le hemos dado a sujetos que cognitivamente están constituidos por una diferencia. Así mismo, este libro procura potenciar un lugar común entre diferentes identidades contenidas en un mismo cuerpo y proceso subjetivo, como un prisma capaz de descomponer la rectitud de la línea en la cual se construyen las maneras normativas que desde siempre han intentado liderar las formas de construir proyectos literarios o formas de vida.

Este libro imprime una línea curva y múltiple que se intenta escapar, constantemente, de la rigurosidad de las grandes narrativas de la técnica literaria para proyectar una geometría discontinua y extraña para el régimen social que enmarca de forma reducida la gran cantidad de posibilidades que podemos experimentar mediante la escritura.

Es justamente un diagnostico médico, una diferencia, un cuerpo padecido el que escribe aquí un desplazamiento y un relacionamiento con un entorno del cual se está alerta, procurando contar, cómo a la vez se es una mujer inmigrante que tiene que hacerse cargo de una familia, de ella misma,  exponiéndose con cierta dispersión a un contexto muchas veces hostil, muchas veces pernicioso: capitalista, machista, xenofóbico, farmacológico.

Esta rareza, en su versión chilena, se inscribe en el contexto local como un alboroto desenfrenado de pasión que evidencia el desorden en la cultura y sus deseos de excluir formas y discursos que se niegan a reproducir eso donde lo médico intenta imponer su lenguaje científico que no es sino violento y patologizador.

Marcela Del Sol nos regala un lugar ficcional y vivido para motivarnos a profundizar en la mente humana y su espacio sicológico desde una alteración que inscribe preguntas que se sitúan fuera de ese error histórico que desvincula y desincorpora la escritura de una densidad profundamente corporal: de sus órganos, de lo que lo aqueja. Esta narración de personalidad inestable se escapa de la superficie e indaga en una deconstrucción necesaria para que dejemos de vivir con miedo.

En Caleidoscopio nos enfrentamos a escuchar voces severamente quebrantadas que aparecen y desaparecen mientras buscan construir sus biografías o más bien sus imágenes biográficas donde el tiempo está dividido para alentar las significaciones de un lenguaje que nos dice una y otra vez que deberíamos dudar de aquellos que escriben y tienen buena salud.

Sobre la autora: Marcela Del Sol es una escritora, activista social de origen chileno. Estudió artes dramáticas en Chile. También tomó un curso en el Instituto Nacional de Arte Dramático de Australia y un curso de justicia a través de la Universidad de Harvard. Su sitio web 

 

¹ Particularmente me refiero al libro de Sontag  “La enfermedad y sus metáforas. El sida y sus metáforas” donde la autora intenta escaparse de las lógicas disciplinarias que dominan la repartición de lo sano (lo normal) y lo patológico.