Los resultados de las elecciones del Colegio de Profesores dieron por ganadores por una amplísima e inesperada diferencia a la lista llamada de Disidentes Unidos, nombre no muy preciso con el que fue identificado el sector de profesores opositores a la conducción del PC y sus socios de la Nueva Mayoría.

Pero los hechos relevantes van mucho más allá de lo expresivo de los números. Se avecina un tiempo interesante en términos de una real movilización social que ya no serán las marchas sin mucho sentido, sino que la construcción de un proceso social y político que seduzca a la gente y la impulse a pelear por sus derechos y dignidad.

Este resultado es además una expresión evidente de la decadencia del PC en los organismos gremiales, lo que ya se advertía en el caso de las federaciones estudiantiles, otrora cotos indiscutibles de las Jota y en donde hoy si acaso tienen algún representante de tercer orden en algunas federaciones menores.

Bárbara Figueroa, dirigente nacional de los profesores y presidenta de la CUT, adjudicó su derrota a una conspiración anticomunista, cosa que, por cierto, mueve a risa. Se extraña por parte del PC alguna versión autocrítica de su derrota y de la Nueva Mayoría, con cierta altura política, con cierto garbo.

Con todo, la lista ganadora tiene entre sus propuestas hincarle el diente a la CUT. Y en breve se debería exigir que se democratice al extremo de que cada trabajador tenga derecho a votar, cosa que hoy, aunque sea difícil creerlo en pleno siglo XXI, no pueden hacer.

Un derivado inmediato de este nuevo escenario es la irrupción del gremio más grande el país en su necesaria articulación con aquellas organizaciones gremiales, sindicales y movimientos sociales que han movido la bucólica escena nacional y que han tenido dos expresiones notables: el triunfo del autonomista Sharp en la alcaldía de Valparaíso, y el movimiento No + AFP, que ha puesto en jaque al sistema previsional y de paso, al gobierno.

Es en esta parte cuando la cosa se pone de verdad interesante.

Salvado del control partidista y del gobierno, el gremio de los profesores detonará sus luchas por aquello que ha sido impuesto incluso por encima de la decisión mayoritaria de los docentes, como es el caso de la carrera docente y la desmunicipalización de la educación pública.

El proceso de desfonde del entramado político heredero en sus concepciones más definitorias de la dictadura, suma así un nuevo golpe que no debería pasar inadvertido para el sistema del duopolio, sobre todo si se considera lo sucedido en las elecciones municipales recientemente pasadas, en las cuales la derrota fue de todo el sistema.

Y en ese proceso, un movimiento muy cercano en ideas y métodos del que se ha hecho ahora de la conducción del gremio docente, el Pacto La Matriz de Valparaíso, fue el que llevó al triunfo al electo alcalde Sharp. Y, más importante aún, señaló una metodología de trabajo político victorioso.

Así, más de algo comenzará a moverse en el año que se inicia.

Y quizás estemos en el umbral de cosas realmente nuevas que vengan a modificar la inercia en la cual se ha logrado desarrollar el capitalismo brutal impuesto por la tiranía, y que encontró en la Nueva Mayoría un continuador de excelencia que ya se agotó y que da muestras de una senectud con la que ya no se la puede.

Se abre un mundo de opciones novedosas para el castigado mundo popular. Y se ofrece un horizonte hasta ahora inexplorado por la práctica política de una izquierda obsoleta que no parece haberse zafado de una modo de hace política que no sirve y que solo sumó fracasos en más de un cuarto de siglo.

Evidentemente otras contradicciones nacerán de estas nuevas experiencias que se van armando en la medida que avanzan.

Porque si una gracia tiene todo esto que vemos, es que nadie ha escrito el guión, ni nadie ha sido llamado a entregar las recetas, orientaciones u órdenes.

Y eso ya es revolucionario